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La morosidad hipotecaria de Catalunya Banc se dispara y complica su venta

La vuelta a los beneficios de la entidad no oculta los problemas que sufre

La vuelta a los beneficios de Catalunya Banc tiene mucho de espejismo. La entidad comunicó el miércoles resultados positivos en el primer semestre, pero sin dar detalles sobre sus cuentas. Este jueves ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores información más completa que muestra que el beneficio se debe a las plusvalías por la venta de preferentes, que la entidad sigue engrosando su cartera de inmuebles tras el traspaso al banco malo y que la morosidad está disparada, especialmente entre las hipotecas, donde concentra la mayor parte del crédito. El auditor, en su informe semestral, hace duras advertencias sobre la situación de la entidad. Todo ello complica las posibilidades de atraer compradores para su privatización.

Catalunya Banc cifra su cartera de préstamos para la compra de vivienda con garantía hipotecaria en 21.653,7 millones, de los que 3.210,6 millones, el 14,1%, son dudosos, una tasa que es 3,5 veces la media del sector, que se sitúa en torno al 4% y que supone un salto de casi dos puntos en solo seis meses. En las hipotecas cuyo importe supera el valor de tasación, la morosidad es del 67% (703 millones sobre 1.053). En crédito promotor, los dudosos son el 56% y ha descendido la cobertura. Y en el conjunto de la cartera, los dudosos han aumentado en más de 600 millones, hasta 7.118,68 millones, más del 19% del total de 37.220 millones de crédito a clientes, aunque un portavoz de Catalunya Banc aseguró ayer que la tasa de morosidad de la caja era hasta junio del 10,92%, con una tasa de cobertura del 55,8%, cifras que no aparecen en el informe.

Además, en los últimos seis meses, Catalunya Banc ha continuado adjudicándose activos inmobiliarios. Al cierre del primer semestre ese volumen alcanzaba los 958,38 millones, con un aumento del 25% en seis meses.

La documentación muestra que, con unos ingresos por intereses y comisiones a la baja, los beneficios de 183 millones se deben a que la entidad generó un resultado positivo de 455 millones por la recompra de preferentes y deuda subordinada, cifra a la que se añaden otros 68,45 millones por cancelación de coberturas de pasivos subordinados. Del otro lado, la entidad ha dotado 269 millones para cubrir arbitrajes y pleitos al respecto.

El auditor de la entidad nacionalizada, Deloitte, llama la atención sobre los activos fiscales diferidos de 1.160 millones contabilizados, sobre las provisiones para la reestructuración (1.139 millones) y para las preferentes y sobe la capacidad del grupo para continuar sus operaciones, “condicionada al éxito de los planes de los administradores del banco”.

La entidad revela, además, que traspasó al banco malo por “errores” activos por 60,3 millones (cifra que puede aumentar cuando se complete la revisión). Ahora deberá recomprarlos y también deberá devolver otros 52,5 millones por el movimiento de activos previo al traspaso.