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CRISIS PORTUGAL

Passos Coelho remodela el Gobierno portugués mientras prepara nuevos recortes

El primer ministro conservador luso, Pedro Passos Coelho. EFEArchivo Ampliar foto
El primer ministro conservador luso, Pedro Passos Coelho. EFE/Archivo EFE

El primer ministro conservador luso, Pedro Passos Coelho, formalizó hoy la remodelación de su Gobierno con la toma de posesión de dos nuevos ministros y cuatro secretarios de Estado, mientras prepara con urgencia nuevas medidas de austeridad.

En la ceremonia, presidida por el jefe de Estado, el también conservador Aníbal Cavaco Silva, asumieron el cargo los dos ministros que sustituyen al hombre de confianza de Pasos Coelho en el gabinete, Miguel Relvas, cuya cartera se desdobla tras su dimisión, hace diez días, por un escándalo académico.

La sustitución del ministro dimisionario, cuya tardanza generó críticas de toda la oposición, fue resuelta sin la remodelación más amplia del Gobierno que esperaban los medios lusos y que piden desde hace meses prominentes figuras de la coalición conservadora en el poder.

Además fueron investidos dos nuevos secretarios de Estado en cada uno de los departamentos, entre ellos uno para el Deporte, Emídio Guerreiro, una competencia que recaía hasta ahora en la jefatura del Gobierno.

Un jurista y profesor que, al contrario que el polémico Relvas, tiene una destacada trayectoria académica, Miguel Poiares Maduro, asumió el ministerio Adjunto y del Desarrollo Regional.

Además el hasta ahora secretario de Estado del Consejo de Ministros, Luís Marques Guedes, de larga trayectoria en el partido de Gobierno, se convirtió en ministro de la Presidencia y Asuntos Parlamentarios.

Tras 22 meses en el poder, Passos Coelho cerró con estos nombramientos su primera crisis ministerial, causada por las irregularidades con las que Relvas obtuvo, en un solo curso, el título de licenciado por una universidad privada de Lisboa.

La remodelación del Ejecutivo se produce después de que Portugal lograra el viernes el apoyo "en principio" de los ministros europeos de economía y finanzas a la ampliación, en siete años, del vencimiento de los préstamos de su rescate financiero.

Esa decisión, al igual que la entrega del próximo tramo de los fondos del rescate está, sin embargo, condicionada a la evaluación que la troika, formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión y el Banco Central europeos, inicia la próxima semana en Lisboa.

Los técnicos de los tres organismos tienen que aprobar los nuevos recortes presupuestarios que prepara con urgencia Passos Coelho para reemplazar los prohibidos la semana pasada por el Tribunal Constitucional, que suponen unos 1.300 millones de euros.

Passos Coelho ha pedido recortes inmediatos de gastos a todos las dependencias del poder Ejecutivo, en el que ya no cuenta con Relvas para coordinar su equipo de Gobierno.

El polémico ex ministro estaba considerado la mano derecha del primer ministro, al que ayudó en su rápido ascenso dentro del Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), que en un año le llevó a su presidencia y a la victoria en las elecciones anticipadas de junio de 2011.

Pero al amigo y compañero de Passos Coelho también le acusaron, incluso dirigentes del propio PSD, de ser el miembro del Gobierno que más problemas causó al primer ministro.

El año pasado tuvo sonoros choques con la prensa, que le acusó de supuestas amenazas y le pidieron explicaciones en el Parlamento por su relación con un antiguo jefe de los servicios de inteligencia acusado de espiar a empresas y personalidades.

Ahora, con un remozado equipo ministerial que no ha hecho sino redoblar las peticiones de dimisión de "todo" el Ejecutivo por parte de la oposición, Passos Coelho afronta la visita extraordinaria de la troika.

La UE y el FMI determinarán si Portugal puede cumplir su déficit fiscal con las nuevas medidas de austeridad que el primer ministro solo ha anunciado a grandes rasgos.

Passos Coelho ha explicado que habrá recortes, no detallados, en sanidad, educación, Seguridad Social y empresas de servicios públicos para ahorrar 600 millones de euros, y que reducirá otros 600 millones en gastos de funcionamiento de ministerios y administraciones, en las que está prohibido ya todo nuevo gasto.

Esos anuncios del primer ministro generaron más criticas de la izquierda, que pide la renegociación del rescate y se suma hoy a los sindicatos para protestar en las calles de Lisboa contra la política de austeridad.