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Alcatel adelgaza para crecer

La compañía presenta un plan de saneamiento para ganar competitividad

Michel Combes, consejero delegado de Alcatel-Lucent.
Michel Combes, consejero delegado de Alcatel-Lucent.

Situada a escasísimos metros de la Torre Eiffel, la oficina central del gigante de las telecomunicaciones Alcatel-Lucent en París no puede ser más francesa. Pero su principal ejecutivo, el francés Michel Combes, utilizó el miércoles el inglés para lanzar un mensaje global a analistas, inversores y accionistas: la compañía que dirige se someterá a una cura de adelgazamiento y se concentrará progresivamente en la tecnología IP y la banda ultraancha con la aspiración de ser el operador imprescindible de los servicios basados en Internet.

Ante una audiencia compuesta por analistas, representantes de banca de inversión y periodistas, Combes presentó el plan estratégico para 2013-2015, bautizado como plan de cambio, con el que pretende reducir la deuda de la compañía, mejorar su liquidez y su flujo de caja y reducir sus costes fijos. Con él confía en recuperar la confianza de los mercados y mantener o aumentar su relevancia en el competitivo mundo de los proveedores de infraestructuras y servicios de telecomunicaciones.

El consejero delegado, que relevó en su puesto a Ben Verwaayen en abril, es consciente, ante la acumulación de resultados trimestrales negativos, de que los accionistas y los mercados no le van a dar mucho margen de tiempo para revitalizar la compañía. Por eso, en su intervención, quiso dar la impresión de que conoce los retos a los que se enfrenta, pero sobre todo que tiene claro cómo optimizar su empresa. El plazo que se ha dado a sí mismo —y por el que espera ser evaluado— es de dos años y medio: hasta finales de 2015.

Sus dos objetivos principales tienen que ver, respectivamente, con el saneamiento de la compañía y con la mejora de su competitividad: por un lado, reducir 1.000 millones de euros en costes fijos en el periodo 2013-2015 y refinanciar y reducir su deuda; por otro, concentrar el foco de su actividad empresarial en la venta de tecnología basada en las redes troncales IP (el protocolo que regula las comunicaciones en Internet) y en los servicios de banda ultraancha para empresas.

Demasiados mercados, demasiados productos

Si el primer ejecutivo de Alcatel-Lucent va a pedir un esfuerzo extra de confianza a la gente que ya confió en la compañía (y a potenciales nuevos inversores o prestamistas), necesita, paralelamente, transmitir la imagen de una firma capaz de afrontar el futuro. Esa es la razón por la que Michel Combes ha concedido un papel destacado a la innovación (Alcatel-Lucent es propietaria de la mítica Bell Labs) y por la que también ha expresado su voluntad de que la compañía se ponga las pilas.

En otras palabras: Combes no quiere que Alcatel-Lucent llegue a ser irrelevante, asfixiada por la deuda o —peor aún— engullida por competidores como Cisco. Por eso, ha dado instrucciones para rentabilizar el talento doméstico: acerquemos la división de investigación al ciclo productivo (id est, más investigación aplicada y con traducción comercial), promovamos las start-ups dentro de la compañía (menos inversión en compra de tecnología y patentes ajenas) y expandamos la política de alianzas con empresas clave del sector.

En la presentación del plan estratégico de la empresa, Combes ofreció un mensaje realista —con un punto de autocrítica—, pero esperanzador sobre la compañía. “Podría intentar echarle la culpa al mundo (reguladores, políticos, competidores) de nuestras dificultades”, dijo con sorna. “La realidad es que hemos estado presentes en demasiados mercados y con demasiados productos”.

Según Combes, aunque la compañía “ha sido lenta a la hora de abordar la transición [hacia una compañía centrada en la tecnología IP]”, la buena noticia es que “cuenta con los recursos necesarios” para recuperar su liderazgo y sanear, desde el punto de vista financiero y estratégico, la compañía.

Combes, proveniente del operador británico Vodafone, escenificó lo que pretende que sea la reconversión de un gigante de telecomunicaciones al escenario empresarial del siglo XXI, donde la tecnología obsoleta o heredada del pasado será reemplazada progresivamente por una apuesta por los servicios basados en la Nube, cuya infraestructura resulta vital para las grandes compañías de Internet (en las áreas de servicios, comercio y contenidos). Se acabó ser un proveedor de telecomunicaciones generalista que ofrezca soluciones para todo.

“Nuestros clientes nos dicen que no quieren más tecnología antigua y están haciendo grandes inversiones en centros monumentales de procesamiento de datos para ofrecer servicios en la Nube”, dijo Combes. Alcatel, dio a entender, no quiere perderse esa oportunidad de negocio.

Al mismo tiempo que desgranaba su visión empresarial a medio plazo, el ejecutivo francés insistió en que su empresa hará sus deberes antes de pedir ayuda a los mercados (“primero haremos nosotros el esfuerzo que nos corresponde”, afirmó). Eso supone que Alcatel reducirá su cartera de productos e intentará diversificar la de clientes. Igualmente, pasará de estar presente en más de 185 países a estarlo en 145, y reducirá en un 25% su red de oficinas comerciales.

Aunque se prevé que haya una reducción de puestos de trabajo (actualmente hay 72.000 personas que trabajan en la compañía), Combes fue rotundo en su respuesta a un analista: “Hoy no voy a ofrecer cifras sobre reducciones de personal”.

Uno de los retos que tiene Combes ante sí es reemplazar a su director financiero, Paul Tufano, que, según anunció el consejero delegado, “ha decidido dejar la compañía para regresar a EE UU”. El sustituto será una persona fundamental en su plan de acción, porque a él le corresponderá contribuir a cumplir el objetivo anunciado de refinanciar la deuda de la compañía.

Combes aseguró que Alcatel-Lucent “no tiene ningún problema de liquidez a corto plazo”; sin embargo, “continuará explorando nuevos mercados de inversión” que le permitan reestructurar su deuda. Aparte de sanear la compañía, Alcatel necesita mejorar rápidamente la pobre calificación de sus títulos; de ahí que Combes utilizara un inusual lenguaje triunfalista —más habitual en las compañías cotizadas norteamericanas que en el viejo continente— con una simbólica presentación cuya primera página proclama: “¿Otro plan más? NO”.

La compañía se ha puesto como objetivo ser una entidad más rentable y llegar a los 7.000 millones de euros de ingresos en 2015, así como aumentar su margen operativo en las diferentes áreas de negocio. En total, Alcatel-Lucent promete ahorrar 2.000 millones de euros mediante la reducción de costes fijos y la venta de activos, y ahorrar hasta 4.000 millones mediante la refinanciación y la reducción de su deuda.