Bruselas avisa a España de los “desafíos” tras el rescate y reclama seguir los ajustes

La Comisión alerta de que los bancos españoles deberían apuntalar sus colchones de capital

El rescate financiero español es un éxito. El sistema bancario ya no tiene problemas de liquidez ni de solvencia. Los esfuerzos de consolidación fiscal —llamados recortes en otros tiempos— empiezan a dar frutos, la confianza ha vuelto, el mercado laboral se ha estabilizado, el crecimiento ha vuelto, incluso el banco malo (Sareb), que hasta hace poco despertaba serias dudas, va por buen camino. España saldrá mañana del programa financiero, por el que ha recibido de sus socios 41.300 millones de euros —a crédito— para sanear sus bancos, en una situación muy diferente de la de hace un año y medio, cuando se vio abocada a pedirlo. Y sin embargo Bruselas acompaña ese mensaje complaciente con un toque de atención tras otro.

“El rescate ha funcionado sorprendentemente bien en todos los aspectos”, decía ayer una fuente oficial europea. “Pero la aún frágil situación económica continúa pesando sobre la estabilidad financiera”. No es oro todo lo que reluce: la calidad de los activos financieros se sigue deteriorando por la subida de la morosidad, y porque el pinchazo inmobiliario no ha terminado aún. El volumen de negocio de los bancos ha caído: no hay demanda de crédito —y en ocasiones tampoco suficiente oferta—, y los márgenes de beneficios del sector se resienten. Entre los factores de preocupación hay donde escoger: el altísimo desempleo, la elevada deuda privada, la necesidad de más ajuste fiscal y reformas y las pobres perspectivas de recuperación (pese a la mejora).

Entre los factores de preocupación destacan el altísimo desempleo, la elevada deuda privada, la necesidad de más ajuste fiscal y las pobres perspectivas de recuperación 

Por todo eso, Bruselas alerta de que los bancos españoles deberían apuntalar sus colchones de capital, más aún ante la perspectiva de los exámenes del Banco Central Europeo. “A pesar de todo, afortunadamente España está lejos de los peores escenarios de estrés que podían plantearse hace 18 meses”, señalan las mismas fuentes.

La Comisión anima al Gobierno a privatizar las cajas nacionalizadas cuanto antes. Y cierra filas con la Sareb, el banco malo español, al que el sector ha trasladado los activos inmobiliarios tóxicos. Pese a la próxima salida de dos ejecutivos de esta entidad, “el problema de la banca española nunca ha sido la falta de personal cualificado”, explicó una fuente oficial. “La Sareb tiene 15 años para vender sus activos, y pese a que su plan de negocio, y en particular las ventas de activos, constituyen uno de los desafíos de los próximos años no parece que vaya a haber mayores problemas si el mercado inmobiliario se estabiliza; y ya estamos viendo los primeros signos en ese sentido”, según las mismas fuentes.

Entre los retos pendientes, las recetas habituales: una segunda vuelta de tuerca de la reforma laboral y la reforma del sistema fiscal, en la que Bruselas sigue sin destacar una subida del IVA reducido a pesar del reciente aumento de las cotizaciones sociales.

Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAíS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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