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Iberia lanza una nueva imagen para buscar solución a viejos problemas

Gallego afirma que la compañía puede volver a colocar a Barajas "en el lugar donde debe estar"

El CEO de la aerolínea dice que aún no conocen las condiciones de las bonificaciones de tasas

“El cambio de imagen de Iberia no debe entenderse como un acto meramente estético, sino como una remodelación interna y externa de la compañía de cara a alcanzar una mayor productividad y una mejora de la gestión”. La frase, plenamente vigente, la podría firmar Antonio Vázquez, el presidente de una aerolínea sumida en una profundísima crisis que ha decidido renovar su marca corporativa. Pero, en realidad, esas palabras las pronunció su antecesor en el cargo, Manuel Prado y Colón de Carvajal, cuando en 1977 presentó la que ha sido la imagen de Iberia durante más de 35 años.

Como ahora, la compañía venía entonces de registrar fuertes pérdidas y encaraba una complicada negociación con los empleados para contener los gastos e intentar reestructurar la empresa. Un escenario recurrente en la historia de la aerolínea. La principal diferencia es que entonces Iberia era una sociedad pública que solo encontraba competencia en las rutas internacionales. Más de tres décadas después, es una empresa privada integrada en un consorcio internacional —IAG, con Vueling y la británica British Airways— que sigue luchando contra su propia genética para competir y adaptarse al nuevo panorama de un sector aéreo dominado por las compañías low cost.

Pero como entonces, los rectores han creído necesario un cambio de imagen que, dentro de un plan más amplio, ayude a impulsar una reestructuración definitiva. Las tradicionales tres líneas —granate, naranja y amarilla— dejarán paso a un fuselaje blanco, más acorde con los diseños actuales —“todos nos parecemos un poco”, ha dicho este martes Luis Gallego, el consejero delegado, sobre el parecido con la imagen otras compañías— rematado en la cola por un nuevo logotipo, que sigue siendo rojo y amarillo pero que pierde la corona.

La corona, desplazada del logotipo, irá ahora grabada junto a la matrícula de los aviones.
La corona, desplazada del logotipo, irá ahora grabada junto a la matrícula de los aviones.

El símbolo de la monarquía seguirá, sin embargo, presente en los aviones, grabado junto a la matrícula. El hecho de que el primer aparato pintado con los nuevos colores lleve el nombre del Rey será otro guiño a la Casa Real.

La implantación de la nueva imagen será paulatina, argumento ofrecido por la dirección para no cuantificar el coste de los cambios. El proceso comenzará a mediados de noviembre, cuando se presente el nuevo Airbus A330 Juan Carlos I —el quinto de un pedido de ocho— y la nueva imagen se introduzca en los uniformes de los empleados, la página web, los servicios o las comunicaciones. El repintado de todos los aviones puede tardar “hasta tres años”, según ha aclarado Gallego, y se hará respetando los tiempos habituales de renovación de la pintura “para evitar costes adicionales”. La filial Iberia Express y la franquicia Air Nostrum también deberán adoptar los nuevos diseños, pero los costes del proceso correrán a cargo de los presupuestos de cada una de las aerolíneas.

El cambio de imagen viene para acompañar a otras novedades, como las nuevas tarifas, un nuevo interior en los aviones de largo radio o el traslado de las oficinas a la nueva sede donde este martes se ha presentado la remozada marca. El halo de misterio con el que la dirección ha intentado envolver el acto ha resultado un tanto descafeinado ya que las líneas maestras de la nueva imagen corporativa se habían filtrado en los días anteriores.

El éxito de todas estas iniciativas, ha insistido una y otra vez el consejero delegado, depende mucho del resultado de la negociación con los empleados. Alcanzar una estructura de costes “competitiva”, es, según Gallego, la única posibilidad de relanzar la aerolínea.

Ha respondido Gallego, preguntado sobre el parecido del nuevo diseño con el de otras compañías, como su aliada Avianca. ampliar foto
"Es verdad que todos nos parecemos un poco"  Ha respondido Gallego, preguntado sobre el parecido del nuevo diseño con el de otras compañías, como su aliada Avianca.

Pero si eso se consigue, el directivo augura un futuro muy halagüeño. Tan positivo como para que la antigua compañía de bandera española —que ha caído al cuarto puesto en número de clientes en el mercado español— tire con fuerza del sector aéreo nacional. “España tiene un problema de demanda e Iberia es la solución”

Gallego también cree que la aerolínea tiene potencial para revitalizar el deprimido aeropuerto de Madrid-Barajas, en el que opera prácticamente en exclusiva la moderna terminal T-4 junto a sus socios de la alianza Oneworld. “Iberia volverá a colocar a Barajas en el lugar que le corresponde”, afirmó, tras desligar la caída de vuelos en el aeropuerto madrileño del comportamiento de la propia Iberia y rechazar las críticas vertidas contra la compañía desde distintos ámbitos, incluido el Gobierno. “No es una cuestión de la T-4, sino una tendencia a nivel nacional”, sostuvo. Por eso, ha celebrado, aunque con cautela, —"todavía no conocemos los detalles"— la propuesta del Ministerio de Fomento de reducir las tasas aeroportuarias a las nuevas rutas.

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