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España esquiva el castigo a la deuda de Portugal

El Tesoro vende 3.798 millones en bonos a tres y cinco años y logra reducir ligeramente el precio en los títulos con vencimiento en 2016

España ha logrado hoy el correctivo que los inversores están propinando a la deuda de Portugal ante la previsión de que pida el rescate de sus socios del euro por los problemas para financiarse. En contraste con lo que ocurrió ayer al Tesoro luso, hoy España ha logrado vender 3.800 millones de euros en bonos a medio plazo con más demanda que en la anterior operación con los mismos tipos de títulos y sin tener que subir el precio. Esta cifra está muy cerca del objetivo máximo de la subasta, fijado en 4.000 millones.

Según datos de Economía, el Tesoro español ha colocado 2.652 millones de euros a cinco años con una rentabilidad del 4,408%, por debajo del 4,590% que tuvo que comprometer en la anterior subasta de este mismo tipo de bonos en enero. La demanda ha superado en 2,1 veces la oferta. Este tipo, además, también está por debajo del interés al que en ese momento se intercambiaban los títulos con vencimiento en 2016 en el mercado secundario, donde se negocian los títulos por los agentes privados una vez emitidos por los Estados.

Junto a ello, el Tesoro ha colocado 1.146 millones en bonos a tres años a un interés marginal -el último antes de cerrar la subasta- del 3,59%. La demanda para estos bonos ha superado en tres veces la oferta. Según han explicado en fuentes del Ministerio, este bono con vencimiento en julio de 2014 supone una actualización de un anterior título a 15 años, con lo que no es correcto compararlo con la operación realizada en enero con títulos también a tres años y que se colocaron a un 3,297%. En el caso del bono a cinco años, sí es factible realizar la comparación con la subasta de enero, pero no con la última de febrero, que también correspondía a la actualización de deuda ya en circulación. En este caso, abonó un 4,080%.

Con este descenso del precio de la deuda, el Tesoro recupera la tendencia previa a la última subasta, realizada el 22 de febrero y de letras a tres y seis meses, cuando tuvo que aumentar la rentabilidad de sus títulos para superar las dudas de los inversores. Hasta aquella fecha, había acumulado cinco pujas consecutivas en las que había logrado pagar menos por la deuda.

De entonces hasta ahora, el mercado está digiriendo el cada vez más probable rescate de Portugal, a tenor de la opinión de los expertos y de que cada vez le cuesta más dinero vender su deuda, lo que ha recrudecido las presiones sobre los llamados países periféricos del euro a la hora de salir a buscar financiación.

En este grupo está España, que ha iniciado un proceso de consolidación y reducción del déficit que de momento avanza según el guión establecido y ha acelerado la reestructuración de su sector financiero, ya que las cajas suscitan algunas sospechas en el exterior por su exposición al deterioro sector inmobiliario. No obstante, otros países como Bélgica o Italia también están sufriendo por el aumento de la incertidumbre.

"Parece difícil impedir que haya algo parecido a una reestructuración de la deuda [en Irlanda, Grecia o Portugal] porque esos países están en grandes dificultades, con niveles de deuda prácticamente sin precedentes históricos. Es inevitable que haya una reestructuración, aunque sea encubierta", afirmó esta semana durante una visita a España Kenneth Rogoff, catedrático de Harvard y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional.

Pero España es diferente ya que, en su opinión, sus problemas son manejables: "Eso sí, debe ser manejado. Hay que actuar. España debe limpiar parte de la deuda privada e impedir que se transforme en deuda pública, como ha sucedido en Irlanda". Además, eldefendió que "Europa no se puede permitir que España caiga".

Precisamente, en el plano político, la canciller alemana, Angela Merkel, ha endurecido su discurso con vistas a la próxima cumbre del 11 de marzo de la UE en la que se deben acordar las bases de un pacto de competividad entre los países del euro. Esta iniciativa es prioritaria para Merkel, que hoy ha trasladado a su partido sus recelos para suavizar las condiciones para acudir al fondo de rescate, sobre todo en lo que se refiere a rebajar los tipos por presar el dinero.

A la espera de lo que finalmente decidan los países de la eurozona, en los mercados secundarios de deuda la presión sobre España se relajaba suavemente. Gracias a ello, la prima de riesgo, que es un buen termómetro de la confianza en las finanzas de un país y que se establece a partir de la diferencia entre la rentabilidad de los bonos a 10 años y los alemanes, de referencia, se mantenía estable en torno a los 210 puntos básicos, tres menos que ayer hasta que el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ha conmocionado al mercado con su anuncio de que es posible subir los tipos en abril desde el 1% actual, un mínimo histórico.

La noticia, que se traduce en que las inversiones en deuda -así como en la mayoría de valores negociados en euros- se reducirán, ha llevado a los agentes del mercado a tomar posiciones para afrontar esta eventual pérdida de valor. Por ello, ha aumentado la rentabilidad exigida a los bonos de todos los países que comparten la moneda única, entre ellos Alemania, que veía subir en 13 puntos básicos el interés exigido para entrar en sus títulos. Como el interés que pedían a los españoles subía menos (8 puntos básicos), la prima se reducía un poco más a media tarde hasta los 207 puntos básicos.