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La UE aplaude los ajustes en Italia; Alemania pone reparos a un rescate a cualquier precio

Van Rompuy cree que las medidas aprobadas por Berlusconi el viernes son "cruciales para toda la Eurozona".- El ministro de Finanzas alemán inisite en que los países que necesiten ayuda "deberán reducir sus déficits" y adoptar medidas que pueden ser "muy duras"

La Unión Europea y sus principales miembros siguen moviéndose para evitar la extensión de una crisis fiscal que esta semana se ha cobrado nuevas vícitmas y que sólo se vio frenada por la acción de varios países contra los ataques de los mercados. El viernes, Italia fue el país que dio el primer paso al anunciar un programa de recortes del gasto de 45.000 millones hasta 2013. A este respecto, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha saludado esta mañana las "rigurosas" medidas financieras adoptadas por el Gobierno del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en el marco de un nuevo plan de ajuste. "Apoyo plenamente y saludo las medidas financieras oportunas y rigurosas" impulsadas por Italia, indicó Van Rompuy tras haber mantenido una conversación telefónica con Berlusconi. "Esas medidas aprobadas son crucialmente importantes no solo para Italia sino para toda la Eurozona", ha indicado.

Entre otras medidas, Roma implantará la llamada "contribución de solidaridad", que grava con un 5 % los salarios que superen los 90.000 euros al año, y con un 10 % a los que excedan los 150.000, todos ellos deducibles de la renta y con una duración de tres años a partir de 2011. Además, la jubilación, hasta ahora establecida en los 65 años en el caso de los hombres y en los 60 en el de las mujeres, pasará a los 67 y 65 años respectivamente en los próximos años, y en 2050 podría elevarse a los 70.

No a una salvación a cualquier coste

Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, ha asegurado que "no habrá una colectivización de la deuda y no habrá un apoyo ilimitado". En declaraciones a Der Spiegel ha añadido que ciertos mecanismos de apoyo que estamos desarrollando, con condiciones estrictas", ha apuntado. "Los Estados miembro que necesiten nuestra solidaridad deberán reducir sus déficits y reformar sus economías con medidas que pueden ser muy duras", ha afirmado. Por su parte, el jefe regional de la CDU y primer ministro del estado federado de Hesse, Volker Boufier ha asegurado en esa misma línea que "el BCE no puede convertirse en una institución que corrija los errores de política presupuestaria de países como Italia.

El ministro ha insistido en su rechazo de la emisión de deuda pública de la eurozona, tal y como defienden varios países, entre ellos Italia, cuyo ministro de Economía, Giulio Tremonti, insistió ayer mismo en la idea. "Descarto que haya eurobonos mientras los Estados miembro tengan sus propias políticas presupuestarias y necesitamos distintos tipos de interés para que haya posibilidad de incentivos y sanciones para forzar la solidaridad fiscal", ha dicho. "Sin esa clase de solidaridad, no hay bases para una moneda común", ha concluido.