Incertidumbre económica

El temor del BCE a una desaceleración deja abierta la puerta a una rebaja de los tipos

Las dudas sobre el futuro económico de la zona euro comienzan a pesar más que la lucha contra la inflación

El temor a que la desaceleración provocada por la crisis financiera internacional sea mayor de lo previsto en el Viejo Continente ha empezado a calar en la cúpula directiva del Banco Central Europeo. Aunque su presidente, Jean-Claude Trichet, se mantiene en sus trece e insiste en la necesidad de mantener la actitud vigilante de la institución ante la inflación, otros dirigentes del BCE han dado la señal de alarma sobre una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento para este año, lo que podría desembocar en una reducción de los tipos de interés en Europa desde el 4% actual, según apuntan los analistas.

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Tras las palabras de ayer del gobernador del banco central de Luxemburgo y miembro del consejo del BCE, Yves Mercsch, en las que advertía de una moderación del crecimiento en Europa, hoy ha sido el propio instituto emisor el que ha dejado patente que las preocupaciones ante una eventual desaceleración podrían pesar más que el aumento de la inflación en el ánimo de sus miembros.

En su primer informe económico del año, publicado hoy, ha destacado que está preparado para actuar, con el fin de mantener la estabilidad de precios en la zona del euro -donde la inflación ha cerrado 2007 en el 3,1%-, pero al mismo tiempo ha reconocido de forma oficial los riesgos a la baja para la actividad económica.

De hecho, la confianza de los inversores en esta eventual rebaja del precio del dinero en la euro zona se ha dejado notar ya en la cotización de la divisa europea, que ayer perdió dos centavos frente al dólar y hoy a comenzado a cotizar también a la baja hasta 1,4608 unidades del billete verde.

Desde España, la analista de estrategia de Ahorro Corporación, María Luisa Álvarez, ha destacado como el BCE "ha suavizado" el tono agresivo contra las presiones inflacionistas habitual de Trichet mostrando sus preocupaciones sobre el futuro económico de la euro zona. Un extremo que ha quedado patente en las últimas declaraciones de Mersch o las realizadas el lunes por otro miembro del consejo de gobierno, Axel Weber en el mismo sentido.

En este sentido, la entidad monetaria hace hincapié en que "la incertidumbre acerca de las perspectivas para el crecimiento económico sigue alta y que existen riesgos a la baja para la actividad económica".

El BCE considera como riesgos a la baja para el crecimiento "un impacto mayor de lo previsto hasta ahora de la nueva valoración de riesgo en los mercados financieros", así como los elevados precios del petróleo y los alimentos.

Al mismo tiempo, el BCE califica de "sanos" los principales indicadores económicos de la zona del euro, aunque aseguró que "el consejo de gobierno observará de cerca los acontecimientos en las próximas semanas".

"Los pilares de la zona del euro siguen sanos, ya que la rentabilidad se ha mantenido, el crecimiento del empleo ha sido fuerte y las tasas de desempleo han caído a los niveles más bajos de los últimos 25 años", agrega el boletín.

En este sentido, el BCE vaticina que "el aumento del consumo fortalecerá la expansión económica, en línea con el ingreso disponible, y que el aumento de la inversión proporcionará continuo apoyo".

El jueves el banco europeo dejó inalteradas las tasas de interés en el área euro por la incertidumbre actual en la economía dado el impacto que puede tener la crisis financiera.

En pugna con su principal mandato: controlar los precios

Las reticencias del instituto emisor a bajar los tipos se justifican ante el hecho de que su principal mandato es mantener la estabilidad de los precios, que define como una tasa de inflación cercana pero siempre por debajo al 2%.

En este sentido, el documento augura que "el período de altas tasas de inflación se prolongará más de lo esperado anteriormente" ante la posibilidad de que surjan inesperadas subidas de salarios, teniendo en cuenta el buen desarrollo de los mercados laborales.

Así, la entidad avierte que la fijación de precios de las empresas, sobre todo en segmentos de mercado con baja competencia, podría ser más fuerte de lo previsto por lo que insta a todas las partes implicadas a evitar efectos de segunda vuelta sobre los salarios como resultado de la alta tasa de inflación actual.

El informe dedica especial atención a las negociaciones salariales y muestra su preocupación ante iniciativas como el acuerdo alcanzado el domingo entre el Sindicato de los Maquinistas Alemanes (GDL) con la dirección de los ferrocarriles germanos Deutsche Bahn por el que acordaron un aumento salarial escalonado del 11% hasta 2009.

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