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Alemania aprueba la creación de 'bancos malos' para sanear el sector

El Estado agrupará en entidades de nueva creación los activos tóxicos de la banca por valor de 190.000 millones

El gobierno alemán ha aprobado hoy pese a sus reticencias iniciales el proyecto de ley que permitirá a los bancos liberarse de sus activos tóxicos sin erosionar las arcas públicas y depositarlos en los conocidos como bancos malos (bad banks), entidades creadas expresamente para aparcar estos fondos.

Según ha anunciado el ministerio de Finanzas, con este sistema el Estado pretende devolver capacidad de gestión al sistema financiero, que no sale de su crisis a causa del enorme volumen de activos de valor escaso o nulo y que limita su capacidad de conceder créditos. El organismo de supervisión bancaria BaFFin calcula que el volumen de títulos tóxicos asciende actualmente a entre 180.000 y 190.000 millones de euros. "Se trata de un modelo que intenta gravar lo menos posible al contribuente", ha asegurado el ministro del ramo, Peer Steinbrück, al presentar el modelo.

Para cada título que deposite en esta sociedad, el banco en cuestión deberá emitir bonos de deuda, que el Estado garantizará -a través del Fondo de Estabilización de los Mercados Financieros (SoFFin)- por un máximo de veinte años. A cambio de esta garantía, la entidad financiera deberá pagar un porcentaje que, según Steinbrück, seguirá los baremos habituales del mercado. El valor de los bonos se regirá por la última cotización que tenían los títulos, del que se restará un 10%.

Sin embargo, como el valor real es en principio mucho menor, el proyecto de ley contempla que haya una evaluación adicional a realizar por un experto que no esté vinculado con el banco afectado. Esta evaluación es importante a la hora de que el Estado recupere dinero, pues el bad bank deberá abonar esta diferencia al SoFFin en cuotas anuales durante los veinte años que rige la garantía.

Los antiguos accionistas, los más afectados

Si una vez vencido el plazo, todavía quedan pérdidas, serán los "antiguos accionistas", es decir los que tenían títulos en el momento de emitirse los bonos de deuda, quienes deberán asumirlas prescindiendo de los dividenos. En este punto, Steinbrück ha subrayado que el Estado no deberá establecer ningún tipo de partida adicional en los presupuestos generales pues el SoFFin cuenta con la dotación necesaria.

De los 400.000 millones de euros de garantías que se comprometieron para este fondo, tan sólo se han requerido por ahora 140.000 millones, por lo cual todavía hay 240.000 millones disponibles, ha dicho Steinbrück. Además, ha añadido que el organismo de supervisión bancaria calcula que el volumen de títulos tóxicos asciende actualmente a entre 180.000 y 190.000 millones de euros.

El hecho de que el Gobierno alemán haya decidido aplicar también en este país el modelo de los bad banks obedece más a una situación de necesidad que de convicción, como ha reconocido indirectamente Steinbrück. "Es una operación necesaria. Habrá que ver todavía si es suficiente", ha confesado.