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UE FINANZAS

La CE asegura que la tasa Tobin impide la deslocalización de transacciones

El vicepresidente económico de la CE y responsable de Finanzas y Asuntos Monetarios, Olli Rehn, el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, y el ministro Portugués de Finanzas, Vitor Gaspar, al comienzo del consejo de ministros de Economía y Finanzas. EFEarchivo Ampliar foto
El vicepresidente económico de la CE y responsable de Finanzas y Asuntos Monetarios, Olli Rehn, el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, y el ministro Portugués de Finanzas, Vitor Gaspar, al comienzo del consejo de ministros de Economía y Finanzas. EFE/archivo EFE

El comisario europeo de Fiscalidad, Algirdas Semeta, afirmó hoy que la tasa a las transacciones financieras que implantarán once países de la UE, entre ellos España, es justa, protege la economía real e impide deslocalizaciones.

El comisario lituano presentó en rueda de prensa la propuesta de la Comisión Europea (CE) para la creación de la tasa a partir del 1 de enero de 2014 en Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Eslovenia, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia, España y Estonia.

"Hemos propuesto una tasa que es, sin duda alguna, justa, técnicamente sólida y legalmente robusta. Es una tasa que fortalecerá nuestro mercado único y moderará la negociación irresponsable" de instrumentos financieros, señaló Semeta.

La propuesta aprobada hoy por la CE supone el penúltimo paso hacia una tasa a las transacciones financieras común en la UE, la primera "tasa Tobin" que se creará a un nivel regional.

Los países participantes tendrán que aprobar la directiva por unanimidad.

La tasa permitirá recaudar entre 30.000 y 35.000 millones de euros al año mediante el cobro de un gravamen por las transacciones con "todos los instrumentos financieros" por "todas las instituciones financieras", explicó el comisario.

El Ejecutivo comunitario plantea, al igual que ya hiciera en su propuesta inicial de 2011, gravar con un 0,1 % las transacciones con acciones y bonos, y con un 0,01 % las operaciones con derivados.

Con el fin de proteger a la economía real, la propuesta de la CE excluye actividades financieras cotidianas, como son los contratos de seguros, hipotecas y préstamos a empresas, transacciones con tarjetas de crédito, servicios de pagos, depósitos y operaciones de divisas al contado, entre otras.

Tampoco gravará la emisión de acciones y bonos en el mercado primario que sirven para cubrir las necesidades de capital, ni las de participaciones en fondos de inversión colectiva.

La tasa no afectará tampoco a ciertas operaciones de reestructuración ni a las transacciones financieras con el Banco Central Europeo (BCE), bancos centrales nacionales y los dos fondos de rescate de la eurozona, el temporal FEEF y el permanente MEDE.

Para evitar que, buscando eludir el impuesto, se dé una deslocalización de operaciones y empresas a terceros países donde no se implantará la tasa, como por ejemplo el Reino Unido, la CE recurre al llamado "principio de residencia".

Se pagará la tasa siempre que alguna parte de la transacción esté establecida en uno de los once países miembros participantes, con independencia de dónde tiene lugar la operación en el mundo.

Esta fórmula se ve reforzada por el "principio de la emisión" de los instrumentos financieros, lo que implica que, cuando se emiten en alguno de los once Estados miembros éstos serán gravados incluso si las partes que negocian con ellos no se encuentran en estos países.