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ESCÁNDALO EN EE UU

El FBI registra la sede de Enron por las sospechas de destrucción de documentos

Cuatro altos cargos de Arthur Andersen han sido citados judicialmente para que declaren ante el Comité de Comercio y Energia

Agentes de la policía federal estadounidense (FBI) han registrado la sede de la compañía de energía Enron en Houston (Texas), en el marco de las sospechas de destrucción de documentos acerca del estado financiero de la empresa, que recientemente se ha declarado en quiebra.

Un portavoz de la compañía ha confirmado que los investigadores del FBI y del Departamento de Justicia habían registrado las oficinas tras conocer las acusaciones de una ex empleada del gigante eléctrico, Maureen Castenada, despedida a mediados de enero, que aseguró que Enron había destruido documentos contables en las últimas semanas.

Por otra parte, algunos abogados de los accionistas han afirmado que el grupo había creado estructuras complejas para inflar sus cifras de negocios, beneficios y disimular sus deudas. Según los documentos de los letrados, una de las estructuras más importantes, una asociación creada en el año 1997 con el nombre de Whitewing, formada por Enron y otra parte no identificada, muestra cómo la primera habría favorecido a accionistas extranjeros, sin informar debidamente a los actuales poseedores de títulos de los vencimientos existentes.

En 1999, Enron decidió separar Whitewing de sus libros contables, cediendo la mayoría a un inversor anónimo. El papel de Whitewing era comprar una serie de centrales eléctricas, oleoductos y proyectos hidráulicos en India, España y América Latina.

Citaciones para Arthur Andersen

Investigadores del Comité de Comercio y Energía de la Cámara de Representantes de EE UU van a emitir citaciones judiciales a cuatro ejecutivos de alto rango de Arthur Andersen, compañía que auditaba hasta la pasada semana las cuentas de Enron. El Comité, que investiga la quiebra de Enron y las supuestas irregularidades de contabilidad que se cometieron, citará al presidente de la auditora, Joseph Bernardino, así como a David Duncan, principal encargado de las auditorías de Enron; a la abogada Nancy Temple y a un gerente, Michael Odom.

Duncan fue despedido por Arthur Andersen el martes de la semana pasada porque fue quien presuntamente ordenó la destrucción de importantes documentos relacionados con la auditoría del gigante eléctrico. El portavoz del Comité, Ken Johnson, ha explicado que el propósito de las citaciones sería obligar a los ejecutivos a que rindan cuentas ante el Congreso mañana jueves.

También mañana, el Comité de Asuntos Gubernamentales del Senado tiene programada otra audiencia sobre el escándalo financiero. Según los investigadores, la destrucción de los documentos continuó aún cuando la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC) ya había iniciado una investigación sobre las presuntas irregularidades de contabilidad en Enron.

Al menos diez comités en ambas cámaras del Congreso han programado audiencias para tratar de determinar los pormenores de la quiebra de la empresa energética el pasado 2 de diciembre, que dejó en la calle a miles de empleados e inversores. El presidente de Enron, Kenneth Lay, ha sido convocado a dos audiencias ante el Congreso el próximo 4 de febrero.

Un senador recusado

Por otra parte, el senador republicano Phil Gramm, uno de los más beneficiados por las contribuciones millonarias de Enron a ambos partidos, ha decidido esta noche recusarse de las investigaciones sobre el colapso de la empresa energética. Su oficina ha señalado que Gramm sí participará en audiencias sobre posibles reformas del sistema financiero estadounidense. Aunque tanto demócratas como republicanos recibieron dinero de Enron para sus campañas políticas, incluido el presidente George W. Bush, la mayoría de las contribuciones de Enron fueron para los republicanos, según los investigadores.