Seat quiere llenar las flotas de las instituciones con sus modelos

Muir presenta su plan para reflotar la marca, que en 2009 pinchó en ventas en España y perdió 187 millones

Seat, la mayor industria de Cataluña y la única marca española de coches, es "un puzzle por resolver", ha confesado su presidente, James Muir. La compañía reclama más apoyo, en dinero y en guiños, de las autoridades locales, autonómicas y españolas. "Cuando comparo el respaldo de los gobiernos locales y centrales de otros países, pues aquí veo que existe margen de mejora", ha dicho hoy, en la presentación de resultados. Seat acumula en su balance 103 millones de euros de préstamos blandos y en 2009 percibió subvenciones a fondo perdido de 16 millones para formación.

Pero Muir no pide sólo dinero, sino apoyo en especie: más contratos con la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para nutrir sus flotas de coches, como ha sido el caso de la Guardia Urbana, a la que la marca ha vendido 56 unidades del Altea XL, o de los "mossos", que se han hecho con 600 Exeo y Altea XL. La empresa negocia "iniciativas de colaboración para asociar la marca a Barcelona". Pero por ahora no hay previsto ningún modelo bautizado con el nombre de la capital catalana, que Muir ha prometido promover como sede de eventos internacionales. "Los gobiernos e instituciones escogen la marca de su país. Ocurre en Francia, Italia, Alemania. Debe pasar en España", insistió esta mañana.

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Las flotas —también a empresas, como ha sido el caso de British Gas— aportan un 15% de los ingresos de Seat y son una de las patas de su estrategia para intentar encajar las piezas del rompecabezas. Éste parte de los 187 millones de euros perdidos en 2009, frente a los 44 millones de ganancias de 2008. Las ventas bajaron de 4.817 a 4.101 millones, aunque el ingreso medio por coche aumentó en 140 euros.

Pero la pata principal del plan de reflote es el lanzamiento de nuevos productos que ayuden a "llenar la fábrica y generar ingresos" catalana —este año se lanzarán el Ibiza familiar y el nuevo Alhambra—, en paralelo a un reposicionamiento de la marca, con vocación de evocar un coche deportivo, joven y de diseño. La asociación a la marca Barcelona es otra clave del plan, que se define una vez pasado el trago del tijeretazo a 290 empleos por supuesto bajo rendimiento y decidida ya la reorganización de la cúpula.

Esta estrategia se mueve en un horizonte de tres años "críticos". En 2010 aún no se ganará dinero, aunque al menos se producirá un 10% más de coches que el año pasado (308.000, cuando la capacidad de Martorell supera el medio millón). La incertidumbre sobre la continuidad del Plan 2000E de ayudas impiden afinar en las previsiones de ventas, tras el batacazo del año pasado. Éste se debió, sobre todo, al hecho de que España aporta un tercio de todo el negocio, y en 2009, las ventas en el mercado español anduvieron como los cangrejos, con una caída del 16%. El objetivo es no depender tanto de España, sino apostar por Europa occidental. Además, la compañía ha aprovechado esta travesía de vacas flacas para amortizar inversiones, que ascendieron a 507 millones de euros, sumados los gastos en I+D, y también por el dinero destinado a engrasar la maquinaria comercial.

¿Para cuánto dará la paciencia de VW? Muir afirmó: "No lo sé". Sí atribuyó al dueño alemán "firme determinación" y promesa de "muchas inversiones", sin cifras.

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