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El sistema eléctrico resiste al apagón

El apagón reduce el consumo de electricidad en 1.000 MW, un 2,5% menos de la demanda prevista por REE.

La decisión de miles de ciudadanos de apagar la luz durante cinco minutos para mostrar su preocupación por el cambio climático ha causado finalmente una caída de la demanda de electricidad de unos 1000 (MW), cifra que representa un 2,5% menos de la demanda prevista por Red Eléctrica de España (REE).

En cifras exactas, a las 19.55 la demanda era de 40.840 MW y ha descendido hasta los 39.800 MW cinco minutos después. A las 20.05 el consumo había recuperado los 40.850 MW.

El sistema eléctrico se enfrentaba a un hecho sin precedentes: la iniciativa de apagar cinco minutos la luz de forma colectiva a una hora concreta, las 19.55. En el Centro de Control Eléctrico de Red Eléctrica (CECOEL), donde se ajusta en tiempo real la demanda de energía eléctrica con la producción para garantizar el suministro, se ha gestionado la incedencia sin que haya hecho falta recurrir al plan de alerta previsto por la compañía, según afirmó el presidente de REE, Luis Atienza.

Red Eléctrica de España había tomado una serie de medidas adicionales para garantizar la seguridad del suministro. Estas medidas han incluido el refuerzo de los operadores en el Centro de Control de Eléctrico, el estado de alerta de la plantilla de mantenimiento, el incremento de la reserva a bajar, la posibilidad de interrupción rapidísima en centrales hidráulicas y de bombeo, además de establecer un control especial de las tensiones en la red.

Antes del apagón, fuentes de REE explicaban al PAIS.com que “como ante cualquier situación que pueda causar un desajuste en el sistema" se iba a estar "especialmente pendiente de los cambios de frecuencia y de las variaciones de tensión en los nudos". Estos dos aspectos, la tensión, el voltaje con que se realiza una transmisión, y la frecuencia, el ritmo al que funciona el sistema, son claves para que no se produzcan incidentes en el sistema eléctrico como, por ejemplo, sobrecargas en las líneas que conlleven cortes de suministro.

El efecto dominó de los sistemas interconectados

Además, se había previsto “mucha reserva a subir y a bajar”. Es decir, se habían ampliado los márgenes de cobertura con los que REE trabaja habitualmente. Las centrales hidroeléctricas, que aportan energía al sistema de forma muy rápida, pueden resultar claves en este sentido. El objetivo, como se hace las 24 horas del día, los 365 días del año, es que la demanda se ajuste como un guante a la producción. La dificultad, que la energía no se puede almacenar.

Las interconexiones con los vecinos (Francia, Portugal y Marruecos) y las variaciones en el consumo de estos países, sobre todo en Francia de donde ha partido la propuesta del apagón, son muy importantes en una situación así. El europeo es el sistema interconectado más grande del mundo y un incidente en cualquier punto, como el ocurrido el pasado mes de noviembre en Alemania (que dejo sin luz a diez millones de personas en nueve países europeos en unos minutos), tiene repercusiones difíciles de predecir.

El apagón del 12-M

En REE se han vivido algunos casos similares a los de esta tarde. Por ejemplo, el 12 de marzo de 2004, un día después de los atentados de Atocha, el sistema se enfrentó a dos caídas bruscas de demanda que se solventaron sin problemas. Primero, la demanda de energía eléctrica experimentó ese día una caída de algo más de 2.000 megavatios (MW) entre las 12 y las 12:15 horas, coincidiendo con los paros de repulsa. Momentos antes del mediodía, el consumo de electricidad superaba los 32.000 MWh y a las 12 en punto se redujo hasta poco más de 30.000 MW.

Unas horas después, a partir de las 18.00 horas, las manifestaciones celebradas en todo el país también provocaron otra caída brusca de la demanda de electricidad. Las huelgas generales o las olas de frío o calor son otras situaciones ante las que los operadores de REE deben trabajar con especial atención.

¿Cómo funciona el CECOEL?

En cada momento la energía que se produce debe ser exactamente igual a la que se consume. Desde el Centro de Control Eléctrico de Red Eléctrica (CECOEL), un edificio ubicado en Alcobendas (Madrid), se emiten las instrucciones para lograr ese equilibro. Ante las variaciones de la demanda o la falta de producción, se pide a las centrales que suban o bajen su generación, en medida de las necesidades. Además, se controlan los intercambios internacionales, las necesidades de transporte y que la tensión y, sobre todo, la frecuencia estén en los parámetros adecuados.Todo este control se plasma, además de un panel en el que se representan todas las centrales, líneas y subestaciones del país, en tres curvas: la de previsión de demanda, la de demanda real y la de programación horaria. La primera, la de previsión, se elabora con los valores de consumo en periodos precedentes corregidos con una serie de factores como la laboralidad, la climatología y la actividad económica. La segunda, la de demanda real, refleja el valor instantáneo de la demanda de energía eléctrica, lo que se consume 'de verdad' en cada momento. Y la tercera, la de programación horaria operativa, refleja la producción programada para los grupos de generación.

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