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Propiedades

'Brotes verdes', pero de olmos que crecen lentos

Los analistas no acaban de ver la salida de la crisis y creen que hay margen para mayores ajustes

Si el mercado inmobiliario español sigue en retroceso, internacionalmente no parece que vaya mejor. Los cacareados brotes verdes, "de existir, son de olmos, que tardan décadas en brotar", comentaba Tobias Just, director de Research del Deutsche Bank. En la misma línea pesimista se expresaba Jonathan Thompson, responsable inmobiliario de la multinacional KPMG: "No entiendo de brotes. Prefiero ser un meteorólogo. Mi consejo es que hay que tener preparado el chubasquero porque las tormentas se pueden recrudecer".

Ambos se mostraron muy cautelosos sobre la situación del mercado internacional porque "no sabemos lo que ocurre", sentenciaba Thompson, aunque se mostró clarividente al asegurar que "todos perdimos el sentido común con el dinero fácil. Con tener una propiedad, a todo el mundo se le daba crédito para acaparar más compras, inmobiliarias o no". ¿Y ahora qué?, se preguntaba el analista británico. "Va a resultar inevitable un impacto brutal sobre las rentas de particulares y sobre los balances de las entidades financieras", porque, apuntalaba Tobias Just: "Hemos llegado a unos precios excesivamente sobrevalorados y a unos activos cuya depreciación va a hacer inviable el pago de las deudas".

Thompson quiso ver en los millones de personas nacidas en el boom natal de los sesenta del pasado siglo, y que ahora van a empezar a jubilarse, una fuente de riqueza a tener en cuenta. Un segmento de población conservadora que va a hacer lo posible para proteger su patrimonio y siguen viendo el mercado inmobiliario como "la mejor opción" para invertir.

Y si la crisis de viviendas es un hecho, con precios por debajo incluso de la deuda financiera, Thompson y Just alertan del estallido de la burbuja de oficinas. En Londres, París, Madrid o Moscú llegaron a subir entre el 120% y el 330% de 2003 a 2007. Inevitablemente este mercado deberá contraerse, según Just. En el mismo foro del Sima, Luis Aranaz, director de Tinsa Internacional, llegó a la conclusión de que "todos los mercados, incluidos los latinoamericanos, están sufriendo. El de oficinas está muy resentido y todavía más el de residencial, por una falta de financiación para el promotor y el comprador". Anticipa a medio plazo "un retraimiento en la toma de decisiones. Se mira con lupa cualquier proyecto".

La falta de nuevos proyectos se ceba en México DF. A fin de año puede producirse un agotamiento del mercado por falta de proyectos. De las casi 12.000 que restan por vender, la mitad están en fase de entrega y sólo el 10% se halla en el tramo inicial de obra.

En Santiago de Chile las ventas caen un 26% respecto a hace un año. En este mercado, a diferencia de lo que sucede en otras capitales latinoamericanas, la producción de viviendas está muy atomizada, con el 25% de los promotores acaparando el 75% de la oferta disponible. Por lo que se refiere a Brasil, Aranaz coincide en señalar su enorme potencial, que no parece vislumbrarse en Argentina, donde no parece que vaya a ser efectivo el reciente anuncio de la presidenta Cristina Fernández de abrir una línea de financiación para que las clases medias adquieran una vivienda, toda vez que se ha lanzado en plena campaña de las elecciones legislativas a celebrar dentro de un mes.