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Bush anuncia que ayudará al sector del motor para evitar su colapso

El Gobierno de EE U dará 17.400 millones de dólares (12.200 millones de euros) en préstamos a la industria, que beneficiarán especialmente a General Motors y Chrysler

El presidente George W. Bush ha hecho este viernes el anuncio más esperado por la industria del automóvil: el Gobierno de Estados Unidos dará miles de millones de dólares en ayuda financiera al sector mientras implementa su plan de reestructuración. De lo contrario, ha afirmado, el colapso del sector del motor podría agudizar la recesión. Bush ha anunciado que destinará 17.400 millones de dólares (12.200 millones de euros) en préstamos a las empresas del motor, dinero al que tendrían acceso inmediato Chrysler y General Motors. De esta cantidad, 9.400 millones de euros estarán disponibles de inmediato y el resto, en febrero, si los fabricantes cumplen con sus compromisos en dos meses.

"Agradecemos que el presidente haya extendido un puente financiero en este momento crítico para el sector estadounidense del automóvil y la economía de nuestra nación", ha señalado General Motors en un comunicado emitido instantes después de que Bush terminase su anuncio. "Esta acción ayuda a mantener muchos empleos y apoya el mantenimiento de las operaciones de GM y sus numerosos proveedores, concesionarios y pequeñas empresas que dependen de nosotros", añade el mayor fabricante en EE UU de automóviles.

El presidente de Chrysler, Bob Nardelli, también ha mostrado su satisfacción por la decisión de la Casa Blanca. Nardelli agradece a Bush "su confianza en la compañía".

El presidente electo de EE UU, Barack H. Obama, ha considerado como "un paso necesario" el apoyo de la Administración al deprimido sector del automóvil y que esto dará oportunidades para la viabilidad a largo de plaza de estas empresas. La parálisis del sector, explica Obama, "hubiera tenido unas consecuencias devastadoras en nuestra economía y entre nuestros trabajadores".

Tras recibir el rechazo del Senado, estos fondos provendrán ahora del programa de alivio de 700.000 millones de dólares aprobado el pasado octubre y originalmente diseñado para ayudar a los bancos. Las ayudas están condicionadas a la presentación de planes que garanticen el futuro y la rentabilidad de las empresas. Bush ha añadido que su Gobierno no iba a permitir la quiebra de los grandes grupos automovilísticos, lo que "dejaría al próximo presidente enfrentándose a la muerte de una industria vital".

Se pospone la quiebra, por ahora

"La opción más recomendable es que se organicen fuera de la quiebra", ha defendido el presidente estadounidense, quien no obstante ha precisado que los fabricantes tendrán tres meses para presentar sus planes de reorganización y convertirse en empresas "viables".

El mandatario ha apuntado que "para evitar el colapso, el Ejecutivo debe intervenir". "El pueblo y yo queremos que los fabricantes salgan adelante (..) Las automotrices deben demostrar cómo se convertirán en empresas viables, devolver los préstamos y demostrar que pueden ser rentables".

La medida no tendría precedentes, y requeriría concesiones por parte del sindicato de la Unión de Trabajadores del Automóvil, proveedores, bancos de inversión, accionistas y poseedores de bonos de las dos compañías. Bajo los dictados de dicha norma, los directivos de las empresas podrán seguir al frente de la gestión empresarial pero cualquier decisión relevante tendrá que ser aprobada previamente por un tribunal de bancarrota.

Ford, segundo fabricante estadounidense, pero que no solicitó ayuda alguna, también ha manifestado su satisfacción por ayuda concedida a sus rivales. "El sector del automóvil estadounidense es muy interdependiente y el fallo de uno de nuestros competidores tendría un efecto dominó que pondría en peligro millones de empleos", ha declarado la compañía.