Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gobierno defiende que la suspensión de la venta de Loterías es positiva para la imagen de España

El Ejecutivo aprobó el pasado viernes la salida a Bolsa del 30% de la empresa para lograr 7.000 millones.- Salgado: "Lo previsible es que se lleve a cabo el año próximo". -El PP celebra la decisión porque es "una de las joyas de la corona"

El Gobierno ha dado marcha atrás al suspender la salida a Bolsa de Loterías y Apuestas del Estado, que aspiraba a ser la mayor oferta pública de venta (OPV) de acciones en la historia de España. La decisión se tomó este miércoles en vista de que las negativas condiciones del mercado no garantizaban un precio adecuado en la colocación, con la que el Gobierno pretendía obtener 7.000 millones que se destinarían a amortizar deuda pública. Pese a que la decisión supone una rectificación sobre la marcha, la vicepresidenta, Elena Salgado, ha asegurado que considera que la cancelación supone una imagen de España "extraordinariamente positiva".

El Gobierno asegura que la decisión se ha tomado en "un ejercicio de responsabilidad" para no malvender la empresa. El Ejecutivo había insistido en que mantenía sus planes de salida a Bolsa incluso cuando la situación de los mercados era peor que ahora. De hecho, el Consejo de Ministros aprobó la operación el viernes, cuando las Bolsas cotizaban por debajo del nivel actual, y ha dado marcha atrás solo cinco días después.

La vicepresidenta asegura que la privatización de Barajas y El Prat no se retrasará

Sin embargo, las reuniones de los bancos colocadores han hecho que el Gobierno, inexperto en estas cuestiones, se diese un baño de realismo. Los precios que ofrecían para garantizar el éxito de la operación eran "escandalosamente bajos", señalan fuentes del Ejecutivo.

Economía aspiraba a lograr hasta 7.000 millones por la venta del 30%, pero las valoraciones que, según los bancos asesores, permitían saldar con éxito la operación no se acercaban a esa cuantía. Buena parte de las salidas a Bolsa programadas para este año en toda Europa han sido suspendidas por la baja demanda, como la de Atento por parte de Telefónica, y las que han salido adelante lo han hecho a costa de fuertes rebajas de valoración, antes incluso del agravamiento de la situación de los mercados de este verano.

La salida a Bolsa se pospone ahora sine die, aunque ayer por la noche, en declaraciones a la Cadena Ser, la vicepresidenta Elena Salgado dijo que lo más probable es que se deje para el próximo año. "Si se diesen las condiciones podría retomarse el proceso, pero no es previsible que ocurra antes de las elecciones", dijo la titular de Economía, que considera que la cancelación supone una imagen de España "extraordinariamente positiva". La razón es que pone en evidencia que el país puede seguir financiándose por su cuenta sin necesidad de recurrir a más ventas. Además, ha garantizado que no va a repercutir en la reducción del déficit.

Era "la mejor decisión", añadió en referencia a que el precio que ofrecía el mercado estaba "por debajo de lo que el Ministerio entiende que es su valoración justa". "No hemos querido correr ese riesgo porque es un valor seguro" y la colocación "se puede hacer en otro momento", ha defendido Salgado antes de recordar que cuando se decidió la operación las condiciones de los mercados eran mucho más benignas que las actuales.

Sobre las privatizaciones en AENA que también están en marcha, Salgado ha asegurado hoy en RNE que, pese a esta decisión, la privatización de Barajas y El Prat no se retrasará. El argumento que ha dado es que "son dos procesos distintos" ya que en el caso de los aeropuertos es un gestor el que se hace cargo de su gestión. "Es una empresa con experiencia y no tiene nada que ver y ahí el precio se paga durante toda la concesión de la privatización que en definitiva es una concesión de la gestión", ha explicado.

Al éxito de la operación tampoco contribuía la oposición abierta del Partido Popular, aunque no ha sido el motivo de la anulación, ya que el PP se mostró contrario desde el principio a esa privatización. En los últimos días han arreciado las críticas. El portavoz de Economía popular, Cristóbal Montoro, llegó a acusar al Gobierno de malversación y exigió la retirada de la OPV. Ayer mismo, el secretario de Economía y Empleo del PP, Álvaro Nadal, dijo que en caso de llegar al Gobierno tras las elecciones del 20 de noviembre usarían "todas las herramientas" para impedir las consecuencias de la operación. "Nadie vende su casa por siete años de alquiler", remarcó. Loterías proporcionó algo menos de 3.000 millones a las arcas públicas en 2010. Hoy, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, ha asegurado que si ganan las elecciones, su partido no va a privatizar esta sociedad porque "es una de las vacas del Estado español, una de las piezas más rentables y una joya de la Corona".

La OPV de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) venía preparándose desde el año pasado. En diciembre de 2010 se adoptó la decisión de transformar la entidad pública empresarial Loterías y Apuestas del Estado en una sociedad estatal, con el fin de dar entrada al capital privado para mejorar la eficiencia en la gestión y dotarla de una mayor capacidad de respuesta ante el nuevo entorno competitivo que establece la Ley de Regulación del Juego.

Desde entonces se han dado los pasos necesarios para llevar a cabo la privatización parcial de la sociedad: la constitución en marzo de SELAE, previa valoración de sus activos, y la autorización para enajenar hasta el 30% de la participación del Estado en el capital de la misma en abril.

El último paso en el proceso se dio el viernes pasado, con la autorización de la OPV por el Consejo de Ministros. La aprobación del folleto de la salida a Bolsa (con un 40% reservado para los grandes inversores) por la Comisión del Mercado de Valores estaba prevista para esta misma semana y Loterías había convocado ayer mismo una rueda de prensa para presentar mañana la operación.

La OPV "se va a hacer seguro", sostenía la empresa hace solo dos semanas ante las insistentes preguntas sobre las perspectivas de la operación ante la situación de los mercados. Loterías aducía que en las visitas a 22 o 23 grandes inversores había percibido una buena acogida, por lo que se había citado con ellos para el road show (ronda para captar inversores), que iba a durar 15 días y comenzaba a partir de la apertura de libros, prevista para el próximo lunes.

Loterías confiaba en que un rendimiento del 8% de la acción, con pago mensual, fuera un atractivo suficiente para atraer a los inversores. Su presidente, Aurelio Martínez, se agarraba al perfil defensivo de su negocio, poco sensible a los vaivenes de la coyuntura. Los ingresos de LAE se han mostrado resistentes durante la crisis. "Tiene riesgo, pero es bajo", respondía Martínez en una entrevista concedida en verano a este diario.

Los 7.000 millones que Economía esperaba captar irían a amortizar deuda pública (y no a reducir déficit, algo que no permite la ley). Incluso, como este martes admitió el secretario de Estado de Hacienda, Juan Manuel López Carbajo, no descartaba alguna alteración en su calendario de subastas gracias a ese dinero.