Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
La crisis del euro

Los socios europeos llaman al orden a Berlusconi por su falta de compromiso contra el déficit

Merkel y Sarkozy se reúnen con el primer ministro italiano para exigirle que cumpla sus promesas

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha sido llamado al orden hoy por sus socios en la Cumbre de la UE que se celebra en Bruselas por la falta, a entender de la UE, de un compromiso firme en la reducción del déficit público de Italia. El dirigente italiano ha comenzado la jornada muy temprano, a las 08.30, con una entrevista con el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, para a continuación reunirse con el presidente francés, Nicolas Sarkzoy, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Según fuentes diplomáticas citadas por AFP, estas entrevistas han sido organizadas "para presionar a Berlusconi", quien ha presumido ante la prensa tras la cita con aires de confianza ironizando que "nunca" había salido mal de una revisión médica. Merkel ha calificado el encuentro como "una conversación entre amigos".

Sin embargo, de acuerdo a las mismas fuentes, la posición de Il Cavaliere no era nada cómoda ya que sus interlocutores le han reprochado que debe seguir el ejemplo de España y hacer lo que se promete. "Berlusconi sufre de falta de credibilidad", ha afirmado uno de los participantes en estas reuniones a parte de la agenda oficial.

Alemania quiere "medidas creíbles y concretas" en toda la zona euro y en el caso de Italia le reclama, específicamente, más reformas en el mercado laboral y de las pensiones. Con la de hoy, el Gobierno italiano ha tenido que escuchar por tercer jornada consecutiva que se requiere más por su parte para recuperar la confianza en el conjunto de la eurozona.

En Bruselas han sentado especialmente mal las recientes declaraciones de la presidenta de la patronal italiana, Emma Marcegaglia, en las que criticó el retraso a la hora de aplicar las reformas y ajustes exigidos en agosto por el Banco Central Europeo a cambio de ayudar al país en los mercados de deuda.

En este sentido, la falta de rigor de Italia ha condicionado la redacción de las conclusiones de la cumbre europea. Un borrador de este texto recuerda "la obligación de todos los Estados de aplicar las recomendaciones sobre política fiscal y reformas estructurales".

Silvio Berlusconi no convenció el sábado de la firmeza de su compromiso. En un adelanto de la reunión de hoy, Merkel hizo un aparte con el dirigente italiano en una cena entre los líderes de los partidos conservadores previa a la cumbre. Preguntado sobre esta entrevista, el jefe del Ejecutivo italiano ha afirmado lacónicamente que tiene en la cabeza las recomendaciones de la canciller. Fuentes presentes en la cena matizaron que su respuesta seguía siendo muy vaga y que se mostró "muy reticente" a adoptar nuevas medidas.

Además de las divergencias con Berlín en materia del déficit, Berlusconi también ha tenido que oír los reproches del presidente francés sobre la polémica en torno al relevo en la cúpula del BCE. Francia apoyó el nombramiento del hasta ahora presidente del Banco de Italia, Mario Draghi, para sustituir al francés Jean-Claude Trichet, con la condición de que el representante de Roma en el máximo órgano ejecutivo del instituto emisor, Bini Smaghi, dejase su cargo. El motivo era evitar una presencia de Italia mayor que la del resto de países.

No obstante, Smaghi se niega a abandonar su cargo en Fráncfort, sede central del BCE, ya que Berlusconi ha decidido finalmente no nombrarle para dirigir el Banco de Italia, tal y como le había prometido, según sostiene el todavía consejero del instituto emisor.

El primer ministro le instó el sábado a "renunciar a un cargo que ha ocupado por la voluntad del gobierno". Pero Berlusconi no tiene poder para obligarle a tomar esta decisión.