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La primera crisis del euro

El FMI eleva las necesidades de Grecia a 120.000 millones

Merkel insta a acelerar las negociaciones para activar el mecanismo de rescate tras reunirse con Strauss-Kahn

La solución de la crisis desatada por la deuda de Grecia en la eurozona es una cuestión de tiempo y dinero, con una relación directamente proporcional entre ambos parámetros: cuanto más tiempo pase, más costará salir en rescate de Atenas para evitar que entre en bancarrota, tal y como ha reconocido hoy el director del FMI, Dominque Strauss-Kahn. De momento, sobre la cuestión del dinero, el balance que hace el organismo internacional sobre las necesidades de la República Helénica para los próximos tres años ya triplica la cifra prevista en el mecanismo de rescate pactado con la UE y el Fondo, que han confirmado que estudian la forma de ampliarlo desde los 45.000 milllones de euros actuales. En cuanto al tiempo, Angela Merkel, la canciller de Alemania, país al que todos apuntan como responsable del retraso en la puesta en marcha de los créditos, ha instado hoy a acelerar las negociaciones a tres bandas entre Bruselas, el FMI y Grecia para acordar cuanto antes un plan "ambicioso" de recorte del gasto que permita librar los préstamos con garantías.

Strauss-Kahn también ha insistido en que por ahora no se debe hablar de una reestructuración de la deuda griega durante su reunión con los grupos del Reichstag, a la que también han asistido el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. También la Comisión Europea ha asegurado hoy que la reestructuración de la deuda griega "no es una opción" y ha querido dejar claro que no forma parte de las negociaciones actuales en Atenas entre la CE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional por un lado, y el Gobierno de Grecia, por otro.

"La UE y el BCE están determinados a garantizar la estabilidad de la eurozona", ha asegurado el jefe del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, desde Tokio, donde también se ha mostrado confiado en que las ayudas llegará a tiempo. En la misma línea se ha pronunciado El portavoz de Asuntos Económicos del Ejecutivo comunitario, Amadeu Altafaj, ha asegurado que "no hay ninguna duda de que las necesidades de Grecia se cubrirán a tiempo". "La reestructuración de la deuda en un Estado miembro de la eurozona no es una opción, y no formará parte del programa conjunto que está siendo discutido en Atenas", ha dicho antes de aclarar que aunque las reglas de la UE no lo impiden, sí que existe una "decisión política" de los países de la eurozona de no recurrir a esta alternativa.

45.000 millones comprometidos

Además, Altafaj ha cuestionado el papel de las agencias de rating, después de que ayer Standard & Poor's rebajaran la nota de la deuda de Grecia y de Portugal, y les ha exigido "rigor" y "responsabilidad". "¿Quién es Standard & Poor's?", se ha interrogado al mismo tiempo que ha recordado que Bruselas sigue "vigilando de cerca el comportamiento de los mercados financieros y de sus actores durante esta crisis", en referencia sin citarla.

Los países del euro y el Fondo se habían comprometido hasta ahora a prestar 30.000 millones y 15.000 millones de euros a un interés de entre el 3,5% y el 5% a Grecia como último recurso para que pueda afrontar los vencimientos de su deuda a corto plazo. No obstante, ante el cariz que están tomando los acontecimientos tras la rebaja de la calidad de la deuda griega al nivel de bonos basura, estos 45.000 millones no serán suficientes para garantizar los pagos. De hecho, fuentes del Gobierno de Yorgos Papandreu citadas por la prensa local afirman que ya está negociando cuál sería la nueva cantidad.

La reunión en el Reichstag no es el único punto importante en la agenda del día para Trichet y Strauss-Kahn. Ambos tienen previsto entrevistarse por separado con la canciller alemana, Angela Merkel, con el objetivo de buscar la manera de superar las reticencias de la primera potencia europea para librar los créditos comprometidos a Grecia en el plan de rescate, que ascienden a más de 8.300 millones. El rechazo de los contribuyentes alemanes a poner su dinero, aunque sea a través de créditos, para pagar los desmanes del país mediterráneo está condicionando la postura del Ejecutivo alemán, que teme que se traslade al resultado de las próximas elecciones, el 9 de mayo, en el Estado de Renania-Westfalia. De hecho, la reunión de urgencia convocada por el Eurogrupo para analizar la nueva fase de la crisis tendrá lugar un día después, el 10 de mayo.