Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los mercados renuevan su desconfianza sobre la deuda española

La prima de riesgo sube a 342 puntos básicos y vuelve a niveles de hace un mes

El Ibex cae un 0,89% en la sesión y entra en pérdidas respecto al inicio del año

Los mercado de renta fija y variable han vivido una jornada carente de grandes referencias, al albur de sus preocupaciones recurrenteso: la deuda soberana de los países europeos periféricos y la titubeante recuperación de Estados Unidos, la primera economía del mundo.

En la negociación de deuda soberana europea, hoy se ha puesto de manifiesto la incertidumbre que aún persisten tras el segundo rescate a Grecia, por 130.000 millones de euros, cuyas condiciones (un estricto programa de ajustes) hoy ha refrendado el Parlamento griego.

Los desequilibrios fiscales aún generan dudas y se han reflejado en las primas de riesgo (diferencial de un bono soberano a 10 años con el equivalente alemán) de España e Italia. La primera se ha disparado hasta 342 puntos básicos, tras iniciar la jornada en 319, con lo que ha vuelto a niveles de febrero, mientras el diferencial italiano ha pasado de 286 a 301.

Las declaraciones realizadas a Bloomberg por el economista jefe de Citigroup, Willem Buiter, han certificado esos temores. En su opinión, España nunca ha estado más cerca de la suspensión de pagos y Grecia, Irlanda y Portugal podrían necesitar aún nuevos rescates. "España es el país clave que más me preocupa", ha afirmado en una entrevista radiofónica. "Se ha desplazado al lado equivocado del espectro y ahora corre más riesgo que nunca de sufrir una reestructuración de su deuda soberana". En su opinión, los préstamos a tres años y a un 1% de interés concedidos a bancos de la Eurozona (un billón de euros) por el Banco Central Europeo (BCE) han creado una sensación general casi de "euforia" y han hecho creer que los problemas han desaparecido "a esos que se ahogan en liquidez".

La deuda griega, según Buiter, "no está en absoluto en una senda de sostenibilidad, por lo que necesitará una nueva reestructuración". En cuanto a Portugal, existe un "muy alto riesgo" de que el año que viene su deuda necesite un proceso de canje; Irlanda, por su parte, necesita "más apoyo de las instituciones internacionales".

Aunque también hay signos de normalización en el mercado de deuda. La mayor cámara de contrapartida europea, LCH Clearnet ha rebajado hoy las garantías adicionales que exigirá a sus clientes para operar con ciertos bonos franceses y españoles a partir del 26 de marzo. En el caso de la deuda española con vencimiento entre 1,25 y 2 años, se reduce el margen del 2,4% hasta el 2,1%. Para los plazos de 7 a 10 años, la reducción es de 13 puntos básicos. En el caso de la deuda francesa, la garantía de las referencias de 7 a 10 años baja del 4,6% al 4,25%. Por el contrario, los depósitos que se exigirán a los plazos más largos (entre 10 y 15 años y entre 30 y 50) experimentan subidas, tanto en el caso de los bonos españoles como los franceses.

Los mercados de renta variable han vivido una jornada de indecisión tras una apertura al alza. La Bolsa española afrontaba la mañana animada por los resultados de Inditex, la primera cadena de moda del mundo, que vendió un 10% más en el ejercicio 2011, cerrado el pasado 31 de enero, hasta 13.973 millones de euros, y ganó 1.932 millones, un 12%. Con estas cifras ya supera a su principal competidor, la compañía sueca H&M, en beneficios. Quizás por esperados, los resultados no causaron una gran reacción en la cotización de la empresa fundada por Amancio Ortega, que ha oscilado durante toda la sesión en torno a su cierre de ayer para terminar con una subida del 0,64%.

Pero, ya por la mañana, la Bolsa española perdía fuelle y caía en zona de números rojos, arrastrada por las cotizaciones bancarias. El Ibex ha cerrado la sesión con un retroceso del 0,89%, hasta 8.490,9 puntos, con lo que borra sus ganancias desde principios de año y se anota una pérdida del 0,88% en el ejercicio.

Ayer se conocieron los datos de morosidad del sector y muestran que la ausencia de crecimiento económico y el aumento del paro están haciendo mella en la calidad de las carteras crediticias: la tasa de impagos pasó del 7,6% en diciembre del año pasado al 7,9% en enero de 2012. En el sector inmobiliario, el más castigado, se disparó desde el 18% del tercer trimestre al 20,9%, un récord en toda la serie histórica, que empieza en 1999. Todos los valores del sector bancario (Popular, Sabadell, Bankia, Bankinter, BBVA, Caixabank y Santander), el que más pesa del Ibex, han registrado caídas. Gamesa (-3,28%), IAG (-2,94%) y BBVA (-2,92%) han sido los valores con mayores pérdidas.

En el terreno de las ganancias, Repsol se disparaba después de que el Gobierno argentino desmintieses la nacionalización -aunque luego matizase que no se descarta ninguna opción, en una ceremonia de la confusión- de YPF. Las acciones de la petrolera han terminado con un alza del 4,28% por encima de su cierre de ayer, con lo que se ha convertido en el valor que más ha subido hoy, seguido de Gas Natural (+1,11%) y Ebro Foods (+0,66%).

Las demás plazas europeas han seguido cursos desiguales a lo largo de la jornada. En todos los casos han acusado la inesperada noticia procedente de Estados Unidos de que las ventas de vivienda usada cayeron en febrero un 0,9%, hasta 4,59 millones en términos anuales, frente a unas previsiones de 4,61 millones, según un sondeo previos de Bloomberg.

El índice CAC de la Bolsa de París ha cedido un 0,1%, el DAX de Fráncfort ha conseguido arañar un alza del 0,23% y el MIB de Milán ha perdido un 1,29%. La Bolsa de Londres tambuén se ha anotado hoy ganancias, un 0,01%, tras el anuncio del ministro de Finanzas británico, George Osborne, de una rebaja en el tipo impositivo de las rentas superiores a 150.000 libras hasta el 45% a partir de abril de 2013. Además, acelera la reducción del impuesto de sociedades, que a partir del próximo mes será del 24% y en 2014 habrá sido podado hasta el 22%. Osborne efectuó estos anuncios durante la presentación de unos presupuestos para este año que prevén un déficit del 7,6% en las cuentas públicas británicas.