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Sindicatos y patronal escenifican el fracaso de la negociación

Bruselas insta a impulsar la flexibilidad salarial en el tramo final de los contactos. -Las últimas exigencias de la CEOE complican el acuerdo a cuatro días del fin del plazo

Los sindicatos y la patronal no han podido cerrar un acuerdo para abordar una nueva reforma laboral en el tiempo que les había marcado el Gobierno. Esta tarde se han reunido los líderes de UGT, Cándido Méndez, CC OO, Ignacio Fernández Toxo, CEOE, Juan Rosell, y Cepyme, Jesús Terciado, y han constatado que no es posible alcanzar acuerdos en los temas que Rajoy les había puesto sobre la mesa: contratación, flexibilidad laboral e intermediación laboral.

Ante este desacuerdo global, sindicato y empresarios han pactado enviar al Ejecutivo documento de 65 páginas, contando anexos, en el que se desarrollan los puntos donde hay acuerdo (solución extrajudicial de convenio, formación profesional, absentismo y muchas, traslado de festivos alunes, jubilaciones anticipadas y prórroga de las bonificaciones y prestaciones en las regulaciones de empleo).

El dirigente europeo pide paciencia a los mercados ya que las reformas llevan tiempo

No obstante, este es un pacto menor, habida cuenta de las materias en las que ha sido posible llegar a una entente. No ha habido forma de acercar posturas en temas como el pacto de moderación salarial, la modificación de la estructura de la Negociación Colectiva, contratación o despido. Y esto también se le comunica al Gobierno en el documento.

Las dificultades para llegar a un acuerdo crecieron la semana pasada, cuando la patronal planteó la posibilidad de congelar los salarios durante 2012 y 2013, y una leve subida de salarios en 2014. Los sindicatos rechazan este planteamiento. Están dispuestos a que los sueldos suban por debajo de la inflación pero no que queden congelados. Además, rechazan la pretensión de la patronal de cambiar la estructura de la negociación colectiva.

A pesar de esta discrepancia, en el comunicado emitido al final de la reunión ambas partes le dicen al Gobierno que este es un tema bilateral. Es decir, que no quieren que el Ejecutivo legisle por su cuenta. Algo que ambas partes rechazan, aunque los empresarios lo hacen con la boca pequeña.

Mientras la posibilidad de un acuerdo se aleja, desde Bruselas, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, ha animado hoy a España e Italia a "fomentar la movilidad laboral y la flexibilidad salarial para estimular el mercado de trabajo", un objetivo que en estos países debe ser "la prioridad más urgente". Eso sí, sin olvidar la reducción del déficit, objetivo que se sitúa al mismo nivel que recuperar el mercado laboral, ha añadido el comisario. "Tan importante como la consolidación fiscal es el estímulo del crecimiento y el empleo", ha aseverado.

"La mejora del mercado de trabajo debe ser ahora la prioridad más urgente de países como Italia y España", ha destacado Rehn, que ha apuntado que "deben tomarse algunas decisiones dolorosas a corto plazo, pero beneficiosas al cabo del tiempo".

En su opinión, España debe dar un "estímulo" a la movilidad laboral y a "la flexibilidad salarial", así como mejorar la formación ya que según ha añadido estas medidas son clave para que la gente vuelva al mercado laboral y vuelva a aumentar la producción. "Sé que hacer una enumeración de lo que hay que hacer no es lo difícil. Que lo complicado es tomar las decisiones y aplicarlas", ha reconocido el comisario finlandés.

Ese esfuerzo "ha dado sus frutos en el pasado", ha señalado Rehn antes de poner como ejemplos a Alemania y las reformas que llevó a cabo la potencia europea a principios de la pasada década, los planes de Dinamarca y Holanda en los años 80, o las medidas aprobadas en Suecia y Finlandia en los 90.

En cuanto a la reducción del déficit, Rehn ha abogado por empezar a cambiar términos y usar la palabra "rigor" en lugar de la de austeridad. El comisario ha pedido asimismo tiempo a los mercados, a los que ha llamado "impacientes", para que den espacio a las reformas estructurales llevadas a cabo en la eurozona a dar sus frutos y para que la situación no derive en "una crisis de liquidez".

Según ha añadido, "la crisis no está superada todavía ni mucho menos. Tomará tiempo porque las reformas estructurales realizadas necesitan más tiempo", ha apuntado.