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La crisis del euro

La banca está dispuesta a aceptar una quita de Grecia del 40%

Un ejecutivo alemán afirma a Reuters que accederían a ampliar la condonación de la deuda frente al 21% pactado en julio pero sin llegar al 50% que pide la UE

La banca europea está dispuesta a aceptar de forma voluntaria una quita de Grecia que mantienen en sus carteras del 40%, aunque los dirigentes políticos reclaman al sector que acceda a elevar las pérdidas sobre su inversión en deuda de Atenas al menos hasta el 50%, según ha informado a Reuters un alto ejecutivo alemán. Los dirigentes europeos, entre ellos el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, han solicitado a los acreedores privados de Grecia que acepten un impago sobre su cartera de deuda griega superior a la quita del 21% pactada entre los países de la UE y el sector en julio ante la certeza de que este porcentaje es insuficiente para aliviar la difícil situación financiera del país.

Cómo llevar a cabo la reestructuración de deuda griega sin provocar un dañino efecto arrastre para el resto de los periféricos del euro sigue bajo negociación. Paradójicamente, la quita o condonación también serviría de cortafuegos de la crisis en tanto en cuanto supone una solución del problema original que prendió el incendio: la mala situación fiscal de Grecia.

Para la banca, el debate sobre el volumen de la quita llega al mismo tiempo que la exigencia de las autoridades reguladores bancarias europeas de elevar los requisitos mínimos de capital hasta el 9% para los llamados bancos sistémicos (esto es, los demasiado grandes para caer). Reforzar estos mínimos ayudaría a mejorar la dañada confianza en el sistema financiero y daría garantías de que las entidades están en condiciones de afrontar con éxito tanto la condonación de Grecia como la crisis en sí misma.

Según cálculos de la Autoridad Bancaria Europea (ABE), las entidades necesitan 100.000 millones de euros para alcanzar las nuevas exigencias de capital. Para ello, los bancos deberán recurrir a inversores privados -en el caso de los grandes españoles (Santander, BBVA, Bankia, Caixabank y Popular) de momento descartan ampliar capital- y, en última instancia al dinero del fondo de rescate. También deberán aumentar su fortaleza finaanciera los dos más grandes de Alemania: Deutsche Bank, que precisa 2.000 millones, y el Commerzbank.