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La productividad de la economía española sigue en el furgón de cola de Europa

En la UE de los 27, sólo Portugal e Italia presentan datos peores, según un estudio de la Comisión

España sigue a la cola de la Unión Europea en aumento de la productividad laboral y únicamente Portugal e Italia registran peores resultados entre los 27. La productividad por trabajador aumentó sólo un 0,8% en 2006 -prácticamente la mitad que la media comunitaria, que fue del 1,5%- una cifra que sitúa a España lejos de otros grandes países, como Alemania (2,7%), Reino Unido (2,6%) o Francia (1,1%), según el informe sobre la competitividad en la UE en 2007 hecho público hoy por la Comisión.

Pese a este retraso respecto al resto de socios comunitarios, el crecimiento de la productividad laboral en España el año pasado fue superior a la media de la última década. Durante el periodo 2000-2005, el ritmo de crecimiento anual del producto interior bruto (PIB) por trabajador fue del 0,5%, mientras que entre 1995 y 2000 la cifra se situó en el 0,3%. España destaca, no obstante, por ser el país comunitario en el que más ha aumentado el número de horas trabajadas entre 1995 y 2004.

La clasificación comunitaria de mejora de la productividad laboral en 2006 la encabezan Letonia (7%), Finlandia (5,8%) y Lituania (5,7%), mientras que por detrás de España están portugueses (0,5%) e italianos (0,2%). Globalmente, el crecimiento de la productividad en la UE el año pasado fue ligeramente superior al registrado en Estados Unidos (1,4%).

España está, además, muy lejos de cumplir su objetivo de aumentar la inversión en investigación y desarrollo (I+D), el principal factor que permite mejorar la productividad, hasta el 2% del PIB en 2010. Según los últimos datos disponibles (correspondientes a 2005), el gasto español en I+D está todavía ligeramente por encima del 1%, aunque también la mayoría del resto de Estados miembros andan muy retrasados en este capítulo.

Demasiados días y mucho dinero para crear una empresa

De los 24 indicadores que utiliza el informe del Ejecutivo comunitario para medir la competitividad de las economías de los 27, España queda por debajo de la media comunitaria en un total de 17. Destacan especialmente los malos resultados por lo que se refiere al número de días necesarios para crear una nueva empresa o los costes que provoca abrir un nuevo negocio.

La economía española también registra peores resultados que la media de la UE-27 en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero o de uso intensivo de la energía. Otros indicadores negativos para la competitividad de España, según el informe, son el exceso de regulación para los productos o las dificultades para el despido de los trabajadores, así como el precio de las telecomunicaciones o la cuota de mercado que conserva el operador histórico (Telefónica) en llamadas a larga distancia.

Buenas ayudas públicas

España está también por debajo de la media comunitaria en gasto en I+D, en gasto en investigación por parte del sector privado, en número de licenciados en carreras de ciencia y tecnología, en inversiones de capital riesgo en empresas innovadoras, en gasto en tecnologías de la información y la comunicación y en exportaciones de alta tecnología.

La economía española sólo aventaja al conjunto de la UE en un nivel global de precios más bajo y en precios más reducidos del gas y la electricidad para clientes industriales (que están regulados, y por los que el Ejecutivo comunitario ya ha expedientado a España). El informe sobre competitividad destaca también entre los elementos positivos en España la elevada cuota de mercado de las energías renovables, la reducida cuota de mercado del mayor operador en el mercado eléctrico, y un nivel de ayudas públicas globales y sectoriales inferior al del conjunto de los 27.