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Las aerolíneas piden retrasar la privatización de AENA

El sector se suma al PP y reclama que sea el futuro Gobierno quien realice el proceso

La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) se ha sumado hoy al PP en reclamar al Gobierno que aplace hasta después de las elecciones generales del 20 de noviembre las decisiones sobre el proceso de privatización de Aena Aeropuertos. La asociación, que agrupa a más de cincuenta compañías que operan en los aeropuertos españoles, cree que "la privatización puede esperar", y lo más prudente sería aplazar las decisiones a la culminación del proceso electoral y a que el nuevo gobierno tome las decisiones de acuerdo con su programa electoral sobre esta materia.

La adjudicación de los concursos para privatizar la gestión de los aeropuertos de Madrid-Barajas y de Barcelona-El Prat se resolverá en noviembre, según el calendario previsto. También se encuentra en proceso de privatización el servicio de trece torres de control aéreo.

En opinión de ALA, los periodos electorales son más para la propuesta de modelos que para la ejecución de proyectos, sobre todo si han sido decididos de forma que la asociación califica de "precipitada y poco explicada", sin que figurase en el programa de Gobierno y al final de una legislatura. Además, con la paradoja de que los responsables de ejecutarlos pueden estar fuera de la gestión, incluso antes de que concluya el proceso, alerta.

Según esta asociación, las discrepancias entre el partido del Gobierno y el de la oposición con respecto a la privatización de la gestión en los aeropuertos españoles, a menos de dos meses de las elecciones, "constituyen un nuevo motivo de incertidumbre para la actividad del transporte aéreo en España".

ALA advierte de que tomar decisiones trascendentes, no consensuadas y en el final de la legislatura, para una actividad esencial como es la del transporte aéreo, "no parece que sea lo más conveniente". La entidad considera que lo relevante no es la titularidad pública o privada de los aeropuertos, sino la eficiencia de la gestión que se realice desde cualquiera de esos ámbitos y recuerda que la cadena de valor del transporte aéreo ha seguido procesos de privatización desiguales.

Mientras las compañías aéreas lo hicieron hace ya bastantes años, dando lugar a situaciones de competencia y de mercado en línea con la mayoría de actividades económicas, no ocurrió lo mismo con la gestión de la navegación y la de los aeropuertos. Aunque la asociación señala que cree en la gestión privada de cualquier actividad, advierte de que los aeropuertos son "monopolios naturales", condición que puede dar lugar a situaciones que impidan el normal desarrollo de la competencia y del mercado que se desea alcanzar.

En España, una gran parte de los aeropuertos es deficitaria y algunos son manifiestamente inviables, por lo que si se privatizan los que tienen beneficios, las compañías aéreas -a través de las tasas y los precios- tendrán que generar el margen empresarial de los entrantes, y al mismo tiempo amortizar las pérdidas de las terminales que no se privaticen.

Es decir, tendrán que pagar más en un entorno tan difícil como el que están viviendo, tanto por la contracción del mercado como por los precios del combustible, y por la política de unos ferrocarriles subvencionados, al menos en sus costes de infraestructura, en corredores que compiten directamente con el transporte aéreo, concluye.