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La inteligencia griega identifica a los autores del ataque a su deuda

Los servicios de información de Grecia sitúan a cuatro compañías detrás de operaciones a la baja contra los bonos del país, según el diario 'To Vima'

El Centro Nacional de Inteligencia (EYP) de Grecia ha descubierto presiones de inversores internacionales sobre la economía griega, en su mayoría procedentes de compañías financieras estadonidenses, según informa el diario To Vima. Cuatro grandes compañías de servicios financieros que actúan en Europa y en EE UU vendieron el pasado diciembre "de forma masiva bonos (estatales) y los volvían a comprar a precios reducidos al final de la jornada", según el diario.

El periódico nombra a las gestoras estadounidenses de fondos de alto riesgo Moore Capital, Fidelity International y Paulson & Co, así como a Brevan Howard, con sede en Reino Unido, como los inversores que estuvieron detrás de estas operaciones especulativas. Además, asegura que en sus investigaciones, los servicios secretos griegos están en contacto con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España, que también están investigando las presiones especulativas contra la deuda española, según ha revelado EL PAÍS, y los servicios de inteligencia de Francia y Reino Unido.

El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, dejó entrever en varias declaraciones que los ataques especulativos contra Grecia no tenían sólo como objetivo a su país, sino a la propia moneda única europea, el euro. En paralelo, la Comisión Europea se ha puesto a trabajar sobre las operaciones en deuda griega, aunque por motivos muy diferentes. Así ha encargado a Eurostat, su oficina estadística, una investigación sobre los instrumentos financieros que había utilizado Grecia para disimular las dimensiones de su deuda. Estas prácticas, descubiertas por The New York Times, revelaban que los bancos estadounidenses Goldman Sachs y JPMorgan habían empleado determinados productos derivados que habían permitido a Grecia aumentar su endeudamiento de manera anómala.

El abultado déficit público de Grecia ha causado que por primera vez la Unión Europea someta a un país de la zona euro a una estrecha supervisión para asegurarse del cumplimiento de un duro ajuste fiscal. Según el plan aprobado por Bruselas, Grecia deberá reducir su déficit público del 12,7% del Producto Interior Bruto (PIB) al 8,7% a fines de 2010, hasta llegar a un 2,8% por ciento hacia 2012. En los próximos meses Grecia necesitará refinanciar alrededor de 50.000 millones de euros de su deuda pública por medio de la emisión de bonos.

¿Otra emisión de 5.000 millones?

Sin salir del mercado de deuda pública, el Gobierno ha designado a Petros Christodoulou nuevo director general de la Oficina del Tesoro del país, el organismo encargado de gestionar las emisiones, en sustitución de Spyros Papanicolaou y en medio de fuertes especulaciones en el mercado respecto a una inminente emisión de bonos por parte de Grecia. Christodoulou es ex ejecutivo del Banco Nacional de Grecia, la mayor entidad comercial del país, y tiene experiencia en JP Morgan y Goldman Sachs. Papanicolaou, por su parte, había recibido fuertes críticas en las últimas semanas, especialmente por su gestión en enero de una colocación de bonos a cinco años por importe de 8.000 millones de euros, enteramente vendida en el mercado secundario, después de que el Gobierno negara haber solicitado ayuda financiera a China.

La marcha del responsable de gestionar la deuda pública helena se produce entre intensas especulaciones respecto a la inminente emisión por parte de Grecia de hasta 5.000 millones de euros en bonos a diez años, según informa el diario The Wall Street Journal, que cita fuentes conocedoras de la situación.

A este respecto, el periódico apunta que si dicha emisión tuviera éxito podría contribuir a aliviar las tensiones en los mercados de bonos de Europa, aunque advierte de que si la operación no logra un resultado satisfactorio los líderes de la UE podrían verse presionados a acelerar su decisión sobre un potencial rescate de Grecia ya que si Grecia fracasa en captar financiación podría extender la incertidumbre sobre su capacidad de devolver su deuda y afectar a otros miembros de la eurozona. "Una nueva emisión actuaría como un referéndum del mercado sobre la respuesta política de Europa a la crisis y su fracaso podría forzar a la UE a concretar su plan de asistencia a Grecia", señala el diario.