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JULIO SEGURA /Expresidente de la CNMV

“Mi sucesora no debería preocuparse por las preferentes, hay 17 expedientes”

Julio Segura, expresidente de la CNMV
Julio Segura, expresidente de la CNMV

Julio Segura acaba de cumplir su mandato como presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cargo al que llegó en 2007 en plena marejada por la actuación y espantada de Manuel Conthe. Le tocó calmar la marea y abordar la modernización, de la que todavía queda tarea. No le han faltado conflictos como las preferentes y la salida a Bolsa de Bankia. De paso a la jubilación, este hombre que rechazó ser gobernador del Banco de España en 2006, habla de todo ello.

Pregunta. En 2007 dijo que había que cambiar muchas cosas, ¿se ha logrado?

Respuesta. En gran medida. Han mejorado aspectos del régimen sancionador, existe mayor capacidad de investigación y se ha permitido utilizar el resarcimiento del daño indebido como un elemento para modular la sanción. No es todo lo que habríamos querido, pero es bastante. Seguimos con un grave problema en la falta de capacidad para exigir resarcir el daño causado y la falta de medios de investigación. Pese a ello podemos estar satisfechos. Cuando entré la media era de siete expedientes por año, en el quinquenio siguiente ha sido de 21.

P. De haber dispuesto de más medios, ¿se habrían podido evitar determinados fiascos?

R. La CNMV habría sido más eficaz. Se habría ampliado la capacidad de supervisión, las consultas y las reclamaciones.

P. ¿No le parece que las sanciones son poco disuasorias?

R. Lo importante para que sean disuasorias es el coste reputacional y eso se consigue dando publicidad de la sanción y del sancionado. Y sería más disuasorio si se comunicara la apertura de expediente como en Competencia.

P. Ha destacado fallos en el funcionamiento de la CNMV.

R. Ha habido un fallo de diseño de políticas regulatorias, que condujeron a un debilitamiento de la supervisión. Antes el principio básico era que no hacía falta más transparencia y que los conflictos de interés se resolvían con autorregulación. Las dos cosas son falsas. La crisis ha demostrado que la autorregulación no funciona cuando hay conflictos de interés. Para que funcionen bien los mercados hay que saber cómo resolver los conflictos de interés y cómo mejorar la transparencia.

P. ¿Y en qué aspectos hay que reformar la CNMV?

R. Primero y fundamental en no depender de la oferta pública de empleo, y segundo, tener más independencia presupuestaria, como el Banco de España. En la CNMV es fácil, porque se financia por tasas por prestar servicios. Por otro lado, a mí no me gusta que esté en el Consejo el secretario general del Tesoro, porque resta independencia, cierto que más aparente que real, del Gobierno, y soy partidario de que la Dirección General de Seguros deje de ser supervisora y reguladora. Debería pasar solvencia de compañías y fondos de pensiones al Banco de España y la operativa en los mercados y normas de conducta a la CNMV. También habría que refundir los servicios de reclamaciones, dependiendo de la CNMV.

P. Algunas cosas las recomienda el FMI.

R. Hay tres aspectos en los que llama la atención y los tres no dependen de la CNMV: gobernanza, autonomía presupuestaria y capacidad normativa propia. Pero quiero destacar que de los 36 principios que analizó el FMI entre 2006 y 2012 y, quitando esos tres, 28 se cumplen plenamente y cinco casi al completo. En todo caso, señala que ha mejorado en tres áreas fundamentales: detección de riesgos sistémicos, procedimiento para supervisión de los mercados y eficacia de la supervisión temática a distancia que prestan servicios de inversión.

P. ¿Ha sentido falta de independencia?

R. No. Yo siempre he dicho que lo difícil es ser dependiente. No he recibido ninguna presión, solo alguna llamada tanto del Gobierno anterior como del actual en las que me transmitían la opinión sobre algún tema y, en su caso, el desacuerdo con decisiones de la CNMV. Siempre escucho las opiniones y me pueden hacer cambiar si me parecen convincentes, aunque nunca haya ocurrido. Es razonable conocer la posición del Gobierno y del Banco de España. Otra cosa es recibir instrucciones, que a mí nunca me han dado, o que no se sea competente o se considere la CNMV como un paso en tu carrera política. Pero si el único activo es el prestigio personal es difícil ser dependiente.

