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Botín rechaza crear un banco malo porque no reactivará el crédito

El presidente del Santander aboga por continuar con la reestructuración para superar los problemas del sector. -Vaticina que Rajoy "lo hará muy bien" y cumplirá con el déficit y pide otra reforma laboral

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, ha rechazado la opción de crear un banco malo que aglutine los activos tóxicos del sistema financiero español para permitir a las entidades soltar lastre y recuperar los niveles de capital y crédito. "El banco malo no me gusta, creo que no es la solución. Sería hacer una cosa que le va a costar dinero al contribuyente y no solucionar que se den los créditos", ha asegurado el presidente del primer banco español por volumen de activos e ingresos.

"Hay que ir por otro camino, hay que terminar la reestructuración y dejar el banco malo", ha añadido Botín. Con vistas al cambio de Gobierno, Botín se ha mostrado confiado en que el futuro presidente, Mariano Rajoy, "lo hará muy bien" y que el nuevo Ejecutivo conseguirá cumplir con los objetivos de déficit. "Se conseguirán las cifras", aunque el camino será "muy duro", ha señalado.

Botín ha advertido de que 2012 se presenta como un año difícil, tanto como el que está a punto de terminar, y ha insistido en la necesidad de que la política económica empiece por medidas que permitan recortar el déficit. "El control del déficit es determinante", ha insistido. Sin embargo, ha defendido la necesidad de combinar las medidas de austeridad con otras de reactivación económica que permitan impulsar la actividad.

El banquero ha abogado también por que en España se haga una reforma laboral "muy exigente", lo que en su opinión, "va a ayudar a crear empleo". No obstante, no ha querido entrar a valorar la propuesta de la patronal CEOE de crear trabajos de pocas horas con una remuneración próxima a los 400 euros.

El próximo presidente ya ha instado a sindicatos y patronal a negociar una nueva reforma laboral. En cuanto a la eventual puesta en marcha de un banco malo, Rajoy, sin embargo, no suelta prenda. El coordinador económico del PP, Cristóbal Montoro, llegó a decir esta semana que si bien el Estado debe "asumir una parte de responsabilidad" para sanear al sector financiero, no se pueden cargar los costes en los contribuyentes. Por este motivo, defendió que hay "fórmulas bastantes más intermedias" para recuperar la confianza en el sistema financiero.

La finalidad de la creación de un banco malo es permitir que las entidades puedan liberar de sus balances una parte importante de los 176.000 millones de euros que tienen en activos problemáticos del sector inmobiliario (dudosos y adjudicados) y avanzar en el proceso de saneamiento del sector financiero español. La víspera de estas declaraciones, la Asociación Española de Banca (AEB) no mostró un rechazo tajante a la creación de una especie de banco malo, si bien la condicionó a que las ayudas que otorgara este vehículo obligaran a la entidad más débil a ser absorbida por una de mayor de solvencia.