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El agravamiento de la crisis

Alemania y Francia acuden divididos a la reunión del domingo sobre la banca

Rehn aboga por poner en marcha la recapitalización del sector para romper "la reacción en cadena" que amenaza al sistema financiero

El foco está ahora centrado en la banca. Aunque el origen de las dudas sobre el sector han surgido desde Grecia, ahora las entidades tienen sus propios problemas: desconfianza, falta de liquidez y tensiones en los mercados interbancarios por el temor a que una eventual quiebra del país mediterráneo provoque importantes pérdidas en los bancos que han invertido en deuda de Atenas o de cualquiera de los otros periféricos del euro. Con este panorama, Alemania y Francia afrontan una cumbre clave este domingo para hablar sobre la recapitalización del sector, aunque llegan con posturas enfrentadas sobre el cómo fortalecer a los bancos.

"Se está produciendo una reacción en cadena en la industria financiera", ha advertido hoy el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien ha añadido que ya hay signos de un "contagio aparente" de los problemas entre las entidades. Para hacer frente a la propagación de la crisis, los líderes europeos están debatiendo un posible plan de recapitalización de la banca. Aunque Merkel y Barroso ya se han mostrado públicamente a favor de esta medida, que para Berlín allanaría el camino a pactar un impago selectivo y ordenado de la deuda de Grecia superior al 21% pactado en la cumbre de la UE de julio, aun no tiene luz verde. Ni muchos menos los detalles de cómo va a llevarse a cabo.

Para ello, los socios están a la espera de concretar las necesidades reales de las entidades, algo a lo que está dedicándose estos días la Autoridad Europea Bancaria. Rehn hoy ha insistido sobre cuál es la postura de Bruselas. "Es importante una recapitalización de los bancos europeos", aunque debería llevarse a cabo de forma privada en la medida de lo posible, ha añadido antes de mostrarse confiado en que los líderes europeos tomarán alguna decisión en la cumbre europea del 17 y 18 de octubre sobre cómo llevarlo a cabo, un acuerdo que se augura difícil en cualquier caso.

Para tratar de cerrar una postura común sobre una futura recapitalización con vistas a la cumbre europea y a la posterior reunión del G-20 de noviembre, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy se reunirán este domingo en Berlín. "Tendré el placer de estar en Berlín el domingo. Ese será el lugar de hablar sobre recapitalizar bancos", ha dicho hoy Sarkozy durante una rueda de prensa en Yerevan, Armenia, en un breve viaje al Cáucaso.

En la que será su octava entrevista cara a cara de los últimos 20 meses, ambos mandatarios analizarán el cómo llevar a cabo este proceso, aunque acuden a la cita con algunas diferencias. La principal radica, precisamente, en el diagnóstico del problemas, ya que mientras el debate sobre una quiebra de Grecia está presente en Alemania, en Francia es mayoritaria la opinión de que es mejor evitar llegar a esta situación extrema de la forma que sea. La razón de esta disparidad radica en que, mientras los bancos alemanes se han estado preparando para afrontar una suspensión de pagos por parte de Atenas, algo que los analistas ven como inevitable, los franceses han dejado pasar el tiempo sin tomar medidas.

De hecho, pese a los llamamientos que llegan desde Berlín y Bruselas a favor de la recapitalización, el Gobierno de Sarkozy, centrado en los últimos días en la reestructuración del banco Dexia, ha mantenido un perfil bajo frente a la propuesta para no tener que admitir que la exposición de las entidades del país a los periféricos puede ocasionar pérdidas. En este punto, fuentes oficiales en París consultadas por la agencia AFP han defendido que el objetivo de la recapitalización debe ser recuperar la confianza en el sistema, y no tanto para hacer frente a los posibles números rojos que están por venir.

También, según informa Reuters, ambos países discrepan sobre el uso del fondo de rescate de la zona euro para reforzar los bancos. Alemania considera que el dinero de este mecanismos de apoyo de emergencia sólo debe utilizarse como último recurso cuando se han agotado las opciones nacionales. Tal y como dijo ayer Merkel, el fondo puede acudir en auxilio de las entidades "sólo bajo condiciones estrictas y en el caso de que su situación suponga una amenaza para el euro en su conjunto". Francia, sin embargo, quiere que sus recursos se puedan emplear de forma directa para zanjar las crecientes dudas sobre la banca.

El comisario Rehn, por su parte, navega por ahora más cerca de la postura alemana y aboga porque el recurso al fondo, dotado con 440.000 millones una vez sea ratificado en todos los países, sea también el último recurso". "Confío en que al menos los países triple-A -máxima nota posible- y la mayoría de los Estados miembros de la UE puedan (recapitalizar bancos) a través de los mercados o con sus propios fondos", ha señalado el dirigente europeo.

"Los franceses han malinterpretado el FEEF. Nuestra postura es que los bancos deben buscar dinero en los mercados en primer lugar. Después vienen los apoyos nacionales y sólo cuando no haya dinero disponible se recurre a Europa", ha agregado la fuente citada por Reuters.

Merkel ya advirtió ayer de que antes de volver a inyectar dinero público en el sector, las propias entidades deben dar pasos para recapitalizarse por sus propios medios. En este punto, Bloomberg se hace eco hoy de un informe de la consultora KPMG en el que se afirma que los bancos europeos han puesto a la venta activos por valor de 30.000 millones de euros con vistas a destinar estos ingresos a reforzar sus niveles de capital.

Para Francia, una posibilidad para forzar la recapitalización sería adelantar la entrada en vigor de las normas de Basilea III, tal y como se ha hecho en España, y que elevan los niveles mínimos de capital de máxima calidad al 7% a principios de 2019. "Está claro que las demandas del mercado van más rápido" de lo que estipula el calendario previsto, ha añadido la fuente oficial y anónima citada por AFP.