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Deterioro económico

La banca posterga el final de la crisis hasta "bien entrado 2009"

Morgan Stanley rebaja al 0,8% sus previsiones para el próximo año por el calado de la desaceleración. -La concesión de hipotecas se desploma un 40%

La crisis hipotecaria cumple su primer aniversario. Y llega la hora de hacer balance y publicar las previsiones sobre hasta cuándo perdurarán sus consecuencias. Hoy, la Asociación Hipotecaria Española (AHE) ha puesto su grano de arena en este sentido al reconocer que las restricciones de crédito han afectado más a España que a otros países, por ser el primer emisor europeo de títulos hipotecarios y por recurrir por tanto al mercado de capitales con mayor frecuencia. En la misma línea, la Asociación Española de Banca (AEB) ha advertido de que la normalización de la crisis financiera se está retrasando "cada vez más", lo que perjudica al entorno económico internacional, cuyo empeoramiento podría alargarse hasta "bien entrado el próximo año".

A modo de ejemplo, hoy el Banco de España ha confirmado un descenso del 40% en la concesión de hipotecas en junio. Unos datos ponen de manifiesto el acusado descenso en la concesión de créditos para la adquisición de viviendas, que hace dos años, en junio de 2006, crecían a un ritmo del 14,2%.

Con motivo del aniversario del estallido de la crisis subprime en Estados Unidos en Europa, el presidente de la AHE, Gregorio Mayayo, ha destacado que el impacto de esta crisis, "ejemplo prototípico de la globalización", ha condicionado la actividad económica en el mundo, donde España "no podía ser, y no ha sido, una excepción". Así, la contracción "fuerte" del dinero en circulación y el encarecimiento del crédito disponible han sido las consecuencias más directas en la economía española y especialmente en su sector inmobiliario, ha apuntado Mayayo.

También desde la AEB recuerdan que la banca española financia con depósitos casi el 80% de su cartera crediticia, un ratio muy superior a la media europea, que le permite partir de una posición de fortaleza.

Más optimista es el balance de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), que asegura que los bancos y cajas españoles están "mucho mejor preparados" ahora para afrontar las consecuencias del deterioro económico internacional actual que en anteriores coyunturas "difíciles", en referencia a la diferencia con las tasas de morosidad que afrontó el sector en la contracción de los 90. En este sentido, la CECA percibe la crisis financiera internacional como un desafío que puede convertirse en una "oportunidad" y que, en cualquier caso, las cajas afrontan "con garantías".

En este contexto, la patronal de las cajas prevé que, incluso considerando el peor escenario imaginable para los mercados mayoristas, las cajas lograrán que el crédito crezca entre el 8 y el 10% en 2008. Esto significa, añade, que la banca española tiene recursos suficientes para financiar la actividad económica nacional en el nuevo entorno, sin tener que recurrir a las fuentes externas de financiación.

Morgan Stanley, más pesimista que el FMI

De cara al futuro, el banco de inversión Morgan Stanley prevé que la economía española acabará este año con un crecimiento del 1,7%, aunque advierte de que la desaceleración se acentuará en 2009 hasta el 0,8%, según recoge el Análisis Monetario Global publicado hoy. Con esta previsiones, la entidad dibuja unas perspectivas para la economía española aún más negativas que las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sitúa el crecimiento en 2008 en España en el 1,8% y en 2009 en el 1,2%. Asimismo, el banco de inversión norteamericano prevé que la inflación española cierre el ejercicio actual en el 4,7%, aunque espera una mejoría durante 2009, año en el que los precios subirían un 3,7%.

Como posibles soluciones para superar el parón inmobiliario que está detrás de este frenazo del PIB español, la AHE defiende que la reactivación del mercado hipotecario en el futuro pasa por lograr una menor dependencia de la financiación de la promoción y de la venta de vivienda libre a particulares.

También apunta como posibles soluciones la mayor financiación de vivienda social y de proyectos de alquiler y la movilización del patrimonio inmobiliario, tanto para financiar actividades productivas como para atender a otras necesidades de los hogares.

Un año después del estallido de la crisis "subprime" y con la economía española en plena desaceleración, Mayayo augura que a finales de año la oferta de vivienda terminada equivaldrá aproximadamente a la demanda previsible para dos años, que deberá ser absorbida por unos compradores económicamente más débiles y con un acceso al crédito más restringido.