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Obras son amores...

Las constructoras españolas salen al exterior y venden activos para apuntalar sus cuentas

Construcción del viaducto de Arco de los Tilos, en la isla de La Palma. Ampliar foto
Construcción del viaducto de Arco de los Tilos, en la isla de La Palma.

Dice el refranero que “donde no hay harina, todo es mohína”. Y algo de eso está pasando en el otrora opulento negocio de las constructoras. Las seis mayores cotizadas han visto caer en conjunto a la mitad sus beneficios en el primer trimestre, todas se están viendo forzadas a vender deprisa y corriendo algunos activos —sus participaciones en Repsol, en Iberdrola, en aeropuertos, etcétera— que no hace mucho tiempo consideraban como las joyas de la corona de sus patrimonios, y en los últimos meses menudean las discrepancias en los consejos de administración de varias de estas compañías e incluso el presidente y fundador de una de ellas (Luis del Rivero, en Sacyr) ha sido defenestrado del cargo.

La crisis que vive el mercado doméstico, la asfixia crediticia, los impagos, la morosidad, y la losa de las deudas que contrajeron en los días de euforia explican el vía crucis en el que se hallan las seis grandes (Acciona, ACS, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr Vallehermoso). Su búsqueda desesperada —y con cierto éxito, por otra parte— de contratos en los mercados internacionales, cuyos pedidos pendientes de ejecutar (75.000 millones de euros al cierre del primer trimestre) casi multiplican por cuatro los alcanzados en España, los recortes de gastos y la citada enajenación de activos sostienen mal que bien el tinglado.

Así, casi tanto como han caído sus ganancias han elevado sus ingresos en el primer trimestre de 2012, pero su deuda no ha dejado de crecer (un 8% más). A 31 de marzo el importe total del endeudamiento de las seis doblaba con creces la suma de sus capitalizaciones bursátiles. La deuda de FCC triplicaba su capitalización, la de OHL la doblaba y la de Sacyr casi la multiplicaba por diez.

El 80% de su cartera de 93.000 millones en construcción procede del exterior

Buena parte del palo les viene del mercado doméstico en el que las seis facturaban a final de 2011 por obra local la mitad de lo que facturaron en 2007. En el pasado primer trimestre su volumen de obra creció en conjunto un 5,7% en el extranjero, pero cayó un 11% en España. Los seis grupos, a 31 de marzo, tenían el 80% de su cartera de construcción en el exterior (93.300 millones de euros).

Para sus cuentas, al margen de la diversificación geográfica, está siendo clave la aportación de actividades ajenas a la construcción. Así, el incremento del resultado bruto de explotación (Ebitda) en el primer trimestre de Acciona, hasta alcanzar los 328 millones, se debe, en gran medida, al comportamiento de su división de Energía, por la contribución de los 591 MW instalados en los 12 meses previos y el mayor factor de carga eólica internacional. No obstante, según matiza la empresa, el beneficio antes de impuestos de Acciona Energía se vio afectado por el aumento de los costes financieros, el retroceso de la actividad industrial y la menor producción hidráulica, lo que repercutió sobre el beneficio neto del grupo, que se redujo un 49%.

La caída de su beneficio trimestral se explica además por unas menores plusvalías (en 2011 se deshizo de sus aparcamientos en Brasil), y por la caída del negocio inmobiliario.

ACS, cuyo presidente, Florentino Pérez, anunció a los analistas en marzo que preveía vender activos maduros este año por unos 3.000 millones, ha cerrado en las últimas semanas la cesión del 3,69% del capital de la eléctrica Iberdrola por 800 millones (supone un descuento del 7% y un impacto negativo en sus cuentas de 540 millones) y del 10% de la operadora de infraestructuras Abertis por 875 millones.

La desinversión parcial de ACS en Iberdrola, tras su encarnizada batalla por sentarse en su consejo de administración, ha causado “sorpresa” a los analistas de JP Morgan por el “momento” elegido y por el porcentaje vendido. En su opinión, la constructora “se ha visto forzada a vender, ya sea para ayudar a cubrir los márgenes de garantía de los préstamos obtenidos para comprar la participación en Iberdrola o para ayudar a pagar otros vencimientos de deuda”.

La deuda de las seis cotizadas dobla su capitalización conjunta en Bolsa

Ambas ventas se han producido después del cierre de sus resultados del primer trimestre, que sí han estado sostenidos por las plusvalías (150 millones) logradas por ACS con la venta del 23,5% de su filial de servicios Clece a Mercapital. El grupo ha completado el primer trimestre con un avance del 145% en ventas y del 2% en beneficio neto. Obtuvo el 78% de sus ingresos fuera de España (aquí sus ventas cayeron un 13%).

FCC ha recortado un 59% su beneficio y un 0,7% sus ventas en el primer trimestre por el descenso del negocio doméstico, pese a obtener ya el 53% de sus ingresos en el exterior. En España, cayeron hasta marzo sus ventas un 14,4% por el comportamiento de la construcción y el cemento. Días después del cierre de estas cuentas, FCC anunció la venta a Swissport de sus actividades de handling aeroportuario en España y Bélgica por 150 millones, con una plusvalía bruta de 90 millones. A 31 de marzo, la cartera de negocio de FCC se situó en 35.802 millones, lo que equivale a su facturación de tres años.

Ferrovial registró una reducción de casi el 97% en su beneficio neto en el primer trimestre, pero hay que advertir que en igual periodo de 2011 contabilizó resultados extraordinarios (las plusvalías generadas por la venta de Swissport y de su participación en la autopista M-45). El grupo de la familia Del Pino, sin embargo, mejoró sus resultados operativos hasta final de marzo gracias a la mejora operativa de sus principales negocios (destacando las ventas de Amey en el Reino Unido, así como la actividad internacional de construcción). La cartera de construcción y servicios de Ferrovial alcanzaba a 31 de marzo los 22.000 millones de euros

OHL, que se va a hacer con un 14,7% de Abertis, adquirido hace unos días a la propia compañía y a ACS a cambio de participaciones en algunas de sus autopistas en Brasil y Chile, culminó el primer trimestre con un aumento del 10,5% en su beneficio y del 20,5% en su facturación gracias sobre todo al comportamiento de su negocio concesional (supone ya el 39% de las ventas de OHL y el 85,4% de su Ebitda). Su principal negocio, empero, sigue siendo el de la construcción, que facturó 587,9 millones, un 2,9% más.

Finalmente, Sacyr Vallehermoso (SyV) obtuvo un beneficio neto de 28 millones en el primer trimestre del año, lo que supone una reducción del 46,8% respecto a igual periodo de 2011. El dato permite invertir los números rojos con los que que SyV cerró 2011. El grupo se anotó 37 millones en su resultado neto por la participación del 10% que mantiene como accionista de Repsol.

Los ingresos de construcción de Sacyr cayeron un 22% en el trimestre, un 1% descendieron sus ventas en servicios y un 54% de facturación en concesiones. Más aún, un 61%, se desplomaron sus ingresos por promoción inmobiliaria. El grupo cuenta con una cartera de ingresos futuros de 50.279 millones.