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Grecia aprueba los ajustes en medio de la agitación social

El Parlamento da el visto bueno al plan de rescate pactado con la 'troika'

Decenas de miles de manifestantes protestan contra los recortes

Una llamarada rodea a varios manifestantes durante las protestas en Atenas.
Una llamarada rodea a varios manifestantes durante las protestas en Atenas. Yannis Behrakis

Con una batalla campal en la calle, bajo los ojos trémulos de Europa y la amenaza de Berlín, después de meses de negociaciones erráticas y todos los ultimatos burlados, el Parlamento griego ha aprobado este domingo el plan de recortes pactado por el Gobierno griego con la 'troika' a cambio del segundo rescate financiero. Fuera del Parlamento, cargas policiales y cócteles molotov. La policía plagaba la legendaria plaza de Syntagma de Atenas de gases lacrimógenos para ahuyentar a las decenas de miles de manifestantes que clamaban contra los recortes sociales que conlleva ese salvamento económico.

Eran 25.000, según la policía; 100.000, según fuentes de los organizadores que cita Efe, pero era sobre todo una masa descomunal que, con el insoportable gas que abrasa la cara, se desparramó por las calles adyacentes de Syntagma. Se repitieron escenas de los últimos días, carreras, gritos y las tiendas y cafés bajando las persianas a toda prisa, solo que ayer había más gente, mucha más gente, y miles de agentes desplegados por toda la ciudad.

Al menos 17 edificios, la mayoría de ellos históricos, han sido pasto de las llamas en el centro de Atenas, según ha confirmado el alcalde, Yorgos Kaminis. Entre ellos figuran dos cines, un café y varias tiendas y sucursales bancarias. Los disturbios continuan en varias ciudades griegas, aunque la mayor manifestación se produjo en la capital, con la participación de 100.000 personas, según la policía. Las autoridades municipales se vieron obligadas a cerrar cuatro estaciones de metro en el centro de la ciudad.

Por el momento, hay más de cincuenta heridos, de los cuales unos 40 son policías, informaron los medios griegos. Un portavoz policial ha informado a Efe de que, por el momento, se han producido 22 arrestos.

Los enfrentamientos prendieron cuando el cantante Mikis Theodorakis, uno de los convocantes de la protesta junto a los sindicatos, pidió a la policía que le permitieran subir a las escaleras del Parlamento para dirigirse a las masas, los antidisturbios arrojaron gases lacrimógenos a los miles de personas concentradas en la Plaza Sintagma, "sin que mediase provocación", según testigos presenciales.

Un amigo del cantante, de 86 años, denunció en declaraciones a Radio Real FM que se trató de "un intento de asesinato" y que la policía disparó el gas hacia Theodorakis.

Grecia inauguró el club de los malditos del euro hace dos años, cuando reveló que sus cuentas públicas eran de cartón piedra, su agujero económico mayor a lo revelado y que, en fin, no podía pagar sus deudas. Un país pequeño, de 11 millones de habitantes y apenas el 2% del producto de toda la zona euro, esta noche tiene a Europa en vilo. Otras manifestaciones marchaban en otros puntos de la ciudad para protestar por las condiciones de austeridad que piden Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para liberar el segundo rescate, de 130.000 millones, aunque puede incrementarse en 15.000.

Antes de la votación, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, hizo el enésimo llamamiento a la responsabilidad, después de las dimisiones en el Gobierno. Grecia, dijo, “afronta un dilema trágico”, pero “esta medianoche, antes de que los mercados abran, el Parlamento griego debe enviar un mensaje” para asegurar las ayudas internacionales. “Debemos mostrar que los griegos, cuando se les pide escoger entre lo malo y lo peor, escogen lo malo para evitar lo peor”.

Durante los últimos días, los dos grandes partidos que respaldan el Gobierno interino del tecnócrata Lukas Papademos, los socialistas de Pasok y los conservadores de Nueva Democracia, confiaban en la aprobación del plan, ya que suponen 236 de los 300 miembros de la cámara. Pero el Parlamento griego es indómito y se calculaba de de 20 a 30 de ellos podrían votar no. Ya el viernes seis miembros del Gobierno habían dimitido por el programa de reformas y los 16 diputados ultraderechistas de Laos habían retirado el apoyo al Ejecutivo y al plan. Además, el Gobierno heleno buscaba un amplio respaldo al rescate, de al menos dos tercios, para mostrar a sus socios europeos que piensa cumplir su palabra. Hecho.

 El plan diseñado por la troika –UE, FMI y Banco Central Europeo- supone un ahorro de 3.300 millones este año, contempla la rebaja del salario mínimo en un 22% y el despido de 15.000 funcionarios en 2012. Además de la inyección del FMI y la UE, la banca renunciará a cobrar la mitad de los 206.000 millones que tiene en deuda helena.

Atenas necesita el dinero antes del 20 de marzo, cuando vence una deuda de 14.500 millones. Pero la población piensa en los recortes que ya ha sufrido y en la recesión. Konstantina Ierissiotiu, una profesora de francés de 50 años, daba cuenta de ello ayer, frente al Parlamento: “Mi sueldo ha bajado de 1.000 a 700 euros, y así, con la subida de impuestos, no se puede vivir”. Cerca estaba Alexandra, una licenciada en Periodismo que trabaja sin contrato en un colmado, y lanzaba un mensaje roto: “Creo que nuestros políticos no tienen otra opción”. ¿Y por qué estaba allí? “Porque, con lo que está pasando aquí, no te puedes quedar en casa”.

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