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Ryanair hace concesiones mínimas a los clientes para intentar lavar su imagen

La aerolínea permitirá embarcar una maleta y una bolsa pero limita mucho su tamaño

Rebaja el pago por facturar maletas en el aeropuerto y el de la impresión de tarjeta de embarque

El presidente de Ryanair, Michael O'Leary
El presidente de Ryanair, Michael O'Leary REUTERS

En los embarques de los vuelos de Ryanair de cualquier aeropuerto una escena se repite casi sin excepción: a la hora de pasar el último control para subir al avión, los empleados de la irlandesa recuerdan a los viajeros que solo les dejarán subir al avión con un bulto. Muchos pasajeros abren entonces sus maletas de mano y pelean por embutir dentro su bolso o los artículos que han comprado en las tiendas del aeropuerto. Si algún cliente se rebela, los trabajadores de Ryanair les señalan su billete: al comprarlo, aceptaron las férreas reglas de la low cost. A partir de 1 de diciembre, sin embargo, esas reglas se verán ligeramente suavizadas, ya que la aerolínea anunció este viernes que, entre otras cosas, les dejará llevar el bolso fuera de la maleta.

Ryanair cede, pero solo un poco. La compañía aérea de bajo coste ha decidido suavizar algunas exigencias, pero no las eliminará. De hecho, las más controvertidas, como la de no permitir que los menores viajen solo con libro de familia tal y como establece la legislación española, seguirán en pie. Justo un día después de que un juzgado de Madrid considerara anuladas ocho de sus políticas por “abusivas”, la compañía de Michael O’Leary, que ya dijo que recurrirá la sentencia, realiza algunas concesiones, aunque con mucha letra pequeña. Se trata de un plan " de mejoras en su servicio al cliente", señala en un comunicado.

La aerolínea dejará llevar una bolsa del 'duty free', pero como máximo de 35x20x20 centímetros, "para una botella de vino o un objeto similar"

Ryanair permitirá ahora llevar un segundo bulto abordo. Pero cuidado: “un segundo bulto de mano pequeño”. Olvídese de poder llevar su maleta y una ensaimada si vuelve de un viaje a Mallorca. El segundo bulto podrá ser un bolso “o una bolsa del duty free del aeropuerto de un tamaño no superior a 35x20x20, el cual permitirá transportar una botella de vino o un objeto similar”, advierte la aerolínea. En realidad, según la normativa sobre navegación aérea, las compañías ya están obligadas a permitir embarcar objetos adquiridos en las tiendas del aeropuerto, pero Ryanair se negaba hasta el momento. Con su nueva concesión, se pone a la altura de la gran mayoría de compañías, que ya admiten estas bolsas.

Otro de los cambios que aplicará la empresa de bajo coste desde el 1 de diciembre será cobrar menos por la tarjeta de embarque. Hasta ahora, la aerolínea exigía al cliente llevar desde casa el billete. Si no, en el aeropuerto le cobraba hasta 70 euros por imprimirle los dos folios de la documentación, algo que la sentencia de Madrid publicada el jueves consideraba desproporcionado y exigía anular. Ahora la compañía cede un poco, pero no claudica: seguirá cobrando, aunque rebaja la sanción de 70 a 15 euros, siempre que los pasajeros hayan realizado la facturación por Internet y únicamente necesiten imprimir su tarjeta.Si no han seguido el proceso de registro en la web, seguirán abonando 70 euros en el mostrador del aeropuerto.

Del mismo modo, si llega a la puerta de embarque y los trabajadores de Ryanair consideran que su maleta es demasiado grande como para ir en cabina, le obligarán a facturarla y le cobrarán, pero 50 euros, en lugar de 60 euros como hasta ahora. Si es usted quien acude a facturar a los mostradores antes de embarcar, el precio será de 30 euros, la mitad que el actual. Con el cambio la compañía dice estar "igualando de esta forma los costes de equipaje aplicados por nuestros competidores".

Ryanair también será ligeramente más permisiva con las erratas: si escribió mal su nombre a la hora de comprar el billete, tendrá 24 horas para corregir el error sin coste. Pero solo si compró el pasaje en la web oficial de la compañía. Quienes lo hicieran en una agencia de viajes, lo seguirán pagando caro. Hasta ahora había que recurrir a un teléfono de tarificación adicional en Dublín para modificar ortografía, nombres o rutas. "Estamos escuchando atentamente y respondiendo a nuestros pasajeros", declara el presidente de Ryanair, Michael O'Leary, en el texto. Los usuarios pueden seguir haciendo llegar sus sugerencias a la aerolínea a través del servicio de opinión Tell MOL en la web de la empresa.

O’Leary también ha tomado nota de que para muchos pasajeros la continua venta de artículos y anuncios por megafonía en sus vuelos es molesta. Los clientes podrán librarse de eso, pero solo si vuelan antes de las 8 de la mañana o después de las 9, una franja en la que la compañía impondrá los “vuelos silenciosos”, donde promete que solo realizara los mensajes necesarios para cumplir la legislación sobre seguridad aérea.