P. ¿Los nombramientos son objetivos?

R. Al presidente de la CNMV lo debe nombrar el Gobierno y el Parlamento limitarse a valorar la competencia. Ahora solo se miran las incompatibilidades, lo que me parece innecesario. Luego el presidente debería nombrar al vicepresidente. Lo que no tiene sentido es que presidente y vicepresidente se conozcan cuando los nombran. Es una locura que al presidente le nombren unos y al vicepresidente otros.

P. Eso ha ocurrido ahora, ¿le parece bien que una abogada del Estado sea vicepresidenta?

R. Tengo unas referencias extraordinarias de ella. La dificultad potencial es que tiene tres competencias muy técnicas que no puede evitar por cargo: la presidencia del Comité Consultivo, donde se tratan temas supertécnicos de mercados y financieros y no jurídicos; es consejera del Banco de España, lo que implica opinar sobre solvencia y estabilidad financiera, y es la representante de la CNMV en el Comité de Estabilidad Financiera (CESFI). Tiendo a pensar que existen perfiles más ajustados que el de abogado del Estado, aunque espero que tenga todo el éxito.

P. ¿Ha oído las declaraciones de su sucesora, Elvira Rodríguez?

R. Lo único que he leído es que ha dicho que va a expedientar a entidades por las preferentes. Pero no debería preocuparse porque ya hay 17 expedientes en curso. También dijo que las cosas que había hecho mal la CNMV habría que cambiarlas. Eso es estupendo, no tengo nada que oponer.

P. Precisamente la venta de participaciones preferentes junto a la salida a Bolsa de Bankia son percibidos como las principales manchas de su mandato. ¿Cree que es justa es apreciación?

R. Creo que es errónea porque en ambos casos la CNMV ha hecho todo lo que podía hacer según la legalidad vigente. En el caso de las preferentes nos han criticado que no hubiéramos impedido su venta entre minoristas. Si hubiéramos actuado así, habríamos incumplido la ley. Con un producto financiero complejo como son las preferentes, la entidad que lo comercializa debe hacer un test de conveniencia al cliente, pero si este firma un documento reconociendo que no es conveniente y conoce todos sus riesgos pero aun así desea adquirirlo, el supervisor no puede hacer nada para impedirlo. También se nos ha criticado fallos en la vigilancia de su comercialización. Es materialmente imposible que la CNMV hubiera puesto un inspector en cada una de las más de 24.000 oficinas de las entidades que vendieron el producto en 2009. Lo que hicimos era aquello que podíamos hacer, es decir, garantizar que el folleto de emisión fuese transparente y contuviera toda la información. Por último, hemos hecho una inspección a posteriori para comprobar si la venta de las preferentes cumplió todos los requisitos legales.

P. ¿Y en el caso de Bankia?

R. De nuevo se trata de un tema de competencias legales. El folleto contenía toda la información relevante para que el inversor pudiera tomar una decisión argumentada. Es decir, los riesgos que implicaba la salida a Bolsa, incluyendo la posibilidad de su nacionalización, así como su importante exposición inmobiliaria y su situación financiera. Algunos nos critican diciendo que deberíamos haber sabido que las cuentas de la entidad no reflejaban su situación real. Era imposible saberlo porque el auditor nos dio todos los informes anuales sin ninguna salvedad. La responsabilidad de un posible engaño o error en la valoración de activos y pasivos es del auditor, y sobre los recursos propios las competencias son del Banco de España. Además, en el caso de Bankia exigimos cautelas adicionales como dos valoradores independientes y que hubiese un tramo de institucional al menos del 40%. También se nos ha criticado no haber suspendido la cotización de Bankia. La CNMV solo suspende cuando hay una parte del mercado que tiene información de la que no dispone el resto, cosa que no sucedió con Bankia.

P. ¿Cree que los consejeros independientes reúnen los requisitos para ser definidos como tales?

R. Se ha regulado que no puedan estar más de 12 años siendo independientes en una compañía. Yo habría puesto el límite en ocho. Sin embargo, no se ha dicho nada sobre sus sueldos y me parece que sería sensato poner algún límite. Es humano que tu independencia sea distinta si tu nivel de bienestar depende principalmente de lo que ingresas por ser consejero de una compañía.