Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ruiz-Mateos intenta tranquilizar por carta a los inversores en pagarés

El expropietario de Nueva Rumasa defiende la venta del grupo como la mejor solución para mantener los puestos de trabajo

El patriarca de la familia Ruiz-Mateos, José María Ruiz-Mateos, cree que la venta de Nueva Rumasa a una sociedad de Angel de Cabo "es lo más conveniente para reactivar la producción y la actividad de las compañías y, como consecuencia, mantener los puestos de trabajo y garantizar el pago a acreedores e inversores". En una carta remitida a los inversores que depositaron su dinero en pagarés de Nueva Rumasa en la que intenta lanzar un mensaje de tranquilidad a estos inversores, el fundador del grupo asegura que el comprador Back in Business es una sociedad "experta en procesos y situaciones empresariales similares y que cuenta con un extenso grupo de profesionales altamente cualificados".

Pese a que insiste en que la operación redundará "en beneficio" del grupo, José María Ruiz-Mateos manifiesta de nuevo su "compromiso moral y firme con todos los inversores, hasta hacer frente al reembolso de los pagarés". Así, subraya que todos ellos pueden adherirse, hasta mediados de octubre, a la cesión de las indemnizaciones que supuestamente les debe el Estado por la expropiación de Rumasa el 23 de febrero de 1983.

En cualquier caso, anuncia que Back in Business ha habilitado una página web informativa (www.pagaresnuevarumasa.es) y un teléfono móvil (662-101-055) para atender las consultas de los inversores.

En la misiva, José María Ruiz Mateos y Jiménez de Tejada insiste además en que se ha visto obligado a vender el grupo "sin percibir contraprestación alguna, a cambio del pasivo, lo que ha supuesto un grave deterioro para nuestro patrimonio". También denuncia lo que considera una "continua e injusta persecución" de la familia Ruiz-Mateos, cuyo último exponente es la pérdida de la administración de los negocios del grupo.

La situación concursal de las empresas del grupo "a la que nos hemos visto abocados debido a la crítica situación de los mercados y en concreto por el cierre total del crédito por parte de las entidades financieras a nuestras empresas" fue el motivo de la venta, señala Ruiz-Mateos.

La familia Ruiz Mateos vendió el pasado día 9 de septiembre las empresas de Nueva Rumasa al grupo inversor Back in Business, en una operación cifrada en 1.500 millones de euros. Angel de Cabo, el comprador de Nueva Rumasa, se dio a conocer públicamente al adquirir a Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual el grupo Marsans justo antes de que fuera declarado en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos).

De Cabo y su mano derecha, Iván Losada, se enfrentan a una querella por su presunta mala gestión al frente del conglomerado turístico, que podría constituir un delito de alzamiento de bienes y de agravamiento de la situación de insolvencia. En otras empresas que han comprado (como la constructora Teconsa o la empresa gaditana Vías Canales y Puertos), los administradores concursales han detallado multitud de irregularidades, como también es el caso de Marsans, donde se les han embargado cuentas por haber contribuido a agravar la insolvencia del grupo.

Además, cuando Ángel de Cabo adquirió Marsans realizó unas declaraciones a favor del mantenimiento del empleo y al final se despidió a toda la plantilla. En este caso, fuentes del sector consideran que puede haber interés por algunas empresas del grupo por parte de los competidores. La plantilla de grupo llegó a alcanzar los 9.000 empleados en 2007.

No solamente De Cabo se enfrenta a la justicia, sino que la propia familia Ruiz-Mateos está siendo investigada por la Audiencia Nacional a raíz de una querella presentada por el despacho Martínez-Echevarría, Pérez y Ferrero Abogados, en nombre de decenas de inversores en pagarés.