Multa a Repsol de 19,8 millones por pactar el precio de la cera de parafina

La sanción viene tras la denuncia de Shell, eximida de la multa

La Comisión Europea ha anunciado la imposición de una multa de 676 millones de euros a nueve fabricantes de cera de parafina por pactar el precio de ese producto y repartirse el mercado y entre ellos figura Repsol, que tendrá que abonar 19,8 millones. La sanción más alta (318,2 millones) corresponde a la petroquímica sudafricana Sasol, considerada líder del cartel, seguida de la francesa Total, castigada con 128,163 millones. Shell denunció el pacto ante la Comisión, por lo que fue eximida de multa, en tanto que Repsol vio la suya reducida un 25% por colaborar con la investigación.

Por culpa de esta "mafia de la parafina", como la ha denominado la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, las familias y empresas europeas han tenido que pagar precios más altos por productos tan comunes como velas, papel encerado, vasos y platos de papel, cortezas de cera para quesos, componentes de automóvil y neumáticos, pegamento y chicle. Bruselas calcula que este mercado mueve al año en Europa alrededor de 500 millones de euros.

Investigación sopresa desde 2005

Ésta es la tercera sanción más alta impuesta por la autoridad europea de competencia a un cártel, tras las recibidas por un grupo de empresas que pactaron los precios de escaleras y ascensores (992,312 millones de euros) y otro de productores de conmutadores eléctricos (750,512 millones).

Al margen de Repsol, Sasol, Shell y Total, las demás compañías que entre 1992 y 2005 participaron en el cártel son la italiana ENI, cuya sanción se ha incrementado el 60% por reincidente; la estadounidense ExxonMobil; las alemanas Hansen & Rosenthal, Tudapetrol y RWE, y la austríaca MOL. La investigación de la Comisión, que empezó con unas inspecciones sorpresa que se llevaron a cabo en abril de 2005, a raíz de la revelación de Shell, demostró que las nueve empresas citadas pactaron los precios de la cera de parafina entre 1992 y 2005.

Las empresas se reunían periódicamente para discutir precios, asignarse mercados o clientes e intercambiar información comercial sensible. En el grupo de Shell, el cártel era conocido como la "mafia de la parafina", y en el grupo de Sasol, como el "Blauer Salon" (el Salón Azul), por el nombre del bar de un hotel de Alemania en el que se habían celebrado las primeras reuniones del grupo. Las siguientes reuniones tuvieron lugar en hoteles de alta categoría de otras ciudades europeas, entre ellas Milán, Viena, Budapest, París, Munich y Estrasburgo.

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