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China pisa los talones a Japón tras cerrar 2009 con un crecimiento del 8,7%

El aumento del PIB del gigante asiático rebasa los dos dígitos en el último trimestre del año

Los planes de estímulo económico diseñados por Pekín han evitado que la crisis económica mundial afectara en exceso a su crecimiento económico, del 8,7% en 2009, según datos del Buró Nacional de Estadísticas (BNE), con lo que China está cerca de superar a Japón como segunda economía mundial. Sin embargo, este imparable crecimiento no está exento de riesgos, como la aparición de burbujas, tal y como quedó evidente ayer al anunciar las autoridades de Pekín un endurecimiento del crédito para evitar un sobrecalimento económico. Otro de los riesgos que afronta es la inflación, que acabó el ejercicio con un alza del 1,9%.

La economía del gigante asiático ya creció a dos dígitos (10,7%) en el último trimestre del año, cifra que supone su el ritmo más rápido de crecimiento desde 2007 y contrasta con el 6,1% que marcó durante la fase aguda de la crisis en el primer cuarto de 2009, precisamente el crecimiento trimestral más bajo en China desde 1992. No obstante, el dato definitivo anual es inferior a 2008, cuando crecía a un ritmo del 10,8%.

Pese a esta moderación, el dato del conjunto del año supera las previsiones del Gobierno, que esperaba un avance del 8% a mitad del ejercicio y las del Banco Mundial, que si en julio auguraba un repunte del 6,5%, a cierre del tercer trimestre elevó esta cifra a una horquilla de entre el 8% o el 8,4%. La razón, los 586.000 millones de dólares y la política monetaria flexible adoptadas por Pekín para hacer frente al deterioro económico, entre otras medidas.

Además, frente al crecimiento de China, cuyo ascenso en los últimos treinta años constituye uno de los acontecimientos más notables de la historia reciente de la humanidad, el resto de grandes potencias como EE UU, Japón y la UE, se mantienen en tasas interanuales negativas, aunque empiezan a sacar la cabeza del agua al cerrar el tercer trimestre, últimos datos disponibles, con tasas intetrimestrales positivas. En este peridodo, la eurozona creció un 0,4% frente al nivel que tenía a finales de junio gracias al tirón de sus principales economías, dejando atrás a España, aunque seguía retrocediendo un 4,7% en tasa interanual.

Más de 3,4 billones de euros

China "se ha recuperado y avanza en una dirección favorable" tras superar "el tiempo más difícil para el desarrollo económico nacional en el nuevo siglo", ha destacado hoy en rueda de prensa el director del BNE, Ma Jiantang, al presentar las cifras. En cifras absolutas, el Producto Interior Bruto (PIB) en 2009 alcanzó los 4,91 billones de dólares (3,47 billones de euros).

El Banco Popular de China decidió elevar en medio punto porcentual los requerimientos de capitalización de los bancos del país, actualmente fijados en el 15,5% para las grandes entidades y en el 13,5% para los bancos de menos tamaño, para endurecer su postura monetaria y atajar la creación de burbujas y el sobrecalentamiento de la economía del gigante asiático, lo que condicionaría su crecimiento. Un fenómeno que arrastraría al conjunto de Asia y los principales países emergentes, y del que no se libraría ni Estados Unidos, ni Europa, ni prácticamente nadie.

En caso contrario, las últimas previsiones del FMI apuntan a que China, que desde 2007 el PIB de China ha adelantado a los de Italia, Reino Unido, Francia y Alemania, irá aumentando su crecimiento progresivamente al 9% en 2010, al 9,7% en 2011 y a un ritmo del 9,8% hasta 2013 para, después, moderar su avance al 9,5%. En su conjunto, el organimo augura que los países empergentes crecerán el triple que los desarrollados en este periodo.

En cuanto a la composición del PIB, China ha logrado incrementar su ritmo de crecimiento pese a que el comercio exterior del país, el sector nacional más afectado por la crisis financiera mundial por la reducción de la demanda en otros mercados, ha caído un 13,9% durante el pasado año hasta los 2,20 billones de dólares (1,56 billones de euros). En la misma línea, el superávit comercial fue de 196.100 millones de dólares (139.100 millones de euros), lo que supone un descenso del 33,6%.

En concreto, las exportaciones se situaron en 1,20 billones de dólares (0,85 billones

de euros), un 16% menos, mientras que las importaciones sumaron poco más de 1 billón de dólares (0,7 billones de euros), un descenso del 11,2%. Los recortes en el sector exterior fueron compensados por otros motores de la economía como la inversión y el consumo, que sí crecieron y lo hicieron a doble dígito, impulsados por las políticas de estímulo de los préstamos bancarios y subvenciones a los consumidores.