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La crisis del euro

Bruselas advierte a Roma de que sigue esperando las reformas

La Comisión Europea rechaza las acusaciones de que buscan su "humillación" y recuerda a Berlusconi que lo que ocurre en Italia afecta al resto

La Comisión Europea (CE) ha insistido hoy en que el Gobierno italiano debe acudir a la cumbre de mañana con nuevas medidas de ajuste bajo el brazo y un calendario claro y concreto de aplicación. Según ha explicado la portavoz del Ejecutivo comunitario, Pia Ahrenkilde, "Berlusconi indicó que escribiría a los presidentes de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y del Consejo, Herman Van Rompuy, entre el domingo y el miércoles para definir claramente qué medidas adoptará para fomentar el crecimiento y el compromiso que Italia asumirá el miércoles". Está previsto que los líderes europeos cierran mañana algún tipo de acuerdo sobre el refuerzo del fondo de ayuda, que tiene en Italia a su primer cliente potencial, pero la falta de un compromiso firme por parte del dirigente italiano mermaría la voluntad de los países pagadores -como Alemania- de respaldar la medida.

Pese a los problemas que está teniendo Berlusconi para lograr el respaldo de sus socios de Gobierno a los nuevos recortes, la portavoz se ha mostrado confiada en la "determinación tanto de Italia como de otros Estados miembros a hacer lo que sea necesario en materia de consolidación fiscal y reformas estructurales".

"Estoy segura de que Italia hará lo que el señor Berlusconi escribirá a los presidentes Barroso y Van Rompuy", ha añadido la portavoz. Así, ha insistido en que la economía italiana es fuerte, pero también es una economía dual, dado que una parte de la misma "es menos sana" que la otra, pero ha reiterado que tanto el país como el Ejecutivo "están determinados a mejorar la actividad y a implementar las medidas ya acordadas y, si fuera necesario, acelerar las reformas estructurales".

La Comisión y el Consejo han pedido a Berlusconi que ejecute las medidas de ajuste y de reformas ya anunciadas y acelere otras para reducir su deuda, que ronda el 120% del PIB, es decir, casi 1,9 billones de euros.

La CE ha pedido a Roma que avance en su agenda de consolidación presupuestaria con acciones específicas y un calendario concreto y que acometa reformas estructurales en el sistema de pensiones y el marco jurídico para mejorar el clima empresarial y de negocios y la competitividad, de manera que las compañías puedan crear más empleos e Italia pueda atraer más inversión extranjera.

Frente a los reproches que vienen de Italia, el portavoz europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, Amadeu Altafaj, ha asegurado que en las peticiones de la Comisión Europea "no hay ningún elemento de humillación", pero que los países de la UE tienen que "acostumbrarse" a estas solicitudes porque forma parte de una mejor coordinación y una reforzada gobernanza económica, que parte de una mayor vigilancia de los presupuestos y de las políticas macroeconómicas de los países. "Tenemos que salvaguardar la estabilidad financiera de la eurozona y lo que ocurre en Italia tiene un impacto en otros" países, ha explicado.