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El Gobierno británico intenta salvar del cierre a MG Rover

Acuerda un préstamo para garantizar los salarios, e inicia contactos para buscarle compradores. La comisión advierte al gabinete de Blair de que las ayudas precisarán autorización previa

El gobierno británico intenta evitar a toda costa el cierre del fabricante automovilístico MR Rover, y por el momento ha ofrecido un préstamo de más de nueve millones de euros para pagar los sueldos de los trabajadores. La compañía pasó la semana pasada a manos de los administradores, después de que fracasara un posible acuerdo de rescate a manos de la firma china SAIC. Bruselas ya ha advertido de que cualquier ayuda pública precisará la autorización de la Comisión Europea.

Después de una reunión ayer con sindicatos y administradores, el Gobierno ofreció un paquete de 6,5 millones de libras (unos 9,6 millones de euros) para mantener los sueldos de los empleados, mientras siguen los esfuerzos para evitar el cierre de la planta.

La ministra británica de Industria y Comercio, Patricia Hewitt, explicó anoche que el préstamo se ha acordado para evitar la pérdida de empleos "mientras se hacen esfuerzos para mantener el negocio".

Hewitt ha añadido que el Gobierno trabajará con los administradores y con los sindicatos para hacerle una proposición a SAIC o a otros compradores que estén interesados en la empresa, viajando incluso a China en misión comercial.

Los empleados de la planta MR Rover de Longbridge, en Birmingham (centro de Inglaterra), han conocido hoy la situación de sus puestos de trabajo en una asamblea. Sólo en esa planta hay 6.000 puestos de trabajo en peligro si se produce el cierre definitivo.

Sin autorización de Bruselas

La Comisión Europea ha recordado a las autoridades británicas que cualquier ayuda pública para evitar el cierre del fabricante de automóviles MG Rover tendrá que serle notificada previamente, para que el órgano revise su compatibilidad con las normas comunitarias de competencia. Por eso, el portavoz de Competencia del Ejecutivo comunitario, Jonathan Todd, ha advertido en rueda de prensa que Bruselas espera la notificación británica "dentro de las próximas 24 horas".

Las reglas europeas sobre ayudas de Estado no permiten conceder subvenciones para mantener a flote a una compañía en crisis de manera indefinida, aunque sí contemplan la posibilidad de acordar créditos públicos o avales estatales crediticios de salvamento sujetos a ciertas condiciones.