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La sociedad que controla el 70% de Reyal Urbis, en concurso de acreedores

Inversiones Globales Inveryal es propiedad del presidente de la inmobiliaria, Rafael Santamaría

Inversiones Globales Inveryal, sociedad a través de la que Rafael Santamaría controla el 70,2% del capital social de Reyal Urbis, ha sido declarada en concurso voluntario de acreedores, según informó la inmobiliaria.

El concurso del primer accionista de Reyal se registra ocho meses después de que la propia inmobiliaria cotizada se acogiera también a la antigua suspensión de pagos.

Con ocasión de la presentación de los resultados de cierre de los nueve primeros meses del año, Reyal Urbis indicó que continúa trabajando en un plan de viabilidad con la intención de "alcanzar un acuerdo con todos los acreedores y firmar a la mayor brevedad un convenio" que le permitiría superar la suspensión de pagos.

A cierre del pasado mes de septiembre, la inmobiliaria soportaba un endeudamiento financiero neto de 3.492 millones de euros, importe un 3% inferior al de un año antes.

Su situación financiera no es fácil. La empresa en concurso de acreedores tiene un agujero patrimonial de 1.700 millones, según datos de junio pasado. La inmobiliaria tiene unos activos de 2.419 millones de euros, según una valoración a 30 de junio pasado, y unos créditos concursales o deudas de 4.118 millones a 4 de marzo de 2013. La diferencia son esos 1.699 millones de agujero patrimonial.

Los activos son básicamente activos inmobiliarios (que se valoran en 2.325 millones de euros, según valoración emitida por Jones Lang Lasalle con fecha 30 de junio de 2013), estando conformados por inmuebles de uso propio, en arrendamiento y disponibles para la venta, así como otros activos tales como participaciones en empresas del grupo y asociadas, créditos fiscales, saldos a cobrar y cuentas de tesorería.

La administración concursal establece en su informe como causa principal de la insolvencia de la sociedad el endeudamiento financiero provocado principalmente por la adquisición en 2006 de Inmobiliaria Urbis, a la vista del deterioro de los activos (principalmente, los suelos) provocado por la situación de la economía española y especialmente de su mercado inmobiliario.