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La primera gran protesta ante la crisis

Madrid se queda sin verdura ni pescado fresco

Esta madrugada apenas han entrado entre 20 y 30 camiones en Mercamadrid

"El pescado fresco se acaba hoy en Madrid", sentencia el pescadero Tomás Molina a la vista de las existencias a la venta hoy en las naves de pescado de Mercamadrid. Sus compañeros de la verdura y la fruta dicen lo mismo de sus propios negocios: no llega verdura fresca a la capital, lo que pueda haber lo traen los propios agricultores en furgoneta y en pequeña cantidad.

El ambiente en las naves de Mercamadrid era de resignación en la madrugada de hoy: mostradores vacíos, empleados de brazos cruzados y tenderos, pescaderos y fruteros volviendo a casa con las furgonetas vacías. Poco más de 20 camiones han descargado hoy en los muelles del primer puerto de mar de España, según los propios transportistas presentes en la zona.

Pescado

Una idea de la carencia de pescado fresco la da el relato de los propios vendedores: "En días normales, los palés de género llegan hasta diez metros de altura", explican señalando al pasillo central de la nave, donde tan sólo hay algunas cajas apiladas.

"Estamos al 25% de actividad, y el pescado fresco que hay en Madrid sólo es de piscifactoría", cuenta Domingo Teruel, pescadero de Murcia, que viene a Mercamadrid dos veces por semana. Ha logrado llevarse como lujo algún pescado que tenía apalabrado por ser cliente habitual. Aún así está nervioso por los piquetes y manda a su empleados que se adelanten al camión con un coche y le avisen de lo que encuentren en la carretera de regreso a Murcia. "Menos mal que las autoridades están presentes", se tranquiliza.

Otros pequeños mayoristas, como Suso, de Pontevedra, han recogido en las lonjas y lo han traído con sus propios vehículos. "El marisco llevaba cuatro días parado en el puerto, y aún así hemos tenido que tirar 200 kilos de los 1.200 que traíamos", cuenta resignado.

Roberto, empleado de Istopesca, explica que aunque el paro terminara hoy mismo, aún pasarían entre diez y quince días antes de que el pescado fresco volviera al mercado. "Los barcos están amarrados y tardan unos cinco días en llegar al banco. Después, se tienen que tomar su tiempo en lograr que el viaje compense y volver", relata.

La ausencia de pescado fresco, no quiere decir que no quede género en la capital. Los puestos de pescado congelado mantenía su ritmo gracias a la merluza llegada de Chile por avión y otro pescado obtenido en los bancos de Escocia e Irlanda. Ángel, un mayorista de congelado, relata que los diez o quince almacenes de Madrid cuentan con 200 cámaras capaces de albergar hasta 200 toneladas de pescado cada una. Y estarían llenas desde antes de los paros de los empresarios del transporte.

"Madrid está sin verdura"

Las explicaciones eran similares en las naves de la fruta y la verdura. "Hoy sólo me han llegado espárragos de Guadalajara, que me ha traído un agricultor en su furgoneta", relata Jesús Sánchez, desde su puesto de frutas y verduras. "Estamos al 5-10%", añade. En su puesto, que según explica suele tener en exposición más de 200 palés de género diarios, sólo se ven cinco tristes cajas de perejil apiladas. Un comerciante chino se ha llevado dos. "En una semana, nos quedamos sin existencias de ningún tipo", concluye preocupado. Aún queda fruta resistente, como la manzana, en cámaras frigoríficas.

Pero la verdura no aguanta el frío y ha de ser del día. Esta madrugada, tan sólo un puesto de la nave E ofertaba algunas acelgas que un camión logró traer. El camionero pagó el precio. Una pedrada le rompió la luna frontal de camino a Madrid e hirió a su esposa. Descargó el género y se la llevó al hospital.

Un puesto que trae verdura y fruta de Almería está completamente vacío. "Madrid está sin verdura", sentencia Carlos Carmona fumando un cigarro en medio de la nada de su puesto. "No entra nada desde el sur y llevamos así desde el sábado", añade el empleado de un puesto que suele facturar unos 25.000 euros diarios en circunstancias normales.

Precios en alza, camiones apedreados

Los pocos fruteros y pescaderos que se han acercado hoy a ver qué podían llevarse han se han vuelto indignados y con las manos vacías. "Nos están vendiendo al doble o el triple de lo habitual", se lamentaba un frutero. "¡La chirla italiana, que suele estar a tres o cuatro euros, me la venden a quince!", exclama un pescadero. "Luego, las amas de casa me llaman ladrón", añade.

Por otra parte, el camión del transportista búlgaro Dimitri ha llegado con la luna quebrada por dos pedradas. Circulaba con el camión entre Ciudad Real y Madrid cuando le cayeron tres piedras de buen tamaño, una la llevaba aún incrustada en el lateral del camión cuando ha llegado esta mañana a Mercamadrid.

Dimitri narra cómo cinco o seis personas le han lanzado piedras a las dos de la madrugada desde un puente en la localidad toledana de Orgaz. Después, los piquetes le han perseguido durante diez kilómetros: "Me adelantaban con un coche, se paraban y me tiraban", cuenta todavía asustado a las siete de la mañana. "Yo no salgo ya, me quedo en casa", afirma. "He salido porque me llamaron y en Ciudad Real está todo vacío", cuenta este transportista de la empresa Soriher.

"Nos han pinchado las ruedas"

El puesto de frutas Perichán, de los tres hermanos Perichán, esperaba hoy tres camiones cargados de género desde Murcia. A la altura de Pozocañada (Albacete), unos piquetes han detenido sus dos camiones y les "han bajado, quitado las llaves, pinchado las ruedas y dado un par de golpes", cuenta uno de los hermanos, dueño de un campo de tomates, que necesita a los transportistas para llevarlos hasta la capital. Y añade: "Todo esto delante de la Guardia Civil, que no ha hecho nada". En total, el mayorista cuantifica que las pérdidas por los dos camiones que no han llegado, en 5 millones de pesetas por camión. Los hermanos tienen su campo de tomates, y si no los recogen los transportistas, tienen que tirarlos una vez arrancada la mata.

Poca carne y pescado y muy caro en Mercabarna

El mercado mayorista de Barcelona, Mercabarna, ha registrado esta noche más entradas de pescado fresco, un 20% gracias a que los pescadores han vuelto a faenar, y carne, debido a que el matadero ha empezado a sacrificar animales, aunque no ha ocurrido lo mismo con las frutas y verduras. Además, se han registrado importantes alzas de precios de las pocas mercancías que hay, ya que las cámaras frigoríficas siguen prácticamente vacías.Por lo que se refiere al matadero, esta noche se han sacrificado 18 terneras y 610 corderos, una cifra que, aunque modesta, denota una actividad que no se producía desde el lunes. Esta carne, que ha llegado sin problemas al mercado mayorista, se ha podido distribuir también, aunque las cámaras frigoríficas del matadero se han quedado completamente vacías al haberse comprado todo. Para hacerse una idea de la escasa oferta basta recordar que, normalmente, se sacrifican más de 2.000 piezas al día.

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