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El FMI augura que la consolidación fiscal lastrará el crecimiento en la eurozona

El Organismo valora positivamente la reciente depreciación del euro y juzga débil el sistema bancario

La deuda seguirá dando quebraderos de cabeza a la eurozona, según el Fondo Monetario Internacional, al menos en el medio plazo. En el análisis publicado hoy, el Organismo que preside Dominique Strauss-Kahn considera que la consolidación fiscal es necesaria, pero ralentizará el crecimiento de los países del bloque. En concreto, prevé un avance del 1% del PIB este año, un 1,3% el que viene, y un 1,8% en 2012.

La Institución avisa de que los ajustes fiscales, unidos a una estrucura demasiado rígida de la unión monetaria, dificultarán la recuperación de la economía en la eurozona y podrían además contagiar a otros países más allá de sus fronteras. Todo ello provocado, según las conclusiones del informe, por políticas insostenibles de algunos de los Estados miembros que han disparado la deuda soberana.

El Fondo cree, por otra parte, que el euro ha llegado a su nivel óptimo para que se consolide la recuperación en el continente. La reciente depreciación de la moneda común la ha situado "próxima a su punto de equilibrio a largo plazo", según ha informado el jefe de la misión de la eurozona del FMI, Luc Everaert. Pero esto no impide que haya que llevar a cabo profundas reformas en el sector bancario ni que los Estados deban consolidarse fiscalmente a pesar de que se frene su despegue.

Los bancos son un elemento central de preocupación para el Organismo, ya que los ve excesivamente dependientes del apoyo gubernamental y de la liquidez. Considera que deben recapitalizarse las entidades viables y reestructurarse el resto, y que los resultados de las pruebas de solvencia de las 91 principales de la UE, que se publicarán el viernes, serán "esenciales" para devolver la confianza a los mercados.

El FMI demanda, en definitiva, que se apliquen reformas estructurales en el ámbito financiero y que la consolidación fiscal adapte su ritmo y magnitud a las circunstancias de cada país. Por último, recomienda que estas reformas básicas se implementen también en el mercado de trabajo.