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Contratos acorazados

Casi la mitad de los directivos del Ibex 35 goza de blindajes millonarios

La reforma laboral promovida por el Gobierno del Partido Popular enfila los últimos trámites parlamentarios. Uno de los puntos más importantes de la nueva normativa es la generalización del despido con solo 20 días de indemnización por año trabajado con un máximo de 12 meses. Los cambios en materia laboral, sin embargo, no afectarán a 260 consejeros ejecutivos y miembros de la alta dirección de las empresas del Ibex 35, el 46% del total, cuyos contratos contienen blindajes que les dan derecho a cobrar indemnizaciones mucho más generosas.

La inclusión de cláusulas antidespido denominadas en inglés golden parachutes (paracaídas dorados) es una práctica generalizada entre las grandes empresas. De hecho, solo cuatro grupos del Ibex —Abengoa, Banco Popular, Bankinter y OHL— no las tienen. En la práctica totalidad de los casos el órgano que decide conceder los blindajes es el consejo de administración, no la junta de accionistas a la que, como mucho, se la informa (y no en todos los casos).

La casuística es muy variada, pero el principal motivo para activar estos blindajes es si se produce un despido improcedente. En algunas empresas también se contempla su uso si el directivo dimite o si hay un cambio de control. Como contrapartida el ejecutivo se suele comprometer a firmar una cláusula que le impide fichar durante un plazo determinado por otra empresa que sea competencia directa.

Todos los años hay un goteo de directivos que ejecutan sus blindajes. En los últimos meses, por ejemplo, NH Hoteles ha pagado 6,56 millones a Gabriele Burgio; Juan Carlos Torres se ha ido de Duro Felguera con 3,65 millones; en el caso de José Manuel Vargas (Vocento) su finiquito estuvo valorado en 3,12 millones; Luis Atienza ha dejado la presidencia de Red Eléctrica con una indemnización próxima a los 800.000 euros; Diter Kiefer (Cementos Portland) recibió 331.234 euros; Rodrigo Rato (Bankia), tras su adiós a la presidencia, tiene derecho a cobrar dos anualidades, lo que supone, tras la limitación salarial aprobada por el Gobierno a los bancos con ayudas, un máximo de 1,2 millones.

La banca es uno de los sectores donde los blindajes están más extendidos

¿Cómo justifican las empresas estos blindajes? Hay argumentos para todos los tipos. Red Eléctrica, por ejemplo, explica que los tiene porque los demás también los usan (“las citadas cláusulas se ajustan a la práctica habitual del mercado”). Otros hablan de evitar una fuga de cerebros, aunque con palabras más sofisticadas: “El objetivo es conseguir un grado de fidelidad eficaz y suficiente de los ejecutivos de primer nivel necesarios para la gestión de la sociedad y, de este modo, evitar la pérdida de experiencia y conocimientos que podría poner en peligro la consecución de objetivos estratégicos”, argumenta Iberdrola.

Tras el estadillo de la crisis financiera la Comisión Europea hizo pública una recomendación en abril de 2009 sobre los sistemas de remuneración de los consejeros. La Comisión consideraba necesario garantizar que los pagos por rescisión “no representen una recompensa del fracaso” y sugería que su cuantía no debería superar la cantidad equivalente a dos anualidades de sueldo fijo.

Este límite sugerido por Bruselas, sin embargo, no es seguido por muchas compañías. Una de las empresas con el blindaje más alto por número de años de indemnización es ACS. Nueve miembros de su alta dirección, incluyendo tres consejeros ejecutivos, gozan de cláusulas con indemnizaciones máximas “de hasta cinco años de sus retribuciones”. En el caso de Iberdrola (participada por ACS), el presidente y consejero delegado también tiene derecho a cobrar cinco anualidades en caso de despido. Lo curioso es que en diciembre pasado, el consejo decidió que los próximos contratos de consejeros ejecutivos solo tendrán derecho a recibir dos anualidades.

La Comisión Europea pide que no se usen estas cláusulas para recompensar el fracaso

El sector bancario es el que más hace uso de los blindajes. El 100% de la alta dirección de Caixabank está blindada, el 87% en el caso del BBVA, el 92% en el Banco Sabadell, mientras que en el Banco Santander los disfrutan el 71% de la alta dirección. Si al cierre del pasado ejercicio se hubieran activado las cláusulas en el Santander, el banco tendría que haber desembolsado un total de 84,8 millones de euros.

Algunos blindajes tienen fecha de caducidad. Es el caso de Baldomero Falcones. El presidente de FCC tiene derecho a tres años de sueldo si dejase la constructora antes del 31 de diciembre de 2015. Otros han sido abolidos. El presidente de Ebro Foods, Antonio Hernández, renunció en 2006 a la indemnización que le correspondía en su contrato (dos anualidades). Evidentemente, este caso es una excepción entre una clase laboral acorazada.