Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Guindos: “Banco Valencia resume todo lo mal hecho en la banca”

El FROB estudia si presenta siete querellas contra exdirectivos de la entidad

La institución debe decidir las posibles denuncias en su reunión de este jueves

El ministro defiende la venta de la entidad por un euro como "la solución menos mala"

Luis de Guindos en la sesión de control al Gobierno en el Senado.
Luis de Guindos en la sesión de control al Gobierno en el Senado.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmó este martes en el Senado que el Banco de Valencia “es el resumen de todas las cosas mal hechas en el sistema bancario español”. Una sentencia que recordó a la que formuló el exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el 30 de octubre de 2011, al afirmar que la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) era “lo peor de lo peor”. De Guindos anunció en la misma intervención que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) estudiará, probablemente en su reunión del jueves, la interposición de siete “acciones penales” contra exdirectivos del Banco de Valencia.

La entidad fue intervenida por el Banco de España en noviembre de 2011. A pesar de que poco después tomar el mando trascendió que los administradores del FROB habían detectado graves irregularidades en la gestión del equipo anterior, el fondo de rescate bancario solo ha formulado hasta ahora una denuncia, dirigida principalmente contra el exconsejero delegado de la entidad Domingo Parra y el presidente de Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, en la que los acusaba de estafa, administración desleal y apropiación indebida. El FROB considera que ambos causaron al banco un perjuicio económico de 137 millones de euros en operaciones financieras e inmobiliarias.

El ministro ya anticipó inminentes acciones judiciales contra los exresponsables de la entidad el 19 de diciembre pasado en el Congreso.

El banco al que De Guindos puso este martes como síntesis de todo lo malo estuvo presidido hasta poco antes de ser intervenido por José Luis Olivas, político popular que presidió la Generalitat valenciana entre los mandatos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps. Olivas fue durante los años del boom de la construcción, cuando se cebó la bomba que ha arrasado el sistema financiero valenciano y buena parte del español, simultáneamente presidente de Bancaja (en cuyo grupo estaba incluido el Banco de Valencia) y posteriormente vicepresidente de Bankia.

El ministro defiende las condiciones de la venta a Caixabank

La afirmación de De Guindos, que fue una respuesta a otro expresidente de la Generalitat, el socialista Joan Lerma, ahora es senador, buscaba también justificar las condiciones en que se produjo la adjudicación del Banco de Valencia a Caixabank a final del año pasado. La operación incluyó 4.500 millones de euros en ayudas públicas, que se sumaban a los 1.000 millones que ya habían sido inyectados, así como un sistema de protección de activos que costará, según los cálculos del Banco de España, otros 500 millones de euros. En total, 6.000 millones de euros (un billón de las antiguas pesetas) asumidos como pérdidas por el Estado, y por tanto por el contribuyente. Un importe desorbitado teniendo en cuenta que los activos totales de la entidad superaban por poco los 20.500 millones.

De Guindos insistió en que la oferta de Caixabank era “la solución menos mala”, aunque como otras veces que responsables políticos y financieros lo han asegurado, De Guindos apenas detalló por qué. El ministro señaló que la liquidación habría sido “muchísimo peor”, dado, según recogió Efe de su intervención en el senado, la entidad sufría pérdida de depósitos, tenía un patrimonio negativo y una situación comprometida de liquidez.

De Guindos añadió que el 28 de noviembre pasado la entidad perdió su carácter de contrapartida con el Banco Central Europeo, lo que le vetaba el acceso directo al crédito barato que ha sostenido durante meses al sistema financiero español. La fecha ofrecida por el ministro resulta ser un día después del anuncio de la adjudicación a Caixabank. Si bien ese veto fue levantado pocos días después, tras confirmarse la venta.