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Pfizer: ¿hay vida después de Lipitor?

La compañía encaja la pérdida de la patente de su fármaco más vendido.

En marzo le toca a Viagra.

Un bote de Lipitor, del laboratorio Pfizer
Un bote de Lipitor, del laboratorio Pfizer AFP

La expiración de la patente de Lipitor está haciendo daño a Pfizer. No es solo que el tratamiento contra el colesterol fuera su producto estrella. Es que, con una facturación que se acercó a los 13.000 millones de dólares en 2006, fue el medicamento más vendido en la historia de la industria. La pérdida de esa protección pone además en evidencia el reto que supone la competencia de los genéricos para el modelo de negocio de las grandes multinacionales farmacéuticas.

Los resultados del cuarto trimestre de 2012 son los primeros publicados tras perder la exclusiva de Lipitor. Las ventas bajaron un 4%, hasta los 16.700 millones de dólares. Eso dejó la facturación anual prácticamente intacta en los 67.400 millones. El golpe fue aún mayor en el beneficio, que se redujo a la mitad en el trimestre, hasta los 1.400 millones. El año lo salvó con un alza del 21% y superó los 10.000 millones.

Para 2012, la mayor compañía del sector anticipa unos ingresos que rondarán entre los 60.500 millones y los 62.500 millones de dólares, lo que supone una rebaja respecto a la proyección de otoño. Los tratamientos para enfermedades crónicas son muy rentables. La pérdida de patentes y la amenaza creciente de los genéricos afectarán, por tanto, al rendimiento futuro de Pfizer.

Las ventas de Lipitor empezaron a caer desde el pico de 2006, cuando Zocor de Merck entró en el mercado de los genéricos. Tras caducar la patente, el 30 de noviembre, las ventas de Lipitor cayeron un 24% en el trimestre, a 1.999 millones. En EE UU el desplome fue del 42%. Para el conjunto del año quedan en 9.580 millones. No es el único medicamento de Pfizer que quedó sin protección. La patente de Xalantan, el fármaco más vendido para la presión ocular, expiró en marzo.

La farmacéutica explora en China vías para recuperar su facturación

Watson Pharmaceuticals, entre tanto, multiplicó su beneficio por cinco durante el trimestre que empezó a vender una versión de bajo coste de Lipitor. Los ingresos de la compañía subieron entre tanto un 62%, hasta los 1.540 millones. De ese total, 1.170 millones corresponden a genéricos, lo que representa un incremento del 81% respecto al mismo trimestre de 2010.

Watson también vende una versión genérica de Ranbaxy y hay otras firmas que preparan su propia versión. Para mantener su cuota de mercado, Pfizer lanzó un programa de incentivos para venderlo directamente a los pacientes. Pero se teme que no sea suficiente para compensar la caída de precios. Y lo que está por ver es cómo se anticipa a la pérdida de ingresos cuando en marzo le toque a Viagra.

Ian Read, consejero delegado de Pfizer, asegura que la cuota de mercado de Lipitor está donde esperaba. Sin embargo, admite que no podrá seguir dando ayudas a los consumidores durante más de seis meses y señaló que en verano revisará la estrategia de comercialización del tratamiento “dependiendo de la gente que se haya sumado al plan y de por dónde vayan los precios”.

Es probable que venda parte de su división de salud y nutrición animal

La pérdida de patentes va a costar miles de millones en ventas a Pfizer durante los próximos seis meses, pero permitirá en paralelo al paciente ahorrar una buena suma, como señalan desde la Generic Pharmaceutical Association de EE UU. Tres millones de estadounidenses consumían Lipitor, según datos de la compañía. Para los que pagan sin pasar por el seguro, el precio queda en la mitad.

La compañía neoyorquina no es la única farmacéutica en proceso de quedarse sin ese escudo ante las copias baratas de sus medicamentos. En octubre pasado, Eli Lilly perdió la exclusiva de su popular antipsicótico Zyprexa. Hasta ahora, las pequeñas compras se vieron como una manera para seguir alimentando la cadena de medicamentos, a la vez que se forjan alianzas y colaboraciones para desarrollar nuevos productos.

Pfizer busca ahora nuevas vías para elevar las ventas y reducir costes, estudiando la posibilidad de asociarse con compañías chinas para vender medicamentos sin patentes. En esa estrategia acaba de cuajar una joint venture con Zhejiang Hisun Pharmaceutical. No se trata solo de desarrollar, producir y vender medicamentos genéricos en China, también se quieren comercializar en el resto del mundo.

Pfizer ya anticipó en diciembre que está ampliando su equipo de investigación y desarrollo en China, donde AstraZeneca, Novartis y Abbott Laboratories ya tratan de sacar tajada desde hace algunos años no solo a los costes más bajos, sino a las enormes reservas de científicos que tiene el gigante asiático. Y las cifras acompañan. El mercado chino será el segundo mayor del mundo en 2020.

En paralelo, la sociedad sigue adelante con su proceso de reestructuración. Pfizer se plantea ahora desprenderse de parte de la gigantesca división de salud y nutrición animal, con la colocación del 20% de su capital bursátil antes del próximo otoño. Con esa operación, que se está discutiendo con los bancos, la farmacéutica pretende recaudar unos 3.000 millones de dólares.

Lo que está por ver es cómo la separación de esa línea de negocio afectará a la última proyección de ingresos. Read considera que la división permitirá elevar la visibilidad de las dos unidades, con costes estructurales y prioridades diferentes. “Esto permitirá a los inversores ver mejor el valor de cada una”, remachó durante la última conferencia con analistas.

La reducción de costes y la venta de activos no son suficientes para mitigar la pérdida de la protección de Lipitor y otras patentes. Pfizer necesita además usar su efectivo para hacer crecer el negocio de nuevos medicamentos. Los analistas se fijan en el Tofacitinib, para la artritis, que desarrolla con BristolMayers. Los ingresos de este tratamiento podrían rondar los 3.000 millones, lo que le ayudaría a cubrir lo que pierde en ventas con Lipitor.