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El líder del primer grupo mundial de moda

La historia del líder mundial de la moda no se podría entender sin Amancio Ortega Gaona (Busdongo de Arbás, León, 1936), que de nuevo se coloca entre las diez grandes fortunas del mundo. Discreto, alérgico a las apariciones públicas y especialmente intuitivo para captar tendencias y conformar equipos, a buen seguro el creador del fenómeno Zara ni se habrá inmutado al conocer el nuevo ránking de Forbes.

Inditex está formada hoy por 89.112 empleados de 140 nacionalidades diferentes. En sus tiendas, oficinas y fábricas se hablan más de cuarenta idiomas. La gran historia de Inditex también se cuenta a través de detalles que no se reflejan en los balances. La primera tienda de Zara abrió en 1975 en A Coruña, ciudad en la que iniciaron su actividad Ortega y su ex mujer, Rosalía Mera Goyenechea, y en la que ahora se ubican los servicios centrales de una gran compañía multinacional. Sus tiendas, instaladas siempre en emplazamientos privilegiados, están presentes en más de 400 ciudades de Europa, América, Asia y África.

El grupo se ha convertido en líder mundial en ventas de moda textil tras superar a la estadounidense Gap. Si en el año 2008 el 85% de las aperturas de tiendas se produjo fuera de España, en 2009 ese porcentaje se incrementó hasta el 95%. Está clara la vocación multinacional de la firma con sede en Arteixo (A Coruña). Para Inditex, las crisis siempre serán globales, pero de diversa intensidad según zonas y mercados, y por ello la fuerte diversificación en 73 países de cuatro continentes permite compensar zonas oscuras con otras de mayor emergencia comercial. Durante 2009, el incremento de ventas fue del 12% a tipo de cambio constante, hasta 10.407 millones de euros, aumentando su cifra de negocio en todas las áreas geográficas en las que opera.

Ante el escenario de crisis generalizada de los últimos años, Ortega decidió no alterar sus planes, y ni siquiera procedió a diseñar un nuevo plan estratégico en el sentido literal del término para abordar la coyuntura. Para Inditex, había otras soluciones más cercanas, que pasaron por dar una vuelta de tuerca a la gestión diaria para ahorrar costes, aumentar ventas y mejorar eficiencia. Esa estrategia también pasa por tratar de mejorar el producto, de avanzar en la presentación y el diseño, de distribuir más rápido y dar mejor atención y servicio al cliente, entre otros puntos.

El gigante textil gallego, con más de 4.430 tiendas en el mundo, tiene su centro de operaciones en Polígono de Sabón, en Arteixo. La discreción que siempre ha prodigado su fundador y primer accionista se transmite a todo el grupo. Zara, la cadena estrella del grupo, nació como tal en 1984 e Inditex, como grupo, nueve años después. La compañía también mira al futuro. Desde los cuarteles generales de Arteixo se quiere preparar a fondo el desembarco profesional de la heredera en Inditex, Marta Ortega, único fruto del segundo matrimonio de Amancio Ortega. El primer paso fue decisivo para despejar su sucesión: la incorporación de la menor de sus tres hijos (los otros dos, Sandra y Marcos, están desvinculados del grupo) a las sociedades patrimoniales con las que controla el capital del grupo textil. Hoy está embarcada en un training constante para conocer todos los secretos del modelo Zara.

Pontegadea es la sociedad de Amancio Ortega que aglutina todo su patrimonio inmobiliario. El grueso de su cartera se encuentra en Madrid y Barcelona. Allí ha colocado su nombre como propietario a más de una veintena de inmuebles situados en el eje de las dos principales calles de negocios de ambas ciudades: el Paseo de la Castellana y el de Gracia. Serrano, Recoletos, Ortega y Gasset, en Madrid, o Via Laietana, en Barcelona, también cuentan con inmuebles propiedad del dueño de Zara. Pero su imperio del ladrillo no se limita sólo al territorio español. Ortega tiene posesiones en las otras cinco grandes capitales europeas (Paris, Berlín, Roma, Londres y Lisboa).