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Los accionistas de La Seda aprueban pedir responsabilidades a los ex gestores

La junta ha tomado la decisión después de cinco horas de reunión tensa y a puerta cerrada

La junta de accionistas de la empresa La Seda de Barcelona ha aprobado, tras una reunión tensa y a puerta cerrada que ha durado cinco horas, abrir una acción social de responsabilidad contra su ex presidente Rafael Español, que además cesa como consejero de la empresa, por una serie de operaciones irregulares que han obligado a la compañía, que acumula 565 millones de euros de pérdidas, a provisionar 84 millones de euros.

Además, también se ha pedido una acción de responsabilidad -que consiste en el derecho de ir a juicio contra los gestores- contra el antiguo director general Aurelio González-Isla y contra el consejero Jacinto Soler Padró, esta última bajo la acusación de filtraciones a la prensa. El presidente actual de La Seda, José Luis Morlanes, también ha solicitado el cese de Soler Padró como consejero.

Por su parte, Soler Padró (que compró el 54% de La Seda por una peseta en 1991) ha intentado que se presentara una acción de responsabilidad contra Imatosgil y Caixa Geral por una deuda del grupo Imatosgil, accionista de La Seda con un 12% del capital, de 22 millones de euros que ha sido impagada, pero la propuesta ha sido rechazada. Soler Padró, que ha sido increpado por una accionista que apoyaba al actual presidente, José Luis Morlanes, ha anunciado: "me voy por el momento" y se ha lamentado de que no se exijan responsabilidades a Imatosgil por la situación de La Seda, que según él es muy delicada.

La decisión acordada abre la vía para que la empresa estudie todas las medidas legales contra los directivos afectados y, como ha explicado el secretario general del Consejo, Xavier Fontcuberta, una vez finalizada la junta: "ahora tenemos que acordar el perímetro de las acciones legales que tomamos".

Deuda de 800 millones

Por otro lado, la junta ha aprobado las cuentas de La Seda en 2008, que además de las pérdidas por 565 millones de euros acumula una deuda de 800 millones de euros, sobre un volumen de facturación de 1.500 millones de euros. A pesar de esto, el presidente de la empresa ha asegurado que "es el momento de mirar hacia el futuro" y que "la junta ha sido positiva porque ha servido para cerrar una etapa".

Además, Caixa Geral ha manifestado en la junta que irá a la ampliación de capital de 150 millones de euros propuesta para salir de la delicada situación en la que se encuentra la firma, aunque la caja portuguesa solo posee el 7% del capital. La refinanciación de la deuda, que incluye un crédito sindicado de 600 millones de euros y la obtención de un préstamo del Instituto Catalán de Finanzas por 15 millones de euros son las dos condiciones que el actual presidente ha presentado para que La Seda pueda sobrevivir.

Por último, la reducción de personal en 300 personas (240 trabajadores de una planta que se cerrará en Wilton, Reino Unido) y la venta de siete plantas (entre ellas, la de Tarragona) en una operación por la que se esperan obtener unos 300 millones de euros son los últimos puntos del plan de rescate de la empresa presentada en la junta.