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La primera economía del mundo en crisis

El fiscal general de Nueva York reaviva la polémica sobre los bonus a los banqueros

Nueve de los 10 grandes de Wallo Street con ayudas públicas recompensan a 5.000 empleados con 700.000 euros

Más leña al fuego de la polémica sobre las millonarias retribuciones a los ejecutivos y banqueros tras llevar al sistema financiera al borde del colapso. Según un informe elaborado por el fiscal general de Nueva York, Andrew M. Cuomo, recogido por los medios estadounidenses, nueve de las diez entidades financieras que están entre las que han recibido más ayudas por parte del Estado han pagado a 5.000 de sus agentes de Bolsa y asesores bonus con cargo a 2008 de más de un millón de dólares (más de 700.000 euros) a cada uno de ellos mientras despedían a otros tantos.

En total, más de 5.000 millones de dólares con las que estas empresas han recompensado a algunos de sus empleados ante la indignación de la opinión pública tras recibir cantidades millonarias de los contribuyentes y que estaban destinadas para frenar su descalabro en los mercados financiero y garantizado su solvencia.

Por ejemplo, el gigante Goldman Sachs ha recompensado a 953 de sus ejecutivos con esta mágica cifra, Morgan Stanley ha pagado este bonus a 428 de sus trabajadores. Incluso, añade el informe, algunas de las entidades que más han sufrido con la crisis y han registrado pérdidas desconocidas en los últimos años como Citigroup o Bank of America ha premiado a centenares de sus empleados.

El propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ultima una reforma de los sistemas de supervisión, criticó hace unos días que los bancos no hayan mostrado "remordimiento" alguno por los "riesgos excesivos" que adoptaron, y que están en el origen de la crisis actual. Además, en enero, afirmó que daba "vergüenza" que los directivos de las entidades se hubieran pagado a ellos mismos la friolera de 20.000 millones de dólares mientras el Gobierno se está gastando millones en garantizar la estabilidad de los mercados.

La verdadera polémica empezó con las primas a los ejecutivos de la sección de derivados de la aseguradora AIG, que cobraron sustanciosas cantidades tras llevar a la empresa a la quiebra, primas que fueron grabadas por el Congreso ante la presión de la opinión pública.

Coincidiendo con la publicación del informe, la Cámara Baja debe estudiar y votar próximamente una resolución para instar a los supervisores bancarios a restringir los sistemas retributivos de los grandes bancos que alentan "riesgos inapropiados o imprudentes".