La crisis del euro

Italia hace méritos por superar a España

Berlusconi moviliza a su gabinete y comparece de urgencia ante las Cámaras por el aumento de la presión de los mercados. -El interés de la deuda italiana a corto plazo rebasa a la española

Empujada por datos tan oscuros que no dejan lugar para mistificaciones, la política italiana empieza a moverse. Y de forma vortiginosa: por segunda vez en una semana, el presidente de la República ha llamado al Gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi (ya designado al mando del BCE); el titular de Economía, Giulio Tremonti, ha convocado con gran prisa al Comité para la estabilidad financiaria (representantes de su ministerio, del Banco central, del ente que vigila los mercados -Consob- y del Instituto de vigilancia de los seguros privados -ISVAP-) y Silvio Berlusconi ha programado para mañana un maratón en las dos cámaras. El presidente del Ejecutivo se presentará frente al Congreso y el Senado -hecho tan raro en su manera de gobernar que por si mismo da la medida de cuán aguda es la emergencia- para defender la solidez económica y política del país. Es su última posibilidad para dibujar un panorama feliz, un intento extremo de inyectar una pizca de confianza en los mercados. Si falla, el escenario que se abre es negro.

De momento, el clima parece poco esperanzador. Piazza Affari, la Bolsa italiana en Milán, se confirma como la peor de Europa: los índices están cediendo más del 2%. La fiebre del país transalpino sube y con ella aumenta el pavor de que Roma corra la misma suerte que la rescatada Atenas y necesite ayuda de sus socios del euro. El termómetro más inmediato de la crisis es el diferencial entre la rentabilidad de los bonos emitidos por el Tesoro italiano y el alemán (prima de riesgo o spread), que acaba de infringir un nuevo récord de 385 puntos básicos. La diferencia entre la prima de Italia y la española ha llegado a ser de apenas 15 puntos a favor de la primera, lo que significa que los mercados ya tratan a Roma de la misma manera con la que tratan a Madrid. "No es de excluir -declara un operador de la Bolsa de Londres al diario económico Il sole 24 ore- que el spread italiano vuelva a superar al de España. Y pronto podría volver a estar a favor de Madrid -las tornas se cambiaron en mayo de 2010-. Zapatero dimite, pero, antes de irse, hizo muchas reformas estructurales. Roma es inmóvil desde hace una década".

La renta del bono italiano a 10 años ha alcanzado el 6,27%, no muy lejos del fatal 7% que abrió la puerta a la bancarrota de Grecia, Portugal e Irlanda. "En el caso de Atenas, los tipos de su deuda a 10 años tocaron por primera vez el umbral del 6% apenas 95 días antes de la quiebra", recuerda el mismo diario. A corto plazo, además, se aprecia mejor el aumento de las dudas de los inversores ante la posibilidad de que Italia sufra problemas de solvencia en un futuro no muy lejano. Así, la rentabilidad exigida en sus bonos a 2 y 3 años ha llegado a superar el interés que pagan los españoles por primera vez desde el desbordamiento de los problemas de Grecia. Según los analistas, la razón de este fenómeno está en que Italia afronta mayores necesidades de financiación que España durante los próximos meses.

A pesar de tener una deuda de las más pesadas del mundo, la tercera economía de Europa ha logrado hasta ahora alejar los fantasmas de la quiebra gracias a un déficit público bastante modesto, a la alta tasa de ahorro de las familias y a un sistema financiero conservador. Pero todo esto ya no es suficiente para complacer los mercados. El viento ha cambiado: la economía enloquece porque la política es débil. Milán cojea porque Roma no sabe sostenerla. "Las dudas sobre la capacidad del Gobierno italiano para recortar la deuda tal y como está programado e implementar las reformas necesarias para convertir a su estancada economía en un crecimiento sostenible han causado una alarma mayor en los mercados financieros", escribe Francesca Piscioneri, de Reuters. Italia ostenta el triste galardón de ser el segundo país de la eurozona con más deuda publica en relación al PIB: un 120%.

Y justo en esta fase delicada, Tremonti aparece sitiado por más frentes: muy aislado en el Gobierno, poco sostenido por el Jefe de Gabinete y debilitado por un escándalo de corrupción, ya no representa el ancla capaz de asegurar el barco en avería de la economía italiana frente a las Bolsas e inversores internacionales que fue durante el pasado año.

Quizás por eso no será Tremonti quien se dirija mañana al Parlamento en un desesperado intento de sosegar poderes económicos, oposición, ciudadanos, colegas europeos y mercados. Silvio Berlusconi va a dar la cara en primera persona, hecho excepcional, ya que desde que empezó este nuevo episodio de turbulencias el mes pasado se ha valido de la estrategia de hacer mutis por el foro.

Mientras tanto, la Comisión Europea lanza declaraciones tranquilizadoras. "Tenemos plena confianza en la las medidas tomadas por el Gobierno de Roma", ha dicho la portavoz Chantal Hughe desde Bruselas. "La situación de Italia es muy similar a la de España. Ambos países están en el buen camino. No tenemos preparados planes de rescate". Es el mínimo que se pueda decir, ya que el fondo comunitario para salvar a los miembros en dificultades tal y como está planteado actualmente podría no llegar a ser suficiente para cubrir tanto Madrid como Roma.

El ministro Giulio Tremonti, en una sesión del Senado italiano el pasado 14 de julio.
El ministro Giulio Tremonti, en una sesión del Senado italiano el pasado 14 de julio.TONY GENTILE (REUTERS)

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