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Rato dice que hizo bien las cosas y que se fue por falta de confianza del Gobierno

El expresidente de Bankia asegura que su gestión "no ha tenido coste para el contribuyente"

Contradice a Ordóñez y asegura que fue el Banco de España quien impulsó la fusión

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, durante su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso.

El expresidente de BFA-Bankia ha defendido en el Congreso su labor al frente de Bankia apoyado en tres ejes: el primero es que la fusión fue ordenada por el Banco de España; el segundo, que aunque el supervisor aceptó su plan de saneamiento, el Gobierno lo rechazó y que, por eso, por la pérdida de confianza del Ejecutivo, presentó su dimisión, lo que completa las tres patas de su argumentario. Además, según ha concluido durante su comparecencia en la comisión informativa sobre las cajas, "tiene la conciencia de haber hecho bien las cosas" y ha asegurado que la gestión de su equipo "no ha tenido coste alguno para el contribuyente".

El expresidente ha explicado que la crisis de la entidad se vio precipitada por el deterioro económico, por los errores en las previsiones económicas de los organismos internacionales y por las mayores necesidades de capital aprobadas tanto por las autoridades europeas como por las españolas. Estos factores y decisiones, ha continuado, causaron los problemas posteriores que arruinaron el proyecto con el resultado de que ahora necesita 23.465 millones del Estado para sobrevivir. Frente a esta cifra, Rato ha defendido que su plan de saneamiento requería 7.000 millones.

Rato ha iniciado su relato recordando la fusión de Caja Madrid (que él presidía) y Bancaja, que son las dos principales entidades del grupo. Según ha revelado, el 2 de junio de 2010 fue "llamado con urgencia al Banco de España", donde se le pidió "que uniera Caja Madrid a Bancaja con la fusión fría que tenían en marcha". "Fui conminado a negociar, aunque no fui forzado a fusionarme", ha matizado en el turno de réplica. Para negociar, eligió a la auditora Deloitte, a quien encargó los estudios pertinentes. Con estas declaraciones, Rato se desmarca de lo que en el mismo marco dijo Miguel Fernández Ordóñez, que afirmó el martes pasado que los gestores de Bankia fueron los únicos responsables de la fusión.

En su opinión, todo el proceso posterior estuvo jalonado de informes que se enviaban a la inspección del Banco de España y que siempre fueron favorables. Las cantidades de provisiones que necesitaba la entidad fusionada, según lo que ha dicho por Rato, eran asequibles según el balance de la entidad. El exvicepresidente del Gobierno de José María Aznar ha dado a entender que el continuo deterioro de la situación económica nacional e internacional en 2010 fue complicando el proyecto. Por eso, a final de 2010, encargaron a Pricewaterhouse (PwC) que sometiera a una prueba de esfuerzo el balance de la entidad. El resultado fue que necesitaba 11.500 millones, "una cifra que el Banco de España consideró excesiva", ha dicho.

En esas fechas recibieron un informe de los inspectores con las cifras del saneamiento. Tras leer este documento, "los profesionales de Caja Madrid y Bancaja se sintieron confortables con la situación porque existían sinergias" con las que hacer frente a la situación. En junio de 2010, con la salida a Bolsa, también cuenta con un informe firmado por Deloitte, "que no indicaba la existencia de riesgos adicionales", ha recordado con intencionalidad.

En cuanto a la salida a Bolsa de la entidad en julio de 2011, Rato ha insistido en que la operación no hubiera salido adelante si hubiesen dejado pasar el verano. En cuanto al desplome de la acción, que está actualmente en 0,70 euros frente a los 3,75 euros del estreno, ha defendido que hasta su marcha había caído en línea con el resto de bancos.

Otro de los puntos importantes de la comparecencia ha sido el plan de saneamiento, que Rato ha destacado que fue aprobado por el Banco de España. En él se incluía "el desmontaje" del banco malo que compone la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Con ello, habría podido esquivar una de las salvedades de la auditoria, que no admitía los 3.000 millones de créditos fiscales que tenía el BFA. Sin embargo, no ha dicho nada sobre la exigencia que reveló Ordóñez de que se le había pedido que cediese sus poderes ejecutivos.

El 17 de abril pasado llegó el informe que consideraba como "suficientes" los saneamientos. Luego, sin embargo, se aprobó el segundo real decreto, promovido por el ministro de Economía, Luis de Guindos, y motivado "por el deterioro del entorno", ha dicho Rato tratando de esquivar cualquier responsabilidad del Gobierno actual en la crisis de la entidad.

Después, ha explicado que dimitió el 7 de mayo porque entendió que el Gobierno actual "no compartía los criterios" de saneamiento de la entidad por falta de confianza, "algo fundamental para una entidad financiera". No obstante, ha concluido que "en conciencia" y pese a los enormes problemas que ahora soporta Bankia y que han puesto en juego su viabilidad, ha "hecho bien las cosas".

Los diputados, sin embargo, le han reprochado que no ha explicado los detalles de cómo estaban las entidades por dentro para haber pasado de aparentes resultados en 2011 a fuertes pérdidas. "El crimen perfecto es aquel que parece un accidente, como usted ha descrito la caída de Bankia", le ha espetado Irene Lozano, de UPyD.

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