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X Encuentro Financiero Internacional

El Banco de España pide a las cajas fusionadas que formen bancos antes de Navidades

Fernández Ordóñez advierte de que las entidades que no tomen medidas pueden caer en pérdidas.- Reclama que el Parlamento apoye las medidas de austeridad

De izquierda a derecha, Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos; Mariano Rajoy, líder del PP; Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, y Javier Moreno, director de EL PAÍS.
De izquierda a derecha, Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos; Mariano Rajoy, líder del PP; Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, y Javier Moreno, director de EL PAÍS. CLAUDIO ÁLVAREZ

El gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, ha lanzado un mensaje de máxima urgencia para las cajas de ahorros que están en proceso de fusión: "Deberán tener constituidos los bancos que funcionen como organismo central del mismo y deberán hacer público su consejo y su nuevo equipo ejecutivo antes de Navidades". En este sentido, en un tono nada habitual de prisa y exigencia, el supervisor ha aprovechado el X Encuentro Financiero Internacional organizado por Caja Madrid y EL PAÍS, para exigir a las entidades que han recibido ayudas del fondo de rescate que cumplan "rápida y escrupulosamente los calendarios de integración acordados, porque de ellos se derivarán sinergias y procesos de reordenación de la capacidad que aliviarán las cuentas de resultados, y porque las entidades ganarán masa crítica, lo que favorecerá su acceso a la financiación".

"La actual presión sobre los resultados obliga imperiosamente a reducir costes"

Fernández Ordóñez no ha dejado sin tareas al resto de bancos y cajas que no están directamente implicados en fusiones. Para ellos el mensaje ha sido que "no pueden quedarse quietos". "La actual presión sobre los resultados obliga imperiosamente a reducir costes, a aumentar eficiencia y contrarrestar en la medida de los posible la tendencia a la baja de los beneficios". Así, ha admitido que esta petición supone reclamar medidas "extraordinarias y excepcionales", pero que estas son las adecuadas para que las entidades puedan tener bases sólidas y colaboren en que España vuelva a la senda del crecimiento y la recuperación.

Los bancos y cajas que no sigan esta receta "lo sufrirán en el nivel y calidad de sus cuentas de resultados", que es una manera eufemística de decir que entrarán en pérdidas y se quedarán sin el capital mínimo exigido por los reguladores. Para enderezar el rumbo de las entidades, les ha pedido que alargaran el plazo de los vencimientos de su deuda, "en la medida en la que se lo permitan los mercados". Caja Madrid acaba de anunciar una refinanciación de la deuda que vence en 2012, para tener un calendario más holgado. El gobernador ha citado los grandes males de la gestión anterior, que ahora se están pagando: el exceso del negocio inmobiliario, el encarecimiento de la financiación externa e interna, el reducido nivel de tipos que frena los ingresos y la caída de la actividad económica.

Fernández Ordóñez ha recordado que el Banco de España "en los últimos años ha venido alertando" de estos problemas y ha pedido "emplear ya toda la energía posible para reducir costes de todo tipo". Además, ha alabado las reformas del Gobierno y la austeridad presupuestaria y ha reclamado al Parlamento que las apoye "a pesar de que la coyuntura actual haga más atractivo proponer aumentar los gastos, reducir los ingresos o retrasar las reformas", en clara alusión al programa sugerido por el Partido Popular.

En declaraciones posteriores a los periodistas, el gobernador ha abordado la situación de Irlanda, sobre la que ha afirmado que su Gobierno "debe tomar la decisión adecuada en el momento adecuado" sin llegar a aclarar si con ello quería decir que debe pedir la ayuda de la UE o tomar otra alternativa. En cualquier caso, ha considerado que el esfuerzo realizado por Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y España en la reciente cumbre del G-20 para aclarar la naturaleza de los futuros mecanismos de resolución de crisis de la UE también debería servir para recuperar la normalidad. Gracias a ello, ha añadido, los mercados empiezan a entender que la deuda soberana con sus inversores actuales es "sagrada".

Vegara admite que la nueva regulación afectará al crédito

David Vegara, ex secretario de Estado de Economía, y actual director asistente para el Hemisferio Occidental del FMI, ha reconocido que las mayores exigencias de capital a la banca podrían "suponer más coste del crédito, es decir, que las entidades recuperen ese mayor coste vía precios que aplica a sus clientes". Sin embargo, no es la única posibilidad. También considera que podrían reducir sus dividendos para incrementar su capital o, como se teme, aminorar los volúmenes de préstamos que conceden a la clientela.

"Los efectos macroeconómicos que tendrán cada uno de esas estrategias serán diferentes, "pero la regulación de Basilea III tiene un calendario largo para evitar que se generen problemas", ha apuntado. No obstante, el ex numero dos de Pedro Solbes, se ha mostrado partidario de las nuevas exigencias porque, ha dicho, "a más capital, menos riesgo de que haya crisis y menor impacto en destrucción de puestos de trabajo si volviera a estallar una situación semejante a la actual".

Respecto a posibles burbujas que se estén produciendo en países emergentes, Vegara ha dicho que ese es uno de los grandes retos de los gobernantes de países de Asia y América Latina: "Hay que gestionar los buenos tiempos para evitar que se acumulen equilibrios que desemboquen en elementos de futura vulnerabilidad".

Vegara ha pedido una mejoría sensible en la capacidad de actuar de los supervisores "en otros países que no están acostumbrados al niveles de España. Hay que avanzar más en los esquemas legales", ha enfatizado.

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