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'IN MEMORIAM'

Julio Hernández Rubio, un “sencillo ingeniero”

En los sesenta es artífice de la construcción de la central nuclear José Cabrera, la primera inaugurada en nuestro país

Julio Hernández Rubio.
Julio Hernández Rubio.

Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, don Julio Hernández Rubio es una de esas figuras de la historia más reciente de nuestro país que, por expreso deseo, pasan desapercibidas ante la opinión pública, pero dejan un legado único que merece recordarse. Tras su fallecimiento el 19 de noviembre, a los 97 años, es momento de agradecerle la herencia que deja a nuestra sociedad.

Su trayectoria comienza en una España destruida por la Guerra Civil, en la que proyecta y construye, en los cuarenta y cincuenta, presas emblemáticas como Entrepeñas y Buendía, Bolarque, San Juan o Zorita. A su vez, a mediados de los cincuenta dirige el proyecto de la base aeronaval de Rota, en Cádiz. Participa en la fundación de la empresa independiente de ingeniería más antigua de España, EPTISA, presente hoy en 35 países. Entregado a su vocación de ingeniero (él definía su profesión como la de “aquel que hace lo que cualquier otro pero más barato”) y de servicio a los demás, en los años sesenta es artífice de la construcción y puesta en funcionamiento de la central nuclear José Cabrera. Fue la primera inaugurada en nuestro país, y operó hasta el año 2006.

Por entonces, participa además en la constitución de la asociación Tecniberia, fundada con el propósito de exportar a Iberoamérica tecnología española, algo tan común en nuestros días pero pionero entonces. En 1967 Unión Eléctrica Madrileña lo contrata como director general y un año más tarde ya era su presidente. Permanece al frente de la entidad más de dos décadas. Mirando atrás confesaba a sus más cercanos que en aquella etapa de su vida le tocó lidiar con once ministros de Industria y 12 presidentes del INI, así como la crisis del petróleo y la Transición política española. A pesar de todo, su tesón y su carácter conciliador le permitieron lograr la fusión por absorción de importantes empresas eléctricas competidoras que condujeron a la creación de Unión Fenosa (hoy Gas Natural Fenosa).

En vida recibió, entre otros reconocimientos, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil Española, la alemana y fue nombrado Caballero de la Orden de Balboa de Panamá. Del extenso legado que deja este “sencillo ingeniero”, como él se solía describir, el gran proyecto del que sin duda siempre estuvo más orgulloso era su familia. Casado 68 años con Ángeles Muñoyerro, tuvo nueve hijos, 19 nietos y 21 bisnietos, que hoy le despiden agradecidos de la alegría, cariño y ejemplo que les dio.

Elena González Hernández Rubio es periodista y nieta de Julio Hernández Rubio.