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La televisión, ese retiro dorado

Actores consagrados como Nick Nolte, Anjelica Huston o Shirley MacLaine encuentran en las series los papeles de calidad que por edad les niega el cine

Si Hollywood no es país para viejos, la industria de la televisión se ha convertido en el cementerio de los dinosaurios. Luck debuta el próximo 20 de febrero en Canal + con Dustin Hoffman como protagonista perdiendo su virginidad televisiva a los 74 años y acompañado de Nick Nolte, de 70, en esta serie centrada en el mundo de las carreras de caballos. En Smash, la nueva serie de Steven Spielberg descrita como Glee para adultos y que narra los devaneos de un musical de Broadway, Anjelica Huston, a sus 60 años, se los come a todos como ya hizo Jessica Lange, de 62, en la serie de terror American horror story.

La lista sigue. El interés en Downton Abbey, ese fenómeno televisivo por el que se mide la calidad a ambos lados del Atlántico, solo aumenta con el reciente fichaje de Shirley MacLaine, de 77 años, como réplica estadounidense y consuegra de esa estrella de la misma edad que le da todo el sabor a esta serie británica, Maggie Smith. "Nunca había trabajado en televisión porque nunca me lo habían propuesto", admitió Hoffman a este periódico durante la presentación de Luck en Los Ángeles. "A partir de El graduado recibí los mejores guiones, hasta que llegué a una edad en la que los únicos trabajos que me ofrecían en cine eran secundarios. En televisión no te desprecian por culpa de la edad", resumió sobre su renovada carrera.

Dustin Hoffman: "No había trabajado así porque no me lo proponían"

La nueva época televisiva reconcilia a buenos intérpretes con el medio

En Luck, Hoffman es más que el protagonista de un reparto plural. También es la bandera de una serie que utiliza su retrato como imagen de marca, un sello que tiene convencida a la crítica y que acaba de renovar para una segunda temporada. El éxito aumenta en Downton Abbey, otra serie coral donde Smith es el puntal. "Yo diría que el secreto de nuestro éxito es que a la gente le encanta ir a un mundo de viejos, sin móviles ni tuits. Aunque Hugh Bonneville tuitea entre tomas", contó sobre su compañera de rodaje la actriz Elizabeth McGovern, aportando a la vez su opinión sobre la receta del éxito de la serie. Como admitió su creador, Julian Fellowes, la serie, centrada en las vicisitudes de una familia aristócrata británica al comienzo del siglo XX, se ha convertido en sinónimo de televisión de calidad. Y Smith, en su mejor marchamo. "Se trata de ofrecer una panoplia de gente de diferente edad, expectativas y orígenes, todos bajo un mismo techo de manera creíble", añadió Fellowes.

Dados los ejemplos más recientes, queda claro que más que un cementerio, las estrellas entradas en años encuentran en la televisión la calidad y el respeto, además del éxito, que el paso del tiempo les robó en Hollywood. Como dijo Christopher Plummer al recoger su Globo de Oro al mejor actor secundario por Beginners, "crecí pensando que el trabajo de actor era para gente mayor". Ahora, candidato al Oscar a sus 82 años, Plummer es una de las rarezas de Hollywood, capaz de encontrar a su edad papeles que merezcan la pena en el cine. Lo mismo ocurre con Meryl Streep, entre las actrices más taquilleras y batiendo sus propios récords a la hora de aspirar al Oscar incluso cuando su edad supera la barrera de los 60. "No es solo un problema en Hollywood. Quizá Europa es diferente, pero en el resto del mundo los mayores de 50 son invisibles. Lo raro no es que Christopher Plummer gane un premio, sino que tenga un papel de calidad que interpretar", envidió Hoffman.

De ahí que la nueva edad de oro televisiva se haya convertido en el mejor campo de abono para mantener con vida a los grandes actores. "No se trata solo de la gente de más edad. Son las historias las que se han perdido. Es muy difícil leer un guión que interese en el cine, y aquí recibo uno cada dos semanas", se jactó Lange de su experiencia en American horror story. Las cosas no son tan fáciles, y aunque cualquiera de estos profesionales del cine pasados a la televisión asegura que no hay diferencia ni estigma entre ambos medios, existen otros escollos. "Dudé por la dedicación que requieren. No quería comprometerme a más de una temporada", admitió Lange. Hoffman, conocido perfeccionista, tuvo que llegar a un acuerdo con Michael Mann, productor ejecutivo en Luck y director del piloto, para conseguir las tomas necesarias en un medio más ágil como la televisión. Sus experiencias animan a otros porque Susan Sarandon es el último fichaje de su generación. Al igual que Glenn Close revitalizó su carrera con Damages y Sally Fields encontró una nueva generación de seguidores como la matriarca de Brothers & Sisters, Sarandon ha encontrado su nueva carrera en la serie The Big C, un trabajo que aleja a esta estrella, que a sus 65 años rezuma calidad y sexualidad, de los papeles de esposas ancianas y abuelas a los que Hollywood la confinó estos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 2